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Macri pondrá en la ex DGI al funcionario que diseñó el proyecto de Ley de Mercado de Capitales, cuya aprobación pidió al Congreso este jueves. Es millonario y tiene su fortuna en el exterior. Apoyos.
Por 02/03/2018 21:12

Aunque estaba previsto desde diciembre, la Casa Rosada oficializó este viernes la partida de su principal ministro sin cartera: el renunciante titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad, que será reemplazado por el joven ingeniero Leandro Cuccioli, de estrecha vinculación con el mundo bursátil y bancario. El futuro jefe de ex DGI dejará a fines de marzo el cargo que actualmente ocupa como secretario de Servicios Financieros del Ministerio de Finanzas (que conduce Luis “Toto” Caputo) aunque su llegada  al frente del máximo ente recaudador fue impulsada por el jefe de Gabinete Marcos Peña y su secretario de Políticas Públicas Gustavo Lopetegui, que fue jefe de Cuccioli durante un año y el responsable de sumarlo a la administración de Cambiemos desde julio de 2016. Con el enroque por Abad, Peña llega al mando de la AFIP mediante un funcionario de su estrecha confianza y con quien comparte una profunda afinidad política e ideológica.

 

 

La inclusión inicial de Cuccioli al staff del ministro coordinador lo posicionó como una voz gravitante en el entorno presidencial sobre temas fiscales, una especialidad donde Abad era, virtualmente, la máxima autoridad en la materia dentro y fuera de la AFIP. “Es la primera vez que vamos a tener un jefe que no forma parte de esta casa y que no tiene carrera dentro del organismo”, se quejó una fuente del ente consultada por este medio. En rigor, con sus 38 años, Cuccioli será el director más joven de la historia de la AFIP, el primero en provenir del mundo de los brokers del mundo financiero y el primero de su generación en llegar a un puesto público que es remunerado con un salario cercano a los 500.000 pesos, muy por encima de los haberes del Gabinete y del Presidente. 

 

 

Según su última declaración jurada, también pertenece al club de funcionarios millonarios del Ejecutivo y al pelotón que tiene sus bienes en el exterior. De acuerdo al detalle que le entregó a la Oficina Anticorrupción cuenta con varias cajas de ahorro en dólares por un millón de pesos, un departamento en Londres por 3,2 millones de dólares, un terreno en Uruguay por 890 mil pesos y deudas, también en el extranjero, que superan el millón de pesos. Esa fortuna off shore es mucho más que un dato: si Cuccioli tuviera que afrontar un concurso de oposición de antecedentes para llegar al mando de la AFIP, sus bienes en el exterior le habrían restado muchos puntos, ya que su nueva función pública está orientada a promover que los contribuyentes tengan sus bienes en el país y tributen al fisco nacional. Todo lo contrario a lo que hace el flamante director de la AFIP con su fortuna personal.

 

 

“Responde a Caputo y a Lopetegui”, definió una fuente del Palacio de Hacienda, aunque un funcionario cercano al Presidente aclaró que “no es muy cercano a Toto (en referencia al ministro de Finanzas), pero se llevaron bien durante el tiempo que estuvo bajo su mando”. Para la fuente consultada, cuando el nuevo director desembarque en el sillón de mando habilitará la llegada de sus espadas de confianza en cargos que, hasta ahora, están en manos de la línea de funcionarios de carrera del ente recaudador: un contorno de la batalla que se avecina en las entrañas de la atávica casa matriz del fisco federal. 

 

 

Dentro de la jefatura de Gabinete, un alto funcionario que compartió funciones con Cuccioli, lo definió como “un buen analista, con mucha pasta política y muy gracioso”. Una de las claves que lo llevó al cargo que ocupará, fue el diseño del proyecto de la Ley de Financiamiento Productivo, conocida el año pasado como “Ley de Mercado de Capitales”. Ese texto fue mencionado por Macri este jueves durante su discurso ante la Asamblea Legislativa para inaugurar el 136° período de sesiones ordinarias del Congreso.

 

 

“Leandro fue el coordinador y principal impulsor de esa ley, que ya tiene media sanción, y el 90% de su articulado es fiscal”, resumió otra fuente que habita en el primer piso de la Casa Rosada. La norma está orientada a las PyMe’s y establece exenciones al Impuesto a las Ganancias para inversiones provenientes del exterior con el fin de equiparar las ventajas para los capitales locales, además de implementar nuevas herramientas como letras hipotecarias, pero también le quita potestades a la Comisión Nacional de Valores para intervenir compañías.

 

 

El armado de esa ley no sólo encierra un alto valor simbólico para una administración cuyos resultados económicos dependen de la obtención de inversiones extranjeras, a partir de la reducción del “costo argentino”. El proyecto aún no es ley, pero su diseño fue clave para catapultar a Cuccioli a la AFIP y reemplazar a Abad, el contador público que el próximo 17 de julio cumplirá 74 años. Para entonces habrá sumado dos poderosas jefaturas intercaladas de la vieja DGI. La primera fue entre 2002 y 2008, bajo las presidencias de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, y la segunda durante los dos primeros años del mandato de Macri, en medio de ásperas discusiones internas con el propio mandatario, por el blanqueo de capitales y la posterior filtración de las empresas beneficiadas, y con el vicejefe de Gabinete Mario Quintana, por el cobro de deudas millonarias con el fisco de la empresa telepostal OCA y el Grupo Indalo. Las tres zonas de conflicto tenían a Abad como el principal perdedor, porque interpelaban deseos y voluntades del líder de Cambiemos, que eran defendidas por funcionarios como Peña y Quintana. 

Con Abad afuera, Peña se sienta sobre la caja de la AFIP y gana más poder

Macri pondrá en la ex DGI al funcionario que diseñó el proyecto de Ley de Mercado de Capitales, cuya aprobación pidió al Congreso este jueves. Es millonario y tiene su fortuna en el exterior. Apoyos.

Aunque estaba previsto desde diciembre, la Casa Rosada oficializó este viernes la partida de su principal ministro sin cartera: el renunciante titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Alberto Abad, que será reemplazado por el joven ingeniero Leandro Cuccioli, de estrecha vinculación con el mundo bursátil y bancario. El futuro jefe de ex DGI dejará a fines de marzo el cargo que actualmente ocupa como secretario de Servicios Financieros del Ministerio de Finanzas (que conduce Luis “Toto” Caputo) aunque su llegada  al frente del máximo ente recaudador fue impulsada por el jefe de Gabinete Marcos Peña y su secretario de Políticas Públicas Gustavo Lopetegui, que fue jefe de Cuccioli durante un año y el responsable de sumarlo a la administración de Cambiemos desde julio de 2016. Con el enroque por Abad, Peña llega al mando de la AFIP mediante un funcionario de su estrecha confianza y con quien comparte una profunda afinidad política e ideológica.

 

 

La inclusión inicial de Cuccioli al staff del ministro coordinador lo posicionó como una voz gravitante en el entorno presidencial sobre temas fiscales, una especialidad donde Abad era, virtualmente, la máxima autoridad en la materia dentro y fuera de la AFIP. “Es la primera vez que vamos a tener un jefe que no forma parte de esta casa y que no tiene carrera dentro del organismo”, se quejó una fuente del ente consultada por este medio. En rigor, con sus 38 años, Cuccioli será el director más joven de la historia de la AFIP, el primero en provenir del mundo de los brokers del mundo financiero y el primero de su generación en llegar a un puesto público que es remunerado con un salario cercano a los 500.000 pesos, muy por encima de los haberes del Gabinete y del Presidente. 

 

 

Según su última declaración jurada, también pertenece al club de funcionarios millonarios del Ejecutivo y al pelotón que tiene sus bienes en el exterior. De acuerdo al detalle que le entregó a la Oficina Anticorrupción cuenta con varias cajas de ahorro en dólares por un millón de pesos, un departamento en Londres por 3,2 millones de dólares, un terreno en Uruguay por 890 mil pesos y deudas, también en el extranjero, que superan el millón de pesos. Esa fortuna off shore es mucho más que un dato: si Cuccioli tuviera que afrontar un concurso de oposición de antecedentes para llegar al mando de la AFIP, sus bienes en el exterior le habrían restado muchos puntos, ya que su nueva función pública está orientada a promover que los contribuyentes tengan sus bienes en el país y tributen al fisco nacional. Todo lo contrario a lo que hace el flamante director de la AFIP con su fortuna personal.

 

 

“Responde a Caputo y a Lopetegui”, definió una fuente del Palacio de Hacienda, aunque un funcionario cercano al Presidente aclaró que “no es muy cercano a Toto (en referencia al ministro de Finanzas), pero se llevaron bien durante el tiempo que estuvo bajo su mando”. Para la fuente consultada, cuando el nuevo director desembarque en el sillón de mando habilitará la llegada de sus espadas de confianza en cargos que, hasta ahora, están en manos de la línea de funcionarios de carrera del ente recaudador: un contorno de la batalla que se avecina en las entrañas de la atávica casa matriz del fisco federal. 

 

 

Dentro de la jefatura de Gabinete, un alto funcionario que compartió funciones con Cuccioli, lo definió como “un buen analista, con mucha pasta política y muy gracioso”. Una de las claves que lo llevó al cargo que ocupará, fue el diseño del proyecto de la Ley de Financiamiento Productivo, conocida el año pasado como “Ley de Mercado de Capitales”. Ese texto fue mencionado por Macri este jueves durante su discurso ante la Asamblea Legislativa para inaugurar el 136° período de sesiones ordinarias del Congreso.

 

 

“Leandro fue el coordinador y principal impulsor de esa ley, que ya tiene media sanción, y el 90% de su articulado es fiscal”, resumió otra fuente que habita en el primer piso de la Casa Rosada. La norma está orientada a las PyMe’s y establece exenciones al Impuesto a las Ganancias para inversiones provenientes del exterior con el fin de equiparar las ventajas para los capitales locales, además de implementar nuevas herramientas como letras hipotecarias, pero también le quita potestades a la Comisión Nacional de Valores para intervenir compañías.

 

 

El armado de esa ley no sólo encierra un alto valor simbólico para una administración cuyos resultados económicos dependen de la obtención de inversiones extranjeras, a partir de la reducción del “costo argentino”. El proyecto aún no es ley, pero su diseño fue clave para catapultar a Cuccioli a la AFIP y reemplazar a Abad, el contador público que el próximo 17 de julio cumplirá 74 años. Para entonces habrá sumado dos poderosas jefaturas intercaladas de la vieja DGI. La primera fue entre 2002 y 2008, bajo las presidencias de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, y la segunda durante los dos primeros años del mandato de Macri, en medio de ásperas discusiones internas con el propio mandatario, por el blanqueo de capitales y la posterior filtración de las empresas beneficiadas, y con el vicejefe de Gabinete Mario Quintana, por el cobro de deudas millonarias con el fisco de la empresa telepostal OCA y el Grupo Indalo. Las tres zonas de conflicto tenían a Abad como el principal perdedor, porque interpelaban deseos y voluntades del líder de Cambiemos, que eran defendidas por funcionarios como Peña y Quintana.