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Juez de La Cámpora mete preso a gremialista aliado de Saintout y dócil con Vidal

Fue detenido el empresario de medios y gremialista Marcelo Balcedo, socio político de la decana de Periodismo de La Plata. Lo dispuso el magistrado camporista Kreplak. La relación con la gestión PRO.
Redacción 04/01/2018 15:12

Este jueves por la mañana fue detenido en Punta del Este por presunto lavado de activos Marcelo Balcedo, empresario de medios y titular bonaerense del Sindicato de Obreros y Empleados de Minoridad y Educación (Soeme), gremio que, a pesar de mantener un dócil perfil dialoguista en su relación con el gobierno de María Eugenia Vidal, en las últimas elecciones jugó fuerte por Unidad Ciudadana en La Plata, colocando a su secretaria Adjunta, Susana Mariño, en el tercer casillo de la nómina para la Legislatura provincial que estuvo encabezada por la hoy diputada Florencia Saintout. El dato político es que el juez que dispuso el arresto es Ernesto Krepak, ligado a Julián Álvarez, ex secretario de Justicia de la Nación y dirigente de La Cámpora, agrupación directamente conectada en La Plata con la también decana de la Facultad de Periodismo de esa ciudad.

Kreplac ordenó la captura nacional e internacional de Balcedo y su esposa, Paola Fiege, algo que se efectivizó este jueves en una propiedad de la ciudad uruguaya de Punta del Este a partir de la intervención de fuerzas de seguridad y servicios de Inteligencia de Uruguay, Gendarmería Nacional y la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).
 

Balcedo, al momento de ser detenido en Punta del Este.

Al momento de la detención de Balcedo –director del Diario Hoy y la radio Red 92 de La Plata-, se encontraron alrededor de 500 mil dólares, un grueso arsenal de armas y municiones y numerosos autos de lujo que fueron incautados. La causa en la que está comprometido el empresario mediático y gremialista investiga maniobras vinculadas a delitos tributarios y lavado de dinero enmarcadas en el accionar de Balcedo dentro de Soeme.

 

Al empresario-gremialista se le incautaron armas, municiones, 500 mil dólares y dinero en efectivo.

El avance de esta causa fue cruzada con un pedido de jury por parte del diario que es propiedad de Balcedo, en el marco de un escenario beligerante que no cedió en su nivel de tensión a pasar de contar ambas partes con recientes antecedentes camporistas.

 

En el medio, el juez Kreplak. A la derecha, Julián Álvarez. En ese momento, ambos funcionarios del MInisterio de Justicia en la gestión CFK.

 

CONEXIÓN CAMPORISTA. Designado juez federal de La Plata en julio de 2015, Ernesto Kreplak fue subsecretario de Coordinación y Control Registral, cargo al que arribó en 2011 de la mano del entonces secretario de Justicia, Julián Alvarez, como parte del desembarco de una camada de camporistas al Ministerio de Justicia, entre los que, además de Álvarez, figuraba entre los casilleros de relevancia el actual fiscalFranco Piccardi.  

Kreplak estuvo en su paso por la administración pública al frente de dos dependencias con suculentas cajas: el Registro de la Propiedad del Automotor y el Registro Nacional de Armas.

 

Susana Mariño (Soeme) junto a su compañera de lista de UC, Florencia Saintout.

 

BALCEDO NO ERA EL PATA
El 8 de octubre de 2017, en las horas que siguieron a la detención cinematográfica de Juan Pablo “Pata” Medina que los funcionarios del gobierno bonaerense se anotaban como victoria propia, el ministro de Trabajo de la provincia de Bueno Aires, Marcelo Villegas, marcaba una diferencia entre el líder platense de la UOCRA y otros dirigentes sindicales con los que la administración Vidal había trabado relaciones fructíferas. “Una cosa es un sindicalista duro y otra, un accionar mafioso”, decía Villegas en una entrevista con Letra P. Uno de los sindicalistas que salvaba era el empresario de medios y jefe de SOEME Marcelo Balcedo, detenido este jueves en Punta del Este, investigado por presuntos delitos tributarios y lavado de dinero, con 500 mil dólares, armas y autos de lujo en su poder. Esto le decía el funcionario macrista a este portal:
-Le preguntaba por Quintana y también por otros caudillos sindicales. ¿Los incluye en esta crítica?
-Nosotros, hasta el momento, no tenemos ninguna denuncia. Las veces que yo me senté con (Carlos) Quintana (UPCN), con Marcelo Balcedo (SOEME), con Oscar De Isasi (ATE), con Miguel Ángel Zubieta (Sindicato Salud Pública) con Jorge Baldovino (AERI) y con la inmensa mayoría de estatales. Hemos discutido, nos hemos peleado, pero en una mesa de trabajo. Yo puedo conocer muchas historias del pasado como ciudadano, pero de ahí para acá, si existiera una irregularidad, la enfrentaríamos.
-¿Y no existió?
-No. Hasta aquí la lucha ha sido leal. Con Balcedo tuvimos muchísimas peleas durante la primera paritaria, todos los días teníamos instalado un camión con sonido en la puerta de la Gobernación, hicimos descuentos por días de paro, hubo conciliación obligatoria, hasta que en determinado momento logramos un acuerdo. Porque, independientemente de que pensemos distinto, estamos todos en la misma mesa de negociación. De hecho, existen muchos dirigentes sindicales que participan de listas opositoras.

 

A DOS PUNTAS. Con una raíz más corta en su conexión con el camporismo, Balcedo hizo su apuesta en la última elección por la lista de Unidad Ciudadana (UC) que, por la Sección Capital, encabezó la posteriormente electa diputada Florencia Saintout. La decana de la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata fue la única figura que La Cámpora logró imponer en los puestos de privilegio de la boleta de UC en la capital bonaerense, algo que, después de las negociaciones, había generado malestar entre las filas de la agrupación juvenil kirchnerista. En el tercer casillero de esa lista de candidatos a diputados provinciales, Balcedo logró colar a su mano derecha en el gremio Soeme: Susana Mariño.

 

Balcedo junto a su mano derecha en Soeme y candidata de UC en la última elección, Susana Mariño.

 

Con su delfín dentro de la lista encabezada por Saintout, Balcedo operó mediáticamente para promover a los candidatos platenses de CFK. Sin embargo, eso lejos estuvo de traducirse en una actitud beligerante con el oficialismo.

Soeme comenzó la era Vidal como uno de los gremios más combativos. En marzo de 2016, el propio Balcedo tildó de “reaccionario” al entonces titular de la cartera educativa bonaerense, Alejandro Finocchiaro, en momentos donde el gremialista cuestionaba la contratación de empresas privadas de limpieza en reemplazo de los auxiliares docentes que realizan retención de sus tareas en las escuelas. Al mes siguiente, el sindicato presentó una denuncia penal contra Finocchiaro y Vidal por la muerte de un auxiliar docente. 

 

Dialoguismo. Mariño junto a Vidal. Soeme registró un viraje en su relación con el Ejecutivo bonaerense. 

Pero, con el correr del primer año de gestión vidalista, Soeme pasó del combate a la docilidad. En diciembre de 2016, fue uno de los sindicatos que cerró con la gobernadora la paritaria estatal del año siguiente por un 18%. Ya en 2017, en pleno conflicto docente, fue una de las pocas entidades sindicales que se sentó a la mesa de negociaciones en medio de una conciliación obligatoria que había sido desconocida por la mayoría de los gremios, mientras en el vidalismo se amagaba con quitar la personería a los díscolos.

Más allá de los zigzagueantes movimientos que signaron en los últimos tiempos la relación de Balcedo con el poder político, el empresario-gremialista hoy se encuentra en una comprometida situación a raíz de lo resuelto por un juez salido de las entrañas de La Cámpora.