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Ante la urgencia, el Gobierno garantiza las ganancias de la bicicleta financiera

El bono dual que se licita este miércoles ofrece repago en pesos o en pesos dollar-linked más intereses, proveyendo un oneroso seguro de cambio que afrontará el próximo gobierno.
El bono dual que se licita este miércoles ofrece repago en pesos o en pesos dollar-linked más intereses, proveyendo un oneroso seguro de cambio que afrontará el próximo gobierno.
Por 11/07/2018 14:05

El mercado opera este miércoles expectante ante una nueva licitación de dos títulos públicos, Letras del Tesoro en dólares y Bonos de la Nación Argentina en Moneda Dual. La iniciativa está destinada a retirar más pesos de la plaza, a captar dólares necesarios para el cumplimiento de compromisos futuros y, sobre todo, a consolidar el precario escenario de paz cambiaria de las últimas ruedas. El nivel de suscripciones que se consiga y la tasa que deba pagarse darán cuenta del resultado, pero cabe enfatizar la naturaleza del segundo de esos instrumentos, que constituye una garantía del Estado a la bicicleta financiera.

En rigor, la de este miércoles es la segunda colocación del llamado “bono dual”, aunque la extensión del plazo de un año a, en este caso, 19 meses (el vencimiento se producirá el 13 de febrero de 2020, en el comienzo del próximo gobierno) permite hablar de un nuevo título.

 

 

El nivel de suscripciones de 2.000 millones de dólares de la primera generación de ese título implica un parámetro de lo esperado por el  ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, en este segundo intento.

Como lo indica su nombre, el bono dual le da al inversor la posibilidad de optar al vencimiento por cobrar en pesos o en dólares, dependiendo de si la tasa de interés en moneda local lo deja sacar ventaja de la evolución de la divisa. Si no es así, la segunda opción, le permite cobrar en pesos equivalentes al tipo de cambio del momento, que pueden ser inmediatamente volcados a divisas, más una tasa de interés del 4,5%.

 

 

El bono dual implica un seguro de cambio para el inversor o, más llanamente, un seguro para la operación conocida como carry trade. Esta implica pasar de dólares a pesos para obtener ganancias con las altas tasas de interés en moneda local y, después, al vencimiento de la colocación, hacerse una segunda ganancia regresando a un dólar que, idealmente, debería haber subido menos que la tasa. Toda una invitación para que los inversores extranjeros amantes de las emociones fuertes regresen parte de su dinero al país para ganar mucho en poco tiempo, algo que la devaluación brusca de fines de abril, mayo y junio impidió hacer con las Lebac, que se pactan exclusivamente en pesos.

Al brindar la posibilidad de optar al final por pesos o pesos dollar-linked, el bono dual genera el “milagro” de eliminar el riesgo inherente a cualquier inversión especulativa. El único que queda, desde ya, es el de la posibilidad de un default, compensado por el nivel de la tasa de interés.

Por si eso fuera poco, como las Letes, se lo puede suscribir en pesos o en dólares. En este último caso, se toma la cotización del tipo de cambio mayorista, obviamente menor al vigente para el público en bancos y casas de cambio. Y el propio mercado hizo que el edulcorante resultara aún más potente: además de lo anterior, el tipo de cambio mayorista este miércoles cotizaba por encima del correspondiente al cierre del martes 10, el que se considera en las condiciones, incrementando la ganancia desde el inicio.

Si lo que el Tesoro ofrece parece demasiado, la causa hay que buscarla en el estado de debilidad del país.

El analista financiero Christian Buteler le dijo a Letra P que, “desde la perspectiva del inversor", recomienda el bono. "Pero, desde el punto de vista del colocador, no se puede negar que la situación es muy delicada y la necesidad de financiación del Gobierno persiste, tanto para pagar deudas anteriores como para hacer frente a gastos corrientes”, advirtió.

“Cuando se coloca deuda, todo depende del contexto. Cuando el contexto es positivo y uno es un deudor normal, las reglas las pone uno, el plazo, la tasa, etcétera. Ahora, cuando el ambiente es éste, con los mercados internacionales cerrados y un sell-off sobre todo lo que es argentino, desde la moneda hasta bonos y acciones, ya las condiciones no las pone uno y hay que ofrecerle mucho al inversor para que asuma el riesgo. Por eso es que tenemos este tipo de bonos”, explicó.

Leandro Ziccarelli, coordinador del Observatorio Monetario-Financiero del CEPA, indicó ante la consulta de este portal que “el bono dual no es un mala alternativa de inversión, al contrario, porque permite hacer carry trade sin riesgo cambiario, algo que teóricamente sería imposible”.

“Es como si reinventaran la física. Son bonos que tienen una especie de ‘cláusula fracaso’: si no la chocan, el inversor gana y, si la chocan, también”, bromeó.

 

 

Pese al condicionamiento de las urgencias oficiales, Ziccarelli encontró un elemento positivo. “Se trata de un bono al estilo dollar-linked, es decir que, si se activa el gatillo, paga en pesos el equivalente a dólar. En el marco de la fenomenal dolarización que está llevando adelante el Gobierno, que cambia Lebac por Letes, introducir instrumentos que paguen en pesos descomprime un poco el frente externo. Así que, en el marco de todo lo mal que está saliendo la política monetaria, celebro que, al menos, hayan tenido algo de creatividad”.

Federico Furiase, director de la consultora Eco Go, aseveró que, “con este instrumento, el Gobierno busca tener demanda y poder cerrar la brecha de pesos en un contexto de incertidumbre cambiaria. En tanto brinda una opción, no me parece mal y creo que se trata de un instrumento eficiente dentro de la turbulencia cambiaria. También rescato que, aunque se gatille la opción dólar, el pago se realice en pesos, en una especie de dollar-linked”.

Martín Alfie, economista jefe de Radar Consultora, le dijo a Letra P que para el inversor “es un buen bono” y que “hay que pensar en cuáles son los escenarios alternativos, porque en el esquema del Gobierno es vital reactivar la entrada de capitales”.

“Frenar la corrida es urgente y necesario; la escalada del dólar era insostenible. Sin embargo, estos pasivos son una carga importante para el próximo año”, completó.

 

 

Ante lo que parece un menú demasiado desfasado, por necesidad, en favor de los inversores, prima la resignación.

“No queda otra. Tal como están las cosas, es imposible pretender que un inversor agarre un papel en pesos a más de 15 días. Si no dan ese seguro, no hay posibilidad, porque los inversores no son tontos y te cuentan las costillas”, dijo Ziccarelli.

“De hecho, ayer (por el martes) anunciaron que no van a rescatar las Letras Intransferibles al Banco Central porque no creen que el mercado local les preste los pesos suficientes. Están en una encerrona en la que se metieron solos”, siguió.

Ése era el mecanismo pactado con el Fondo Monetario Internacional para el rescate de las Lebac. Según el diseño, el Tesoro conseguía pesos en el mercado, le compraba al Central las Letras Intransferibles que le había entregado en el Gobierno de Cristina Kirchner para usar parte de las reservas y, con esos pesos, el Central rescataba Lebac. Por ahora, eso es imposible.

“Lo que se supone que van a hacer es realizar más canjes para ir dejando que la gente desarme posiciones en Lebac y pase a dólares u otros bonos”, explicó el economista.

Aquí aparece también el bono dual como un modo de comprar tiempo, el bien más caro para el Gobierno en estos días de tormenta.

Ante la urgencia, el Gobierno garantiza las ganancias de la bicicleta financiera

El bono dual que se licita este miércoles ofrece repago en pesos o en pesos dollar-linked más intereses, proveyendo un oneroso seguro de cambio que afrontará el próximo gobierno.

El mercado opera este miércoles expectante ante una nueva licitación de dos títulos públicos, Letras del Tesoro en dólares y Bonos de la Nación Argentina en Moneda Dual. La iniciativa está destinada a retirar más pesos de la plaza, a captar dólares necesarios para el cumplimiento de compromisos futuros y, sobre todo, a consolidar el precario escenario de paz cambiaria de las últimas ruedas. El nivel de suscripciones que se consiga y la tasa que deba pagarse darán cuenta del resultado, pero cabe enfatizar la naturaleza del segundo de esos instrumentos, que constituye una garantía del Estado a la bicicleta financiera.

En rigor, la de este miércoles es la segunda colocación del llamado “bono dual”, aunque la extensión del plazo de un año a, en este caso, 19 meses (el vencimiento se producirá el 13 de febrero de 2020, en el comienzo del próximo gobierno) permite hablar de un nuevo título.

 

 

El nivel de suscripciones de 2.000 millones de dólares de la primera generación de ese título implica un parámetro de lo esperado por el  ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, en este segundo intento.

Como lo indica su nombre, el bono dual le da al inversor la posibilidad de optar al vencimiento por cobrar en pesos o en dólares, dependiendo de si la tasa de interés en moneda local lo deja sacar ventaja de la evolución de la divisa. Si no es así, la segunda opción, le permite cobrar en pesos equivalentes al tipo de cambio del momento, que pueden ser inmediatamente volcados a divisas, más una tasa de interés del 4,5%.

 

 

El bono dual implica un seguro de cambio para el inversor o, más llanamente, un seguro para la operación conocida como carry trade. Esta implica pasar de dólares a pesos para obtener ganancias con las altas tasas de interés en moneda local y, después, al vencimiento de la colocación, hacerse una segunda ganancia regresando a un dólar que, idealmente, debería haber subido menos que la tasa. Toda una invitación para que los inversores extranjeros amantes de las emociones fuertes regresen parte de su dinero al país para ganar mucho en poco tiempo, algo que la devaluación brusca de fines de abril, mayo y junio impidió hacer con las Lebac, que se pactan exclusivamente en pesos.

Al brindar la posibilidad de optar al final por pesos o pesos dollar-linked, el bono dual genera el “milagro” de eliminar el riesgo inherente a cualquier inversión especulativa. El único que queda, desde ya, es el de la posibilidad de un default, compensado por el nivel de la tasa de interés.

Por si eso fuera poco, como las Letes, se lo puede suscribir en pesos o en dólares. En este último caso, se toma la cotización del tipo de cambio mayorista, obviamente menor al vigente para el público en bancos y casas de cambio. Y el propio mercado hizo que el edulcorante resultara aún más potente: además de lo anterior, el tipo de cambio mayorista este miércoles cotizaba por encima del correspondiente al cierre del martes 10, el que se considera en las condiciones, incrementando la ganancia desde el inicio.

Si lo que el Tesoro ofrece parece demasiado, la causa hay que buscarla en el estado de debilidad del país.

El analista financiero Christian Buteler le dijo a Letra P que, “desde la perspectiva del inversor", recomienda el bono. "Pero, desde el punto de vista del colocador, no se puede negar que la situación es muy delicada y la necesidad de financiación del Gobierno persiste, tanto para pagar deudas anteriores como para hacer frente a gastos corrientes”, advirtió.

“Cuando se coloca deuda, todo depende del contexto. Cuando el contexto es positivo y uno es un deudor normal, las reglas las pone uno, el plazo, la tasa, etcétera. Ahora, cuando el ambiente es éste, con los mercados internacionales cerrados y un sell-off sobre todo lo que es argentino, desde la moneda hasta bonos y acciones, ya las condiciones no las pone uno y hay que ofrecerle mucho al inversor para que asuma el riesgo. Por eso es que tenemos este tipo de bonos”, explicó.

Leandro Ziccarelli, coordinador del Observatorio Monetario-Financiero del CEPA, indicó ante la consulta de este portal que “el bono dual no es un mala alternativa de inversión, al contrario, porque permite hacer carry trade sin riesgo cambiario, algo que teóricamente sería imposible”.

“Es como si reinventaran la física. Son bonos que tienen una especie de ‘cláusula fracaso’: si no la chocan, el inversor gana y, si la chocan, también”, bromeó.

 

 

Pese al condicionamiento de las urgencias oficiales, Ziccarelli encontró un elemento positivo. “Se trata de un bono al estilo dollar-linked, es decir que, si se activa el gatillo, paga en pesos el equivalente a dólar. En el marco de la fenomenal dolarización que está llevando adelante el Gobierno, que cambia Lebac por Letes, introducir instrumentos que paguen en pesos descomprime un poco el frente externo. Así que, en el marco de todo lo mal que está saliendo la política monetaria, celebro que, al menos, hayan tenido algo de creatividad”.

Federico Furiase, director de la consultora Eco Go, aseveró que, “con este instrumento, el Gobierno busca tener demanda y poder cerrar la brecha de pesos en un contexto de incertidumbre cambiaria. En tanto brinda una opción, no me parece mal y creo que se trata de un instrumento eficiente dentro de la turbulencia cambiaria. También rescato que, aunque se gatille la opción dólar, el pago se realice en pesos, en una especie de dollar-linked”.

Martín Alfie, economista jefe de Radar Consultora, le dijo a Letra P que para el inversor “es un buen bono” y que “hay que pensar en cuáles son los escenarios alternativos, porque en el esquema del Gobierno es vital reactivar la entrada de capitales”.

“Frenar la corrida es urgente y necesario; la escalada del dólar era insostenible. Sin embargo, estos pasivos son una carga importante para el próximo año”, completó.

 

 

Ante lo que parece un menú demasiado desfasado, por necesidad, en favor de los inversores, prima la resignación.

“No queda otra. Tal como están las cosas, es imposible pretender que un inversor agarre un papel en pesos a más de 15 días. Si no dan ese seguro, no hay posibilidad, porque los inversores no son tontos y te cuentan las costillas”, dijo Ziccarelli.

“De hecho, ayer (por el martes) anunciaron que no van a rescatar las Letras Intransferibles al Banco Central porque no creen que el mercado local les preste los pesos suficientes. Están en una encerrona en la que se metieron solos”, siguió.

Ése era el mecanismo pactado con el Fondo Monetario Internacional para el rescate de las Lebac. Según el diseño, el Tesoro conseguía pesos en el mercado, le compraba al Central las Letras Intransferibles que le había entregado en el Gobierno de Cristina Kirchner para usar parte de las reservas y, con esos pesos, el Central rescataba Lebac. Por ahora, eso es imposible.

“Lo que se supone que van a hacer es realizar más canjes para ir dejando que la gente desarme posiciones en Lebac y pase a dólares u otros bonos”, explicó el economista.

Aquí aparece también el bono dual como un modo de comprar tiempo, el bien más caro para el Gobierno en estos días de tormenta.