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Apoyo masivo del empresariado al proyecto de la Corte Suprema para elegir jueces que elaboró el exabogado corporativo. Rosatti muñequea en Magistratura.
¡Hola!
Este correo empezó con una pregunta muy inocente y mucha ignorancia. A fin de marzo, la Corte Suprema presentó una propuesta para cambiar el proceso de selección de jueces que debe definir el Consejo de la Magistratura. Cuando leí la noticia, mientras cubríamos el juicio que ganó el Estado por YPF en Nueva York, los fondos que no llegan a las provincias, la baja de la pobreza con las dudas metodológicas que subyacen, la comedia de enredos de Manuel Adorni y sus estilo de vida inexplicable, los créditos hipotecarios anticasta del Banco Nación y otros tantos temas de coyuntura, me pasó por el costado.
Pero desde su presentación, el lunes pasado, organizaciones empresarias y de profesionales respaldaron sin pliegues el proyecto del máximo tribunal y pidieron celeridad al órgano que integran representantes de los tres poderes del Estado, de abogados y de universidades. Hubo más comunicados empresariales por este tema que por el feliz desenlace del juicio por YPF. ¿Por qué tanta pasión por algo tan técnico?
El proyecto de reglamento para seleccionar magistrados que la Corte Suprema envió al Consejo de la Magistratura tiene autor: Carlos Rosenkrantz. El juez que fue abogado de las grandes empresas del país antes de asumir la función pública. El Círculo Rojo respalda una propuesta que considera propia y con la que tendrá más incidencia en la designación de jueces.
Las crónicas de especialistas políticos y judiciales coinciden en que Rosenkrantz presentó el borrador del texto y que Ricardo Lorenzetti lo acompañó con su firma para lograr la acordada cuatro, que se publicó en el Boletín Oficial con fecha 25 de marzo. También, que Horacio Rosatti no firmó porque consideró que su silla como presidente del Consejo de la Magistratura le impedía acompañar el texto, aunque respaldó a sus colegas con una foto en la presentación.
El Rosatti que estuvo presente en el acto en el que Rosenkrantz y Lorenzetti presentaron el proyecto, ante 200 asistentes, es el mismo que, como presidente del Consejo de la Magistratura, convocó a las sesiones de las comisiones de Jueces y Reglamentos para este jueves.
Juan Domingo Perón decía que cuando querés que algo no funcione, tenés que crear una comisión. En este caso, las comisiones ya estaban creadas, pero habilitar ese debate abre la puerta a introducir modificaciones a ese proyecto. No va a salir por un tubo. El presidente de la Corte y del Consejo avisó que la política tiene cosas para decir que frenan el lobby de las empresas para que esto avance rápido.
Esa pregunta le transmití a varias fuentes del mundo empresarial, judicial y de la política. La historia que sigue es el hilo que pude armar a partir de esas explicaciones. Te pido disculpas de antemano si se me escapa algún tecnicismo.
Por empezar, hay una percepción de que el Círculo Rojo se interesó por los procesos de selección de jueces a partir de la causa Cuadernos. Gabriela Pepe contó en Letra P los distintos planteos de los estudios que defienden al empresariado. La lectura de fondo es que jueces más cercanos al sentir de las personas de negocios los hubieran tratado distinto. Ya no alcanza con tener a los abogados más caros de la City.
A eso se suma la avalancha de pliegos que empezó a mandar el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, para empezar a completar las 203 vacantes de jueces y otro centenar de puestos en el Ministerio Público. Sebastián Amerio, integrante del Consejo de la Magistratura y encargado de las relaciones con el Poder Judicial durante la gestión de Mariano Cúneo Libarona, estuvo más de dos años sin enviar un pliego. Mahíques envió 44 en menos de un mes y prepara otra tanda.
Los flashes apuntaron a la casta judicial: Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte; Coco Mahiques, padre del ministro; Ana Juan, pareja del juez Marcelo Martínez de Giorgi; María Julia Sosa, secretaria de Julián Ercolini; y siguen los nombres. Pero importan, también, otros casilleros.
Las 44 vacantes incluyen 16 en el fuero criminal y correccional federal, que es el que suele llevarse la marca. Pero hay diez en el fuero Civil y Comercial federal. Allí se dirimen asuntos sobre Defensa de la Competencia, Aseguradoras de Riesgo de Trabajo (ART) y los amparos por la cobertura de las empresas de medicina prepagas, temas que suelen ocupar muchas horas de los grandes estudios de la City.
Otras diez vacantes en trámite son del fuero Penal Económico, en el que se tratan asuntos sobre lavado de activos y contrabando. Las ocho restante son en el fuero Contencioso Administrativo, en el que se dirimen cuestiones de ejecución tributaria y juicios con el Estado.
En ninguna de esas designaciones -que definirá el Senado- ni en las que mande Mahiques próximamente entra en juego el nuevo reglamento. Pero el Círculo Rojo parece haber reaccionado. No se quiere quedar afuera.
El Reglamento de Concursos para la Selección de Magistrados que presentó la Corte es el decimoquinto proyecto que ingresa al Consejo de la Magistratura para su consideración. A diferencia de los otros 14, este obtuvo un inusual respaldo coral del Círculo Rojo.
Todavía se debate si la tapa de los diarios impresos sigue teniendo relevancia política, pero Clarín decidió relegar a un segundo plano el lanzamiento del Artemis II a la Luna (la primera misión tripulada de la NASA al satélite en 53 años), su batalla contra Chiqui Tapia, el congelamiento del precio de la nafta y el escándalo del patrimonio de Adorni para encabezar así: “Respaldo de los empresarios al proyecto de la Corte para la selección de jueces”.
“La propuesta elevada por la CSJ representa un avance significativo frente a las debilidades que presenta el sistema actual, caracterizado por la opacidad de los Concursos Públicos en el Consejo de la Magistratura y la gran cantidad de vacantes existentes en los Juzgados”, escribió Amcham en un comunicado. “Esta iniciativa no sólo contribuye a reducir márgenes de arbitrariedad, sino que también apunta a agilizar los procesos y mejorar la calidad de las designaciones”, añadió.
IDEA destacó “la necesidad de contar con mayor transparencia en el proceso de selección de jueces para evitar arbitrariedades” y destacó que “esta medida constituye una sana y oportuna reacción de la Corte para mejorar el marco institucional de la Argentina”. Además de directores ejecutivos, IDEA concentra a referentes de los principales estudios de abogados corporativos del país.
Le pregunté a una persona que integra IDEA y es especialista y dijo que la propuesta de la Corte “tiene elementos que parecen mejor pensados” que los otros 14 proyectos. Enumeró los “exámenes anónimos” y la ponderación de “calidad técnica y no política”, entre otros.
La Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) también se puso la camiseta de la Corte: “Queremos animar a los miembros de los tres poderes de nuestra República a que prontamente restauren la situación del Poder Judicial, que ha sufrido la descomposición institucional durante muchas décadas. En este sentido, destacamos y apoyamos la iniciativa de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, como cabeza del Poder Judicial, que ha presentado una propuesta de reglamento de concursos para la selección de magistrados, con el espíritu de generar un proceso transparente”, expresaron.
El G-6, que agrupa a la Bolsa, los bancos, la Sociedad Rural Argentina, la Unión Industrial Argentina (UIA), la Cámara Argentina de la Construcción y la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, consideró que el proyecto de la Corte se orienta a “reducir la discrecionalidad y fortalecer la objetividad” en la selección de jueces.
Rosenkrantz llegó a la Corte luego de una extensa y exitosa carrera como abogado de las grandes empresas. En su pliego se lee la larga lista de compañías a las que patrocinó: Cablevisión, La Nación SA, Elsztain, Arcos Dorados (McDonalds), Grupo de Narváez, La Rural (predio ferial), PAE, YPF y muchas otras.
Su socio, Gabriel Bouzat, sigue siendo, actualmente, el jefe de uno de los estudios corporativos más importantes del país: BRYA. La marca era la sigla de los apellidos que ya no están en el logo: Bouzat, Rosenkrantz y Asociados.
¿Por qué tanto apoyo? “Sólo puedo inferir que es por el vínculo de Rosenkrantz con los grandes estudios”, dijo otra fuente que está en la rosca del Consejo de la Magistratura, algo sorprendida por la gran cantidad de respaldos que obtuvo el proyecto del vicepresidente de la Corte.
Una fuente del Consejo de la Magistratura me dijo que el proyecto recogió aspectos de los otros que están para tratarse. Los que más se destacaron fueron la asignación de un mayor peso a los exámenes escritos, al asignar puntaje a las entrevistas presenciales que en la actualidad son determinantes. Y la amplificación de concursos anticipados para designar jueces antes de que se produzcan las vacancias y así acotar la crítica situación del poder judicial en cuanto a la falta de nombramientos.
Dos fuentes me comentaron otro tema que no estaba en la agenda y que el proyecto de Rosenkrantz incorporó: el ingreso de las universidades privadas al procesos de designación de jueces. Hasta ahora, los académicos que intervienen son de universidades públicas. Eso podría cambiar.
El texto de la Corte incorpora a profesores titulares, eméritos o consultores de facultades de derecho de universidades privadas a un nuevo Comité de Examen, encargado de elaborar el cuestionario y los casos prácticos de los exámenes que deben pasar las personas interesadas.
Aclara que el Jurado Evaluador, encargado de calificar los exámenes, seguirá integrado exclusivamente por profesores concursados de universidades públicas. Pero como una parte del examen será multiple choice, la instancia de evaluación quedará restringida a casos.
“¿Cuál es el link entre las universidades privadas y el Círculo Rojo?”, le pregunté a una fuente importante del Consejo. Me miró como si le hubiera consultado cómo llegaba a cuatro sumando dos más dos: “Los profesores de las universidades privadas son los dueños de los estudios corporativos que defienden a las grandes empresas”, me dijo. Y, sí. Gasté una pregunta.
Desde el bando opositor del Consejo, elucubraron sobre la interna entre los supremos. “Actualmente el bloque de poder está nuevamente con Rosenkrantz y Lorenzetti y el reglamento funge como excusa para avanzar contra Rosatti”, me dijeron. La compulsa, sin embargo, pareciera ser voto por voto. No hay mayorías automáticas, sino que se construyen para cada expediente.
Verás que es una historia en desarrollo llena de rosca e intereses que definen muchas cosas. Las fuentes que consulté (cercanas a magistrados, empresarios, abogados, académicos y políticos) coinciden en la necesidad de una Justicia más transparente. También, en que el Consejo de la Magistratura tiene distintas iniciativas para promover mecanismos de selección de jueces que vayan en ese sentido. Pero pocos quieren votar un proyecto a libro cerrado y, menos aún, comprar el libreto de que habrá “menos política” en la designación de los funcionarios.
El propio Consejo es rosca pura. Además de los representantes del PEN, del Legislativo y del Judicial, están los consejeros abogados que tienen militancia política y académicos con simpatías claras o canales fluidos con este o aquel espacio o dirigente.
Le seguiré prestando atención y volveré a escribirte cuando tenga más novedades.
Hablando de abogados, me acordé de Bitter Sweet Symphony, la canción de The Verve que terminó en un juicio por plagio de los Rolling Stones porque usaron un sample más tiempo del acordado. Jagger y Richards se llevaron las regalías.
Y como todo tiene que ver con máscaras y disfraces, ya te hablé de Angine De Poitrine. Bueno, sacaron Vol. II que, como su nombre lo indica, es su segundo disquito. A mí me tiene fascinado.
Que tengas una gran semana. ¡Hasta la próxima!