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"Macri y Fernández fueron los que menos cuestionamientos hicieron al debate"

El rector de la Universidad del Litoral recibe el debate de presidenciables. Expectativas de poca chicana y mucha propuesta. Show democratizador y alto rating.
El rector de la Universidad del Litoral recibe el debate de presidenciables. Expectativas de poca chicana y mucha propuesta. Show democratizador y alto rating.
Por 13/10/2019 9:50

Los seis hombres que quieren ocupar el despacho principal de la Casa Rosada a partir del 10 de diciembre deberán medirse cara a cara, este domingo, en el debate presidencial. La cita, histórica por ser la primera vez que ser realiza de manera obligatoria y por ley, será en la Universidad Nacional del Litoral, en la ciudad de Santa Fe.

El presidente Mauricio Macri, Alberto Fernández, Roberto Lavagna, Nicolás del Caño, Juan José Gómez Centurión y José Luis Espert van a discutir sobre cinco tópicos puntuales: Relaciones Internacionales, Economía y Finanzas (que probablemente atraviese el resto de los ejes también), Derechos Humanos, Diversidad y Género; y Educación y Salud. 

 

 

La discusión tiene el peso de llegar en el tramo final de la campaña de elecciones que, a diferencia de las PASO, ya son definitivas. Sin ninguna otra ayuda que una hoja en blanco, una birome y minutos de charla con cinco colaboradores en cada uno de los cortes, los candidatos que consigan mayor espontaneidad en la transmisión de sus ideas probablemente sean los que salgan más airosos de la velada.

El presupuesto previsto para los tres debates (el último sería el 17 de noviembre en caso de haber segunda vuelta) es de 24 millones de pesos, que son administrados por la Cámara Nacional Electoral (CNE).  La ley 27.337 prevé que el Estado Nacional debe garantizar su realización en dos instancias, una de los cuales deberá llevarse a cabo en el interior del país, en una capital de provincia.

 

 

Los seis candidatos tienen que estar en igualdad de condiciones en cuanto a distancia, perfil, iluminación y en calidad de plano que les puedan hacer con las cámaras. Uno de los directores de ese equipo técnico de luz y sonido es el músico santafesino Juan Carlos Baglietto, que hoy ya estaba realizando pruebas. Es que al fin de cuentas, no se puede descuidar que es una transmisión televisiva y se estima que el show va a generar más de 50 puntos de rating.

 

 

En diálogo con Letra P, Enrique Mammarella, rector de la UNL e integrante del Consejo Asesor de la Cámara Electoral Nacional, contó cómo fueron las negociaciones con los equipos de cada uno de los candidatos para acordar el formato y opinó sobre la importancia de esta instancia como herramienta de discusión de la cosa pública en el país.  

 

 

-¿Cuál cree que es el valor de este debate público?

-La primera valoración la hago como rector: estamos orgullosos de volver a poner a la universidad pública al servicio de la democracia y en la construcción de políticas públicas. Pero además, los argentinos nos tenemos que acostumbrar al derecho a la información y el debate viene a cubrir ese rol. No es un lugar de campaña o propaganda, sino un espacio donde vamos a escuchar cuáles van a ser las políticas de mediano y largo plazo que proponen los candidatos y cómo piensan desarrollarlas en sus años de gobierno. Pero además, como los seis van a estar sometidos a las mismas reglas, tiempos y temas, tiene un gran efecto democratizador y de equidad en el uso de la comunicación. Van a hablar sobre los principales problemas de la sociedad y, más allá de la dinámica que puede llegar a mejorar con el tiempo, están obligados a poder decir cosas concretas que los ciudadanos evaluarán luego. Los debates siempre son necesarios. Por supuesto que si se generan algunos cruces o réplicas específicas va a ser muy interesante.

-¿Cómo fue la discusión sobre la estructura y qué pedidos hicieron los candidatos?

-Va a tener una estructura mixta. Se miraron debates de espacios públicos y privados de varios países. Buscamos que no se convirtiera en un lugar de chicanas o de discusiones personales sino de propuestas. Hubo posturas extremas a ambos lados de la cancha, estaban quienes solo querían exposición, sin interrupciones y otros solo querían contienda. Hay partidos que ganan más con la discusión o están más acostumbrados. Los dos partidos mayoritarios fueron los que menos cuestionamientos hicieron, pero todos los candidatos formularon algunos pedidos, desde poder tener algún soporte electrónico, infografías, hacer un debate persona a persona, hasta no debatir (risas). Creo que logramos un reglamento intermedio, que por supuesto es perfectible. A medida que vaya funcionando se irán haciendo los ajustes necesarios. Lo otro que me parece importante es que organizaciones de la sociedad civil también participaron de las reuniones y propusieron temas.

 

 

-¿En qué consiste el rol de los moderadores?

-No tienen ningún rol más que presentar. La experiencia que se tenía era la de 2015, donde aún habiendo un reglamento firmado que indicaba que no podían hacer preguntas, intervinieron igual. Hay que hacerse la idea de que la discusión es entre los candidatos y nada más. A menos que un candidato grite o haya algún tipo de imprevisto de ese estilo y entonces actúen a modo de regulador.