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Fueron 14 horas de permanencia de los operarios en el ministerio de Economía. El gobierno los acusó de violentos. Hubo acta acuerdo, y se espera una reunión.

Redacción 19/09/2018 9:17

Tras más de 14 horas de permanencia en ministerio de Economía de la provincia de Buenos Aires, los operarios de Astillero Río Santiago, junto a sus referentes sindicales, decidieron levantar la toma en espera de una reunión con ministros del equipo de la gobernadora, María Eugenia Vidal. La decisión surgió a medianoche cuando el ministro, Joaquín de la Torre (Gobierno) junto a otros funcionarios de economía, firmaron un acta acuerdo con los trabajadores.

 

 

Allí se dejaba constancia de los reclamos inmediatos como son la entrega de gas para continuar las tareas en ejecución; el pago de los meses adeudados en concepto de retención (cuotas sindicales etc); y no realizar los descuentos de las vacaciones como se había intentado. También, quedó como último punto, aunque solo resulto por los gremios, el ratificar el convenio colectivo de trabajo, que impediría eliminar los fondos por productividad que cobraban los operarios, pero que fue eliminado por el gobierno.

 

 

La decisión de levantar la toma tuvo también la impronta de la iglesia, ya que pasadas las 20 horas, cuando el sol ya se había escondido y los empleados del ministerio habían abandonado el edificio, se acercó al lugar el Director Diocesano de la Pastoral Social del Arzobispado de La Plata, Rubén Marchioni, un cura ligado a la línea del papa Francisco, y que responde efectivamente al arzobispo de La Plata, Víctor Manuel Fernández.

Marchioni fue para llevar calma al conflicto, que por esas horas presagiaba la posibilidad de un desalojo violento, o un extensión de  una toma imposible de sostener.

Incluso, fue uno de los que rubricó el acta acuerdo firmada. La presencia del representante del arzobispado no es casual, ya que es sabida la sintonía que el arzobispo Fernández tiene con los Astilleros, a quienes dio su apoyo en pleno conflicto entre Astilleros y el gobierno.

 

 

El pasado 8 de agosto, Fernández aprovechó la ceremonia de bendición del Astillero una actividad tradicional que efectúa desde hace años el arzobispado de La Plata, para avalar la tarea de los operarios y pedir por la continuidad del trabajo.  Fue un gesto fuerte de aval, ya que los trabajadores alertaban sobre la intención de Vidal de privatizar o cerrar la naval estatal.

La toma.- La decisión de copar la sede ministerial surgió, según expresaron los manifestantes, a partir de la suspensión de la reunión que el gobierno iba a mantener con los representantes gremiales el pasado lunes.

 

 

Según los astilleros, existía la promesa del Ejecutivo de reintegrar los fondos eliminados de sus salarios (por productividad) Y además, se iba a avanzar en un plan de construcción tendiente a reactivar la naval estatal que en la actualidad no tiene actividad.

 

 

Pero nada de eso ocurrió, y por el momento, nada indica que vaya a suceder. En lo inmediato, la toma de ayer funcionó como un nuevo capítulo de la ya violenta batalla que sostiene el gobierno con los Astilleros que están contenidos en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) cuyos referentes, Francisco Banegas (de ATE Ensenada, donde funciona el Astillero) y Oscar De Isasi (ATE provincia) son la cara visible de los trabajadores.

 

 

Una batalla que tuvo su punto más caliente el pasado 21 de agosto, cuando los Astilleros se movilizaron hacia la Casa de Gobierno, un sector arrojo piedras a las puertas de la gobernación y fueron reprimidos por la policía, en una cacería que se extendió por el centro platense, generando caos y temor en los que circulaban por el lugar.

Se espera ahora una nueva reunión con representantes del gobierno, aunque este miércoles los ministros y la gobernadora Vidal, realizarán por la mañana una reunión de gabinete ampliado en Bahía Blanca, y luego una recorrida por el interior bonaerense.