ENTREVISTA. MARCELO DEPIERRO

“Si Larreta unifica la elección se limita mucho el debate sobre la Ciudad”

 

El diputado, abogado de profesión, habla de "falta de consenso" en la Legislatura porteña ante la cantidad de proyectos que envió el Gobierno. "Hasta los diputados oficialistas quedan encorsetados", cuestiona ante la batería de leyes que elaboró el Poder Ejecutivo y, en su opinión, no pudieron discutirse lo suficiente por el Poder Legislativo. Ante el escenario electoral, Depierro advierte que si fracasa la integración de la Unión Cívica Radical (UCR) y el PRO en la Ciudad, bajo la coalición Cambiemos, podría repetirse un escenario de "atomización de la oferta electoral".

 

Por otra parte, como buena parte de la oposición porteña, admite que la unificación de las elecciones nacionales con las de la Ciudad traerían aparejada una falta de debate sobre la vicisitudes porteñas. "El hecho de unificar logra que terminemos hablando de política nacional", sostiene y reclama "un debate más profundo de los temas cotidianos de los vecinos".

 

"Esto complica, incluso, a Larreta porque como jefe de Gobierno siempre es mucho más fácil dar una discusión sobre tu política de la Ciudad y qué aspectos pretendes modificar que quedar enfrascado en una discusión nacional que, muchas veces, te excede.

 

DE VACACIONES. En verano, visita la ciudad balnearia de Villa Carlos Gesell para ver a su papá. Trata de ir cada fin de semana y se encarga del asado familiar, con predilección por cortes como el vacío y el matambrito de cerdo. Al igual que en la temporada 2018, este año lee dos libros al mismo tiempo: Argentina. Un siglo de violencia política (Marcelo Larraquy) y Cesar (Gérard Walter). Aprovecha el receso legislativo para incrementar los partidos de fútbol “amistosos” con su grupo de amigos.

-¿Qué balance hace del año legislativo?

 

-Fue un año medio contradictorio porque pese a los anuncios que se hicieron en torno a avances en los códigos, es como que muchas cosas nos quedamos en la mitad de camino. El Código Electoral, sacando paridad de género y la posibilidad de unificar elecciones, los temas centrales como pueden ser el financiamiento de campaña o la ley de partidos políticos quedaron excluidos del texto. Se podía contar con el número para votar eso.

 

Nos movimos por los bordes de los problemas pero no encaramos ninguno. Cuando se dio la discusión de UniCABA algo que era básico, como discutir una ley de educación, no entró en agenda. Entonces, se generaron muchos títulos pero faltó profundizar en muchos temas de la Ciudad.

 

 

 

-Algunos legisladores opositores cuestionan que faltó "consenso" en algunas iniciativas estructurales...

 

-Gran parte de todos los proyectos que se votaron en 2018 fueron elaborados por la Jefatura de Gobierno. Eso fue un gran limitante con respecto a la posibilidad de construir consensos porque en muchos casos hasta los mismos diputados del oficialismo encorsetados por proyectos que ya venían definidos desde el Ejecutivo. Por el número que tienen, en muchos casos con los votos propios aprobaron leyes. Pero es muy difícil, cuando los proyectos no salen de la Legislatura, poder crear consensos.

 

Un ejemplo de esto es UniCABA. Yo valoro el trabajo que hizo Maximiliano Ferraro en la comisión porque creo que es en el único caso que hubo un cambio profundo en el proyecto. Pero, sacando eso, la estrategia que los proyectos los redacta el Poder Ejecutivo y la Legislatura sólo los vota te lleva a que los grandes proyectos de este año se aprueban únicamente con los votos del oficialismo.

 

-Usted es muy crítico de la habilitación del juego online en la Ciudad de Buenos Aires ¿Qué otra opción había a legalizarlo?

 

-El Gobierno planteó un argumento muy pobre. Ante la imposibilidad de controlarlo, explicaron que había que legalizarlo para que el Estado pudiera tener una parte de los ingresos que genera el juego online. El juego online lleva a cada casa un bingo o un casino. Son temas en los que la Ciudad no tendría que estar asociado. Es preferible combatirlo que terminar asociándote a algo que no suma nada. El juego es una adicción complicada y el Estado permite que cada casa y cada habitación sea una sucursal del casino.

 

Otro tema que se discutió fue la seguridad que iba a brindar la Lotería de la Ciudad con respecto a la identidad de las personas. Ni siquiera el sistema bancario pudo prevenir el fraude de la suplantación de identidad. Yo no creo que la Ciudad pueda, en este caso, poder controlar quién está detrás de una Tablet o un celular jugando. Por otro lado, el ingreso que estima el Gobierno son 350 millones de pesos y en un Presupuesto como el porteño no es un ingreso que justifique que la Ciudad se asocie en este negocio.

 

 

 

 

-¿Qué balance hace de la gestión de Horacio Rodríguez Larreta?

 

-La gestión de Rodríguez Larreta, en general, es buena. La Ciudad avanzó muchísimo en obras troncales como los viaductos ferroviarios o la autopista Paseo del Bajo y la organización de los JJOO de la Juventud. Pero veo que Larreta tiene mucha subordinación a los dictados del Gobierno nacional. Muchas banderas que durante 10 años de gobierno kirchnerista el macrismo levantaba, como la plena autonomía, traspaso de competencias, terminal de Retiro, traspaso de la Justicia y el Puerto la Ciudad optó por una visión tímida y se sentó a esperar que el Ejecutivo haga algo que reclamaba desde la Ciudad pero desde la Nación no está haciendo.

 

Me parece que acá hubo doble discurso de Nación. (Mauricio) Macri se cansó de reclamar, durante ocho años, el traspaso y la autonomía plena de la Ciudad y creo que Larreta no lleva a fondo esa discusión. El traspaso de la Justicia está parado hace dos años en el Congreso, los avances son muy pocos. Es un déficit porque no se aprovecha que tenés un Gobierno del mismo signo político.

 

-¿Qué panorama avizora para las elecciones?

 

-Espero que toda la discusión en torno a la conformación de Cambiemos se termine dando. Porque sino volvemos a una atomización de la oferta electoral. Uno de los grandes desafíos que tiene la democracia argentina es reconstruir el sistema de partidos políticos. El 2001 trae una crisis económica, pero la destrucción del sistema de partidos fue terrible. Hoy en la Ciudad hay más de 60 partidos políticos reconocidos. Para obtener el reconocimiento como partido político se necesitan 4000 afiliaciones. En 60 partidos políticos hay casi 300 mil porteños afiliados a algún espacio. Cerca del 10% del padrón. Eso hay que controlarlo de alguna forma.

 

A nivel nacional, la discusión está muy vaga. Los grandes candidatos nacionales son grandes candidatos sin hablar. En este momento más que estar discutiendo en qué fecha se hace una campaña, deberíamos estar discutiendo qué es lo que le vamos a proponer a la sociedad, qué ideas.

 

 

 

-¿El debate nacional obtura los temas porteños?

 

-Todos entramos en un esquema de especulación política en torno a quién le conviene más o menos unificar o desdoblar. La verdad es que lo que le conviene al vecino de la Ciudad es discutir cuál va a ser la política del Gobierno en obras, salud, educación. El hecho de unificar logra que terminemos hablando de política nacional, seguridad. Como Ciudad es necesario un debate más profundo de los temas cotidianos de los vecinos. Si Larreta unifica la elección se limita mucho el debate sobre  la Ciudad.

 

Esto a Larreta no lo beneficia porque como jefe de Gobierno siempre es mucho más fácil dar una discusión sobre tu política de la Ciudad y qué aspectos pretendes modificar que quedar enfrascado en una discusión nacional que, muchas veces, te excede.

 

-¿Considera que la situación económica impactará en las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires?

 

-Una gran parte del electorado va a terminar votando por su situación económica personal. Esto no sólo perjudica al oficialismo por la situación económica nacional, sino también a la oposición que termina discutiendo temas que le exceden. Hay muchos partidos que son locales y no pueden entrar en una discusión nacional porque no tienen ni candidato a presidente.

 

Va a haber un impacto en los votos, pero el impacto más fuerte va a ser en la debilidad del debate. Todos los candidatos locales van a terminar arrastrados a una discusión nacional que, al vecino, no le suma para su vida diaria, independientemente de cuál sea la política que haya en el país.

 

 

 

-¿Qué temas de la Ciudad considera que quedan fuera de debate?

 

-Un tema principal es la discusión acerca de cómo la Ciudad va a controlar los servicios públicos que se prestan en la Ciudad. El Gobierno se va a hacer cargo de subsidios que antes ponía la Nación y no tiene competencia ni para fijar tarifas ni controlar las empresas.

 

Eso es central y es un reclamo que Larreta puede hacer en la medida en que la elección de la Ciudad no esté pegada a una elección nacional. Porque sino entras a una discusión respecto a todo el resto de las provincias. Otro tema es la tarifa del subte. El Gobierno avanza con una licitación cuando te encontrás con la situación de que es el ministro nacional (Guillermo Dietrich) quien te anuncia el aumento del transporte.

 

Estamos dejando que avancen sobre competencias nuestras. En una elección de la Ciudad vos podes reclamar como política de Estado, dentro del plan de obras que estás haciendo, el efectivo traspaso del puerto, de la Justicia civil y penal. Pero en una elección nacional no porque parece que te estás diferenciando del Gobierno nacional. Se va a limiotar mucho el debate en la Ciudad. A más de 20 años de autonomía uno se casa en la Ciudad y para divorciarse lo tiene que hacer ante la justicia nacional. Esas cosas tendrían que estar resueltas después de estos tres años.

 

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