X

Está condenado a perpetua por el triple crimen narco de General Rodríguez. Ahora los juzgan junto a sus cómplices por el escape de una cárcel de máxima seguridad.

Por 13/08/2018 13:25

Martín Lanatta, quien es juzgado en La Plata por la triple fuga del penal de máxima seguridad de General Alvear (que marcó la primera turbulencia en el gobierno de Cambiemos), declaró en la primera audiencia del juicio y apuntó contra el ex gobernador bonaerense, Daniel Scioli y el ex Jefe de Gabinete nacional, y candidato a la gobernación de la provincia de Buenos Aires, Aníbal Fernández. También, acusó a varios ministros de la gestión del actual diputado nacional de Unidad Ciudadana.

Junto a él  son juzgados su hermano Cristian Lanatta, Víctor Schillaci y la suegra de éste, Susana Elvira Martínez, acusada de prestar colaboración para mantenerlos ocultos tras la fuga. La próxima audiencia será el miércoles, con la segunda parte del testimonio del acusado.

La triple fuga marcó la primera de las turbulencias en los gobiernos de Cambiemos en los ámbitos provincial y nacional, con papelones de comunicación incluidos, como el anuncio de las capturas que no fueron tales.

Los hermanos Lanatta y Schillaci fueron condenados a perpetua por el triple crimen de la efedrina en el que ejecutaron a Sebastián Forza (34), Damián Ferrón (37) y Leopoldo Bina (35), cuyos cadáveres fueron hallados el 13 de agosto de 2008 en General Rodríguez. En esta causa se intentó vincular al ex diputado nacional Francisco De Narváez y al ex jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, pero nunca se hallaron evidencias para ninguno de los dos dirigentes políticos.

 

 

Pese a ello, en su declaración que se extendió durante 40 minutos, Lanatta insistió en vincular a Fernández como la mano negra que está detrás de sus condenas. “Tuvimos un mal tratamiento de la justicia bonaerense, tenemos la sentencia firme en tiempo récord, se violaron todos nuestros derechos de defensa”, sostuvo el acusado ante el juez y las partes.

“Llevamos 10 años de pelea en la causa del triple crimen” recordó y apuntó al ex gobernador Daniel Scioli, a quien fuera su ministro de Justicia, Ricardo Casal, su secretario de Política Criminal, César Albarracín, a la ex procuradora bonaerense María del Carmen Falbo y a la ex titular del Servicio Penitenciario Bonaerense, Florencia Piermarini.

Para Lanatta, todos esos ex funcionarios se confabularon para que la justicia lo condene. “Hay orden política de condenarte”, fue una de las frases más usadas durante su exposición.

 

 

El acusado pidió que se tome como nueva prueba en este juicio una cámara oculta (de casi dos horas de duración) en el que filmó dentro del penal al abogado Antonio Solivaret. Dijo que el letrado fue enviado por Aníbal Fernández para que se retracte de sus dichos en el reportaje que concedió dentro de la cárcel al periodista Jorge Lanata. La entrevista fue emitida en plena campaña presidencial de 2015. En ella, el acusado Lanatta sostuvo que el entonces candidato a gobernador bonaerense, Aníbal Fernández, era el jefe de un cartel de traficantes de efedrina y que fue el autor ideológico del secuestro y homicidio de Forza, Ferrón y Bina.

Lanatta dijo que tras la entrevista televisa fue aislado en una celda de castigo y que comenzó a recibir mensajes extraños por parte de las autoridades penitenciarias del complejo de General Alvear. También sostuvo que los tres acusados “fuimos engañados por el defensor oficial Mario Coriolano, nos dejó la sentencia firme (del triple crimen) en tiempo récord”.

“Con el transcurso de la prueba se va a poder conocer la cadena de responsabilidades (políticas)”, consideró el procesado y aclaró que varios penitenciarios le recomendaron que “me calle la boca, ‘Scioli no quiere saber nada que hables hasta después de las elecciones’, me decían”.

 

 

Su testimonio fue confuso y desordenado, a tal punto que el juez Juan José Ruiz, le pedía constantes aclaraciones para poder entender de qué hecho estaba hablando. En otro pasaje de la declaración aseveró que el abogado Solivaret (presunta persona de confianza de Aníbal Fernández) le ofreció “dos millones de dólares” para que se retracte y limpie la imagen del ex intendente de Quilmes.

En otro misterioso pasaje de su relato aseveró que la investigación por el tráfico de efedrina dará “un vuelco inesperado en poco tiempo”, pero no aportó mayores detalles más allá del anuncio.

Sobre el final de su relato, aseguró que “nunca tuvimos intenciones de fugarnos”, describió los días de prófugo como “una carrera contra la muerte” y pidió seguir declarando en la próxima audiencia. Alegó estar “cansado” e informó que “no” tomó “la medicación” para la hipertensión que sufre.

 

 

La próxima audiencia será este miércoles 15 de agosto, según dispuso el magistrado con acuerdo de la fiscal de juicio Silvina Langone y el defensor particular Pedro Martino.

Durante las próximas jornadas de debate no estará presente la suegra de Achillaci, quiern será sometida a una intervención quirúrgica programada.

EL CASO

En la investigación, la fiscal Virginia Bravo dio por probado que el 27 de diciembre de 2015 los acusados se encontraban en el sector Sanidad de la Unidad Penitenciaria 30 de General Alvear y a la 1,45 golpearon a un guardia cuando ingresó a hacer el recuento. Luego lo ataron de pies y manos, lo amordazaron y le robaron los borceguíes y las llaves de un auto Fiat 128 y del penal, de acuerdo con el requerimiento de elevación a juicio.

Cuando estaban por salir por el “túnel” de la prisión, amenazaron con lo que aparentaba ser un arma a otro guardia, por lo que éste optó por abrirles la reja y también terminó reducido en el piso y atado con precintos. “Quédate tranquilo, si haces un movimiento en falso, atrás vienen sesenta más”, lo amenazó uno de los tres, y siguieron hasta la oficina de guardia, donde estaba el jefe de turno, al que le colocaron la supuesta arma en la espalda y uno le dijo: “Si vos gritas, yo te quemo, esto tiene silenciador”, se detalló en la elevación a juicio, que luego fue confirmada por la Cámara de Apelaciones y Garantías de La Plata.

 

 

Además, se explicó que según ese testigo, también fue atado y los tres le dijeron que esperara una hora para empezar a gritar porque para entonces ya los iba a levantar un helicóptero, algo que nunca ocurrió, ya que terminaron escapando en el Fiat 128 Europa verde del primer guardia.

Pero antes -se agregó- de salir de la prisión, redujeron al guardia de la puerta, le robaron una pistola ametralladora con cargador y cartuchos y lo llevaron un par de cuadras mientras uno de ellos hablaba con un teléfono celular y gritaba: “Dónde estás, dónde estás, hace señas de luces”.

Finalmente, ataron al guardia y subieron a una camioneta 4×4 negra doble cabina con estribos en ambas puertas y barras antivuelco, se concluyó en el dictamen fiscal.

 

 

A Martínez, la fiscal la acusa de haberle dado dinero a los prófugos el mismo día de la fuga en su casa de Berazategui y de haberle facilitado una camioneta Kangoo gris el 31 de diciembre para escapar. Como pruebas contra la mujer, hay informes que indican un importante flujo de llamadas entre el teléfono fijo de la cárcel y el de Martínez y una testigo que ubica a Cristian Lanatta mirando desde atrás del mostrador del comercio de ropa infantil de su suegra el mismo día de la fuga.

La fiscal consideró mendaces los dichos de Martínez, quien había manifestado que su yerno no había ingresado al local y que fue violento con ella. Para Bravo, el 31 de diciembre Lanatta volvió al comercio y se llevó la camioneta de su suegra previo acuerdo con ésta.

A los hermanos Lanatta y a Schillaci se les imputan los delitos de “robo, privación ilegal de la libertad agravada, robo agravado por el empleo de arma de fuego cuya aptitud ara el disparo no ha podido comprobarse”.

 

 

En La Plata, los acusados deberán enfrentar dos juicios orales. El primero por la fuga y el segundo por el intento de homicidio de una pareja de policías que hirieron luego de un feroz tiroteo: Fernando Pengsawath y Lucrecia Yudati.

La fiscal Langone había solicitado unificar los juicios, ya que la mayoría de pruebas y testigos son coincidentes, pero la Cámara de Apelaciones de La Plata entendió que deben hacerse dos procesos por separado.

El primero de los debates está a cargo del mencionado Ruiz. El segundo, dónde se juzgará el intento de homicidio, será controlado por el juez Hernán Decastelli. Ambos funcionarios judiciales integran el Tribunal Oral Criminal I de La Plata.