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El ex gobernador sostiene que puede diluir la grieta interna. Entiende que es hora de superar el discurso de la unidad y presentar ya una propuesta ganadora para un ballotage inevitable.
Por 15/11/2018 18:44

El diputado Felipe Solá dejará de hablar de la unidad del peronismo. Cree que es hora de superar esa instancia larvaria de la construcción de la alternativa al macrismo y presentar, ya, una propuesta concreta, atractiva para la mayoría descontenta con el Gobierno y, entonces, capaz de ganar en una segunda vuelta con Macri que considera, a esta altura y definitivamente, un escenario imposible de esquivar.

“El ballotage entre Cambiemos y un espacio que integre el kirchnerismo es inevitable”, dice el ex gobernador bonaerense en las reuniones periódicas que mantiene con dirigentes de un amplio espectro que excede al peronismo orgánico e incluye a referentes sindicales y sociales dispuestos a integrar un frente lo más amplio posible para enfrentar al Gobierno en las elecciones del año que viene. “A ninguno le va a alcanzar para ganar en primera vuelta”, descuenta.

Desde que esbozó y luego presentó públicamente su vocación de lanzarse a la pelea por la sucesión de Mauricio Macri, Solá machacó con una premisa que lo alejó, por ejemplo, de los coroneles más anti K del Frente Renovador, el espacio que -en un nuevo salto en su carrera sinuosa de la última década- terminó dejando: no es posible prescindir de los votantes de Cristina Kirchner.

 

 

No obstante, considera que la senadora nacional y sus delfines más cercanos (Agustín Rossi, Axel Kicillof) tienen límites que los convierten en candidatos a la derrota en una segunda vuelta con el líder de Cambiemos. Ahí entra él: cree que, por su equidistancia de los dos extremos del peronismo, tiene más chances de cosechar en un campo más vasto. “Pese a que el Presidente atraviesa su peor momento, todavía tiene chances de ser reelecto”, advierte.

Un dirigente que lo acompaña en el día a día de la construcción de su candidatura confió a Letra P que “la estrategia de Felipe es ser un puente confiable para el peronismo, pero también para el kirchnerismo”.

Ahí, en sus posibilidades de ganarse el respaldo del espacio liderado por CFK, creen los felipistas, Solá le saca ventaja a Sergio Massa, aunque la foto de hoy lo muestra lejos del tigrense no solo en intención de voto, sino en un capital más básico: el nivel de conocimiento a nivel país.

La fuente abunda en los que considera activos de Solá que lo potencian como posible receptor del voto K. “Desde el ballotage de 2015 -recuerda-, cuando hizo público su voto contra Macri, Felipe viene diferenciándose de Sergio respecto al kirchnerismo, además de expresar valores más progresistas sustentados en hechos concretos, como la reforma policial que llevó adelante como gobernador”.

 

 

NI MUY MUY NI TAN TAN. Solá sabe, no obstante, que, para un amplio sector del electorado cuyo apoyo es indispensable para ganarle a Macri un mano a mano, Cristina es un problema. El desafío que enfrenta, entonces, es “acercarse al kirchnerismo sin convertirse en kirchnerista”, dicen en su entorno.

“Para eso, necesita sostener los atributos que lo diferencian: su retórica es menos apocalíptica, se anima a hablar de corrupción y propone reconciliar al peronismo con el campo”, enumeran.

“El electorado despolitizado no quiere que le hablemos más de unidad; quiere que nos juntemos de una vez por todas y propongamos la mejor manera de dejar atrás a este gobierno.”

HORA DE AVANZAR. “El electorado despolitizado no quiere que le hablemos más de unidad; quiere que nos juntemos de una vez por todas y propongamos la mejor manera de dejar atrás a este gobierno”, le dijo Solá esta semana a un intendente del conurbano y le advirtió: “No podemos ser solamente políticos hablándonos entre nosostros”. Y lo arengó: “Dejemos de hablar de unidad, hagamos la unidad y expliquemos qué vamos a hacer con esa unidad”.

Sobre esa base, el ex gobernador saldrá a caminar el país con “un decálogo de prioridades” para la Argentina del post macrismo. En definitiva, el plan que aplicaría si asumiera la presidencia en diciembre de 2019.

En la definición de ese programa, confió un asesor del diputado, trabaja Solá con legisladores, economistas y sociólogos de Red por Argentina, tal el nombre del espacio que encabeza. Y proyecta para diciembre -sin fecha ni lugar precisos por el momento- la presentación pública de esas “10 prioridades” con las que pretende nutrir el debate electoral.

Por qué Solá cree que es el mejor candidato de un peronismo unido

El ex gobernador sostiene que puede diluir la grieta interna. Entiende que es hora de superar el discurso de la unidad y presentar ya una propuesta ganadora para un ballotage inevitable.

El diputado Felipe Solá dejará de hablar de la unidad del peronismo. Cree que es hora de superar esa instancia larvaria de la construcción de la alternativa al macrismo y presentar, ya, una propuesta concreta, atractiva para la mayoría descontenta con el Gobierno y, entonces, capaz de ganar en una segunda vuelta con Macri que considera, a esta altura y definitivamente, un escenario imposible de esquivar.

“El ballotage entre Cambiemos y un espacio que integre el kirchnerismo es inevitable”, dice el ex gobernador bonaerense en las reuniones periódicas que mantiene con dirigentes de un amplio espectro que excede al peronismo orgánico e incluye a referentes sindicales y sociales dispuestos a integrar un frente lo más amplio posible para enfrentar al Gobierno en las elecciones del año que viene. “A ninguno le va a alcanzar para ganar en primera vuelta”, descuenta.

Desde que esbozó y luego presentó públicamente su vocación de lanzarse a la pelea por la sucesión de Mauricio Macri, Solá machacó con una premisa que lo alejó, por ejemplo, de los coroneles más anti K del Frente Renovador, el espacio que -en un nuevo salto en su carrera sinuosa de la última década- terminó dejando: no es posible prescindir de los votantes de Cristina Kirchner.

 

 

No obstante, considera que la senadora nacional y sus delfines más cercanos (Agustín Rossi, Axel Kicillof) tienen límites que los convierten en candidatos a la derrota en una segunda vuelta con el líder de Cambiemos. Ahí entra él: cree que, por su equidistancia de los dos extremos del peronismo, tiene más chances de cosechar en un campo más vasto. “Pese a que el Presidente atraviesa su peor momento, todavía tiene chances de ser reelecto”, advierte.

Un dirigente que lo acompaña en el día a día de la construcción de su candidatura confió a Letra P que “la estrategia de Felipe es ser un puente confiable para el peronismo, pero también para el kirchnerismo”.

Ahí, en sus posibilidades de ganarse el respaldo del espacio liderado por CFK, creen los felipistas, Solá le saca ventaja a Sergio Massa, aunque la foto de hoy lo muestra lejos del tigrense no solo en intención de voto, sino en un capital más básico: el nivel de conocimiento a nivel país.

La fuente abunda en los que considera activos de Solá que lo potencian como posible receptor del voto K. “Desde el ballotage de 2015 -recuerda-, cuando hizo público su voto contra Macri, Felipe viene diferenciándose de Sergio respecto al kirchnerismo, además de expresar valores más progresistas sustentados en hechos concretos, como la reforma policial que llevó adelante como gobernador”.

 

 

NI MUY MUY NI TAN TAN. Solá sabe, no obstante, que, para un amplio sector del electorado cuyo apoyo es indispensable para ganarle a Macri un mano a mano, Cristina es un problema. El desafío que enfrenta, entonces, es “acercarse al kirchnerismo sin convertirse en kirchnerista”, dicen en su entorno.

“Para eso, necesita sostener los atributos que lo diferencian: su retórica es menos apocalíptica, se anima a hablar de corrupción y propone reconciliar al peronismo con el campo”, enumeran.

“El electorado despolitizado no quiere que le hablemos más de unidad; quiere que nos juntemos de una vez por todas y propongamos la mejor manera de dejar atrás a este gobierno.”

HORA DE AVANZAR. “El electorado despolitizado no quiere que le hablemos más de unidad; quiere que nos juntemos de una vez por todas y propongamos la mejor manera de dejar atrás a este gobierno”, le dijo Solá esta semana a un intendente del conurbano y le advirtió: “No podemos ser solamente políticos hablándonos entre nosostros”. Y lo arengó: “Dejemos de hablar de unidad, hagamos la unidad y expliquemos qué vamos a hacer con esa unidad”.

Sobre esa base, el ex gobernador saldrá a caminar el país con “un decálogo de prioridades” para la Argentina del post macrismo. En definitiva, el plan que aplicaría si asumiera la presidencia en diciembre de 2019.

En la definición de ese programa, confió un asesor del diputado, trabaja Solá con legisladores, economistas y sociólogos de Red por Argentina, tal el nombre del espacio que encabeza. Y proyecta para diciembre -sin fecha ni lugar precisos por el momento- la presentación pública de esas “10 prioridades” con las que pretende nutrir el debate electoral.