ENTREVISTA. MARIANO CASCALLARES

“En la definición de candidaturas pesará mucho la responsabilidad territorial”

El intendente de Almirante Brown sugiere que los alcaldes serán protagonistas de la oferta electoral del peronismo. No critica a Randazzo, pero llama a la unidad. El enigma CFK.

El búnker oficial del intendente de Almirante Brown es una bellísima casona de la mítica década del ’80 del siglo 19, anclaje histórico de la generación de los liberales porteños que soñaron una Argentina elegante, distinguida, bien europea. Reciclada para responder a las demandas actuales de funcionalidad y seguridad, la construcción mantiene intacta su estructura original de salones amplios y techos altos y un patio interno con balcones y plantas que opera como ansiolítico natural. De hecho, son las dos y media de la tarde del último día hábil de la semana y el peronista Mariano Cascallares (47), al mando desde diciembre de 2015 de este municipio populoso -552.903 habitantes contó el censo 2010- de la Tercera sección electoral de la provincia de Buenos Aires, recibe a Letra P con una sonrisa amable –hace notar que pisa el mismo suelo que la visita- y hasta podría decirse que plácida. Y se da tiempo para viajar unos minutos en el tiempo. Cuenta que, en aquellos años fundacionales, la planta baja de este edificio, que mira de frente a la también muy elegante plaza Almirante Brown, era cochera de carros de bomberos tirados a caballo. Hoy, alberga solo las oficinas del núcleo más político de la administración municipal: unidad intendente, Gobierno y Comunicación.

 

Adrogué –el pueblo cabecera del partido, bautizado originalmente como Almirante Brown por el pionero Esteban Adrogué- supo ser centro de reunión y veraneo de la aristocracia política e intelectual porteña, que se alojaba en el renombrado hotel La Delicia. De allí la leyenda de una casa que sigue en pie a cien metros de la Municipalidad, también sobre la plaza: ahí –dice el mito- se recluía Jorge Luis Borges a pensar y escribir.

 

Hoy, Adrogué sigue siendo un enclave de clase media más o menos acomodada al que se llega atravesando la Argentina que finalmente fue: la de las carencias que,  cíclicamente, se convierten en urgencias. “Estamos en una situación muy compleja: en un año, en Almirante Brown la demanda social de alimentos se duplicó o más”, dice Cascallares para sostener que la administración que conduce el presidente Mauricio Macri “gobierna para una minoría” y que no lo hace por impericia. “Es una decisión”, acusa.

 

Durante la extensa charla con este portal, el intendente se cuidará de no adelantarse a los tiempos de la interna del peronismo bonaerense, que se aceleró sensiblemente en las últimas dos semanas pero demora la entrega de las certezas que espera la hinchada. Pero marcará con claridad la cancha en la que se miden los principales actores del principal espacio opositor y arrojará un puñado de señales que echan luz sobre el camino hacia la definición de su oferta electoral.

 

Dirá, Cascallares, que el grupo de dirigentes que se ha reunido dos veces en el quincho del diputado nacional camporista Juan Cabandié –la última, con aparición de la ex presidenta Cristina Fernández- trabaja desde fines de 2016 en la llamada Comisión de Acción Política del PJ bonaerense. Y lo definirá como el ámbito que encarna la representación más amplia del peronismo bonaerense. A partir de ahí, otorgará –sin decirlo explícitamente pero en estricto cumplimiento de una línea discursiva que sale sin fisuras de esos asados- la calidad de outsiders a quienes no participan de ese núcleo y trabajan, en cambio, por la candidatura del ex ministro del Interior Florencio Randazzo. Aunque –diplomático- destacará la vocación de esos dirigentes de protagonizar la reconstrucción del poder perdido, elegantemente los invitará a sumarse al grupo que identifica como mayoritario para que, en todo caso, surjan de allí las distintas propuestas electorales que diriman una eventual confrontación en las urnas de las primarias de agosto. Negará que el Grupo Esmeralda, que integra desde el año pasado, esté herido de muerte, pero remarcará que son mayoría los miembros de ese bloque que están ahora donde él está. Jurará que, en el quincho de Cabandié, CFK no les dio ninguna pista que permita arriesgar un pronóstico sobre el rol que asumirá la ex mandataria en este proceso electoral. Y sugerirá, con insistencia, que ésta es la hora de los intendentes. “Los dirigentes que estamos en esa mesa –que alcanzó representación de más de 40 jefes comunales- tenemos que hacernos cargo, avanzar y tomar decisiones” más allá de la decisión final de Cristina, advertirá y avisará que, en la definición de las candidaturas, “va a pesar mucho la responsabilidad territorial”.

 

BIO. Nació el 29 de agosto de 1969. Casado. Dos hijos. Peronista. Cayó en la educación pública: bachiller del Nacional de Adrogué y abogado por la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. En 1996 inició su carrera en la administración pública en la Municipalidad que dos décadas después llegaría a conducir. Se especializó en temas previsionales: fue funcionario de la Ansés y –convocado por el entonces gobernador, Daniel Scioli- presidió el Instituto de Previsión Social bonaerense. Tras dos años como concejal, en 2015 se quedó con el 43% de los votos en la carrera por la intendencia y el 10 de diciembre de ese año asumió el desafío más importante de su vida.

 

 

-¿Su participación en la cena con la ex presidenta Cristina Fernández en casa del diputado Juan Cabandié supone una toma de posición definitiva en la interna del peronismo bonaerense?

 

-Es importante destacar lo siguiente: esa cena, como la de la semana anterior, es el resultado del esfuerzo de un año de encontrarnos, de trabajar, de hacer algunas autocríticas y de ir construyendo una propuesta de un peronismo moderno que interprete la demanda de los vecinos. Y sí, por supuesto, después de un rato largo de trabajar y de pensar estrategias para presentarnos ante la sociedad en este marco de unidad… un marco de unidad que no implica que no haya internas. Lo que nosotros decimos es que tenemos que tener una unidad de pensamiento y de acción. En esta reunión, después de estar una hora y pico charlando, nos sorprendió la ex presidenta con su visita y enriqueció muchísimo la reunión.

 

-Esto termina de configurar dos polos en el seno del peronismo. ¿Pueden identificarse como el kirchnerismo por un lado y por otro el peronismo de la renovación? Porque los intendentes que trabajan por la candidatura de Florencio Randazzo dicen que, tras la derrota de 2015, “algo hay que dejar atrás”.

 

-Yo hoy no veo que esto haya marcado una interna. En esa reunión estaban representados entre 40 y 45 intendentes y no hay una voluntad de dejar a nadie afuera. Muy por el contrario, es una construcción de mucho tiempo que va proyectando un ámbito donde estemos absolutamente todos los que venimos del peronismo y de algunos partidos que han adherido al Frente para la Victoria. Cuando recorro mi distrito, noto que a los vecinos les interesa poco si hay internas o no; quieren que les resolvamos los problemas. Y ese ámbito busca que aquellos que tenemos una representación territorial y tenemos un contacto cotidiano con los problemas que tienen los vecinos vayamos generando las propuestas para resolvérselos.

 

-Pero hay otro grupo de intendentes y legisladores del peronismo que se reunieron con Randazzo 24 horas después de esa cena que mantuvieron ustedes con Cristina. Está claro que hay dos sectores.

 

-Insisto: las PASO son una ley que promovimos desde el peronismo que enriquece la democracia y la política. Eso no está en discusión. Lo que digo es que el ámbito donde nos estamos encontrando es un espacio en el que esperamos que estén todos sentados, más allá de que, desde ese mismo ámbito, haya que dirimir una PASO. Pero ése es el ámbito del peronismo, del Frente para la Victoria, que venimos construyendo a través de una Comisión de Acción Política que se creó a fines del año pasado. Hay varios hitos (de ese proceso): el congreso en La Matanza, una reunión en San Vicente… muchos ámbitos que fueron dando la posibilidad de que haya una mesa de trabajo en la que me parece fundamental la amplia participación de intendentes, porque somos representación legítima y territorial, y también la de dirigentes de los distritos en los que el peronismo no es gobierno. De esa mesa de trabajo participan todos los grupos de intendentes: el Fénix, el Patria, el Establo, el Esmeralda. Desde esa mesa tenemos que pensar la proyección del peronismo. Después, si después desde ese grupo surgen distintas propuestas electorales, es bueno que se diriman. Hasta acá, no hablamos de candidaturas sino de para qué queremos que el peronismo se presente a elecciones.

 

“En esa reunión (por la que tuvo de invitada estelar a CFK) estaban representados entre 40 y 45 intendentes y no hay una voluntad de dejar a nadie afuera.”

-Usted se refirió a los grupos de intendentes. Cuatro miembros del grupo Esmeralda participan de las reuniones de las que participa usted y otros tres trabajan por la candidatura de Randazzo. ¿Esto quiebra la dinámica de ese espacio del que usted forma parte?

 

-No, no. El Grupo Esmeralda viene participando de esta mesa de acción política desde el año pasado. Tal vez algunos intendentes de algunos de los grupos quieran dirimir una interna y está bien que así sea. Lo importante es que lo discutamos en el marco del partido.

 

-Lo que usted quiere decir es que esa mesa representa la organicidad del peronismo y que hay otro grupo que está afuera.

 

-Yo lo que digo es que había representación de más de 40 intendentes y de distintos sectores, como movimientos sociales y gremios. Claramente es el peronismo. Esperamos que todo aquel que quiera participar de las próximas elecciones esté en esa mesa. Después se resolverá si hay una lista de unidad o más de una lista para las PASO.

 

-¿Los asados de Cabandié son buenos?

 

-Muy ricos. Pero seguramente, por la cantidad de comensales que somos, no vamos a caerle una vez por semana a Juan.

 

-Aún si hubiera una confrontación interna, ¿cuál es el punto en común de los dos grupos que podrían enfrentarse en las PASO?

 

-Yo priorizo lo que nos une, sobre todo a aquellos que tenemos responsabilidades institucionales, que es lo que les está pasando a los argentinos, especialmente en su bolsillo. Los aumentos de tarifas y de precios, las medidas que perjudican a las pymes… Hoy estamos en una situación muy compleja: en un año, en Almirante Brown la demanda social de alimentos se duplicó o más. Esto es lo que nos une: la preocupación por lo que les está pasando a los argentinos.

 

-¿Si le va bien al Gobierno le irá finalmente bien a la mayoría o a una minoría, como plantea la oposición más dura?

 

-Cambiemos está gobernando para una minoría.

 

“Cambiemos está gobernando para una minoría. Es una decisión. En general, las políticas que aplica no son fruto de la casualidad.”

-¿Conscientemente o porque aplica recetas que supone que pueden beneficiar a las mayorías pero en realidad tienen el efecto contrario?

 

-Es una decisión. En general, las políticas que aplica no son fruto de la casualidad.

 

-¿Qué pasa cuando los intendentes hablan de estos temas con los funcionarios provinciales y específicamente con la gobernadora Vidal?

 

-El diálogo y la relación son muy buenos. Y hay ámbitos para hablar. Claramente las políticas de las que yo hablaba se determinan en el nivel nacional.

 

-¿Pero la gobernadora les explica el porqué de esas políticas que ella defiende?

 

-Sin dudas que las defiende como parte de un mismo espacio político. Pero creo que nadie tiene la capacidad de explicar ciertas cuestiones.

 

-Volviendo a la dinámica interna del peronismo, ¿Cómo analiza la decisión de Randazzo de plantear una opción a esa mesa política que usted señala como mayoritaria?

 

-Necesitamos muchos dirigentes con voluntad de protagonizar lo que viene. Cuantos más haya, más posibilidad vamos a tener de elegir a los mejores. Así que por el contrario: posiciones constructivas y propositivas benefician a un espacio que quiere tener a los mejores y a las mejores propuestas. No es un tema de nombres: lo fundamental es el para qué queremos presentarnos en sociedad y tener acompañamiento en las próximas elecciones.

 

-¿Una buena performance del peronismo en estas elecciones de medio término puede traducirse en una morigeración del plan de gobierno que, según usted plantea, beneficia a una minoría o es simplemente una transición hacia la recuperación del poder en 2019?

 

-Nosotros tenemos que tener la fuerza legislativa suficiente para que aquellos derechos que alcanzamos no se pierdan. Si hoy, cuando estamos en un momento pre electoral, nuestras unidades sanitarias están recibiendo el 50% de los medicamentos del Plan Remediar que deberían estar recibiendo, ¿qué va a pasar después de las elecciones?

 

“Claramente (el grupo que se reunió en lo de Cabandié) es el peronismo. Esperamos que todo aquel que quiera participar de las próximas elecciones esté en esa mesa. Después se resolverá si hay una lista de unidad o más de una lista para las PASO.”

-¿Cómo hace la oposición, en caso de obtener mayor fuerza legislativa, para ponerle un dique a ese modelo que, según la oposición, está beneficiando solo a una minoría sin ser señalada como obstruccionista? ¿Puede torcer un modelo que aplica gobierno convencido de que es el mejor?

 

-Sí, está convencido de que hay que seguir ajustando los déficits, pero el déficit ha aumentado y han disminuido los derechos, como el de los jubilados del PAMI que antes tenían el 100% de cobertura en medicamentos y hoy ya no la tienen. En este año y medio, el peronismo no le ha bloqueado al Gobierno ninguna ley que necesitara para su gestión. Nosotros no planteamos una postura de obstrucción, sino de limitar esos ajustes.

 

-El Gobierno nacional empieza a instalar la idea de la reelección del Presidente. ¿Lo ve posible? ¿O cree que María Eugenia Vidal es una alternativa, como también empieza a decirse?

 

-Poner en agenda estas cuestiones es poco oportuno. El oficialismo habla del pasado o del futuro para esquivar el presente. Es nuestra responsabilidad discutir las cuestiones del presente. No engancharnos en seguir discutiendo el pasado y mucho menos algo tan lejano como el 2019.

 

-¿La participación de Cristina en este proceso de reorganización del peronismo ayuda a una construcción amplia o atenta contra ella?

 

-No hay ningún peronista que no reconozca a quien fue dos veces presidenta de los argentinos y su capacidad de cuadro político. Pero es responsabilidad de todos los que somos dirigentes de nuestro espacio de hacernos cargo, de dar los debates, de tomar decisiones y avanzar.

 

-En su opinión personal, ¿Cristina debe ser protagonista de este proceso electoral siendo candidata o debe ser una articuladora para la emergencia de otros dirigentes?

 

-Ésa es una decisión que debe tomar ella y vamos a ser muy respetuosos de la decisión que tome. Pero, más allá de eso, todos los dirigentes que estamos en esa mesa de la que hablaba al principio y otros que no estaban tenemos que hacernos cargo, dar los debates y generar las propuestas que se esperan de nosotros.

 

-¿Qué va a pesar más a la hora de la definición de las candidaturas? ¿Las encuestas?

 

-Va a pesar mucho la responsabilidad territorial que cada uno de nosotros tiene.

 

-¿Les dio una pista de la decisión que va a tomar?

 

-No, en absoluto.

 

 

 

 

 

 

“Cambiemos está gobernando para una minoría. Es una decisión. En general, las políticas que aplica no son fruto de la casualidad.”

 

 

 

 

 

 

El Monumento a la Bandera en Rosario, donde se realizan los actos conmemorativos del 20 de junio.  
Guillermo de Rivas, candidato de Hacemos Unidos por Río Cuarto.

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