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Multiprocesado

Daniel Scioli se convirtió en el primer ex gobernador bonaerense indagado por la justicia penal. Suma varios delitos en su foja de investigaciones. La alianza con Macri por el fútbol no le alcanzó.
Por 03/05/2018 12:16

Daniel Scioli se convirtió en el primero de los ex gobernadores bonaerenses en ser multiprocesado por varios delitos. Este jueves se presentó en los tribunales de La Plata, pero no declaró ante el fiscal que lo investiga: dejó un escrito y se fue rápidamente. En su descargo, apuntó a los organismos de control. No se descarta que citen a declarar a un actual ministro de María Eugenia Vidal.

Lejos de sus tiempos de apogeo, el actual diputado nacional por Unidad Ciudadana llegó en un gastado auto con vidrios polarizados. Junto a él, sus abogados defensores. La comitiva evitó tomar contacto con la guardia periodística que los esperaba desde temprano en el edificio ubicado a 300 metros de la oficina que hoy ocupa Vidal y que albergó al ex motonauta durante ocho años al frente del Estado provincial.

Tras las formalidades de rigor, le dijo al fiscal Álvaro Garganta que no iba a declarar pero que sí dejaría un voluminoso escrito con su descargo para ser analizado. Luego llegó el turno de confeccionar la ficha de antecedentes (“tocar el pianito”, en la jerga judicial) y la rápida salida del edificio que, por orden del Fiscal General Héctor Vogliolo, tenía el acceso vedado a los trabajadores de prensa.

Quienes tomaron contacto visual con el ex gobernador aseguraron notarlo serio, con gestos adustos, muy alejado de su blanca sonrisa habitual de los sets televisivos. No era para menos. Fue a dar respuesta por graves delitos, millonarios desvíos de dinero de las arcas públicas, en el marco de una causa iniciada por la diputada nacional Elisa Carrió “que conoce cada detalle de la marcha del expediente”, confiaron fuentes judiciales a Letra P.

 

 

No existen registros en la sede del fuero penal bonaerense del nombre de un ex gobernador en la carátula de un expediente en el renglón de “Acusado”. Scioli tiene ese penoso privilegio.

Se lo investiga por millonarias contrataciones de obras públicas con costos por demás elevados, vuelos en helicópteros y aviones de empresarios adjudicatarios de esas obras, lavado de dinero, fraude en perjuicio de la administración pública, incumplimiento de los deberes de funcionario público, negociaciones incompatibles con la función pública y tráfico de influencias, entre otros delitos.

A pesar de la alianza con su amigo Mauricio Macri, que le permitió acceder a la presidencia de la Comisión de Deportes de la Cámara de Diputados a cambio de trabajar por la aprobación de la ley que habilita las sociedades anónimas deportivas para privatizar el fútbol, el ex gobernador no logró evitar el procesamiento, en esta ocasión, por la construcción de varias Unidades de Pronta Atención (UPA) en distintos municipios de la provincia de Buenos Aires. Por esta causa ya declaró su ex ministro de Salud Alejandro Collia y este viernes 4 de mayo será el turno del empresario Ricardo Estanislao Miller.

 

 

Mediante un breve comunicado, Scioli sostuvo que “todas” las contrataciones durante su gestión se realizaron “con el aval y conformidad de todos” los organismos de la Constitución (Asesoría General de Gobierno, Fiscalía de Estado, Contaduría General y Tesorería General de la Provincia) y la posterior aprobación por parte del Tribunal de Cuentas, que confirmaron su regularidad.

Sobre la relación que mantuvo con el empresario Miller, sostuvo que, como proveedor del Estado, “accedió a menos del 1% de las obras públicas, licitadas todas mediante concursos públicos y transparentes, y según la ley aplicable a cada caso” y negó haber realizado 78 vuelos en el helicóptero del empresario.

En resumen, Scioli negó todos los cargos. Cabe recordar que un procesado no está obligado a decir la verdad ni a declarar en contra de sus intereses. En rigor, era esperable una exposición de este calibre donde el acusado muestra su inocencia, pero, al menos para el fiscal, no la puede demostrar.

 

Multiprocesado

Daniel Scioli se convirtió en el primer ex gobernador bonaerense indagado por la justicia penal. Suma varios delitos en su foja de investigaciones. La alianza con Macri por el fútbol no le alcanzó.

Daniel Scioli se convirtió en el primero de los ex gobernadores bonaerenses en ser multiprocesado por varios delitos. Este jueves se presentó en los tribunales de La Plata, pero no declaró ante el fiscal que lo investiga: dejó un escrito y se fue rápidamente. En su descargo, apuntó a los organismos de control. No se descarta que citen a declarar a un actual ministro de María Eugenia Vidal.

Lejos de sus tiempos de apogeo, el actual diputado nacional por Unidad Ciudadana llegó en un gastado auto con vidrios polarizados. Junto a él, sus abogados defensores. La comitiva evitó tomar contacto con la guardia periodística que los esperaba desde temprano en el edificio ubicado a 300 metros de la oficina que hoy ocupa Vidal y que albergó al ex motonauta durante ocho años al frente del Estado provincial.

Tras las formalidades de rigor, le dijo al fiscal Álvaro Garganta que no iba a declarar pero que sí dejaría un voluminoso escrito con su descargo para ser analizado. Luego llegó el turno de confeccionar la ficha de antecedentes (“tocar el pianito”, en la jerga judicial) y la rápida salida del edificio que, por orden del Fiscal General Héctor Vogliolo, tenía el acceso vedado a los trabajadores de prensa.

Quienes tomaron contacto visual con el ex gobernador aseguraron notarlo serio, con gestos adustos, muy alejado de su blanca sonrisa habitual de los sets televisivos. No era para menos. Fue a dar respuesta por graves delitos, millonarios desvíos de dinero de las arcas públicas, en el marco de una causa iniciada por la diputada nacional Elisa Carrió “que conoce cada detalle de la marcha del expediente”, confiaron fuentes judiciales a Letra P.

 

 

No existen registros en la sede del fuero penal bonaerense del nombre de un ex gobernador en la carátula de un expediente en el renglón de “Acusado”. Scioli tiene ese penoso privilegio.

Se lo investiga por millonarias contrataciones de obras públicas con costos por demás elevados, vuelos en helicópteros y aviones de empresarios adjudicatarios de esas obras, lavado de dinero, fraude en perjuicio de la administración pública, incumplimiento de los deberes de funcionario público, negociaciones incompatibles con la función pública y tráfico de influencias, entre otros delitos.

A pesar de la alianza con su amigo Mauricio Macri, que le permitió acceder a la presidencia de la Comisión de Deportes de la Cámara de Diputados a cambio de trabajar por la aprobación de la ley que habilita las sociedades anónimas deportivas para privatizar el fútbol, el ex gobernador no logró evitar el procesamiento, en esta ocasión, por la construcción de varias Unidades de Pronta Atención (UPA) en distintos municipios de la provincia de Buenos Aires. Por esta causa ya declaró su ex ministro de Salud Alejandro Collia y este viernes 4 de mayo será el turno del empresario Ricardo Estanislao Miller.

 

 

Mediante un breve comunicado, Scioli sostuvo que “todas” las contrataciones durante su gestión se realizaron “con el aval y conformidad de todos” los organismos de la Constitución (Asesoría General de Gobierno, Fiscalía de Estado, Contaduría General y Tesorería General de la Provincia) y la posterior aprobación por parte del Tribunal de Cuentas, que confirmaron su regularidad.

Sobre la relación que mantuvo con el empresario Miller, sostuvo que, como proveedor del Estado, “accedió a menos del 1% de las obras públicas, licitadas todas mediante concursos públicos y transparentes, y según la ley aplicable a cada caso” y negó haber realizado 78 vuelos en el helicóptero del empresario.

En resumen, Scioli negó todos los cargos. Cabe recordar que un procesado no está obligado a decir la verdad ni a declarar en contra de sus intereses. En rigor, era esperable una exposición de este calibre donde el acusado muestra su inocencia, pero, al menos para el fiscal, no la puede demostrar.