Para operativos de radares

Desopilante manual Cambiemos para lidiar con infractores iracundos

Se aplicará en cursos de inspectores viales. Evitar "mirar fijo" y "señalar con el dedo". El riesgo de "la contracción de músculos de la cara". La técnica “banco de niebla” para bajar los decibeles.

En un contexto donde proliferan las quejas de usuarios viales que denuncian irregularidades en el montaje de radares sobre las rutas bonaerenses, la Dirección Provincial de Política y Seguridad Vial aprobó la implementación de un manual para la actuación en operativos móviles de control de velocidad, el cual fue publicado en el Boletín Oficial y se utilizará en cursos de capacitación de los inspectores “encargados de ordenar el tránsito, disponer su detención, labrar las infracciones, secuestrar y trasladar vehículos de los transgresores”. Más allá de las generalidades procedimentales y técnicas, lo curioso de este texto es el especial foco que se hace para lidiar con potenciales infractores vehiculares iracundos.

 

Dentro del abanico de peculiares tips esgrimidos “para reducir el riesgo de ser agredido”, se aconseja que el agente evite “miradas excesivamente fijas” y “señalar con el dedo” al automovilista demorado por exceso de velocidad, en tanto que se brindan pautas para “una detección precoz de situaciones de riesgo”, tales como advertir la “contracción de músculos de la cara o expresión facial tensa”, “puños apretados”, “tono de voz alto” y “cambios de postura rápidos y sin finalidad concreta” del interlocutor.

 

LIBERAR TENSIÓN EMOCIONAL. En tanto, y para bajar los decibeles, se recomienda utilizar “una técnica asertiva denominada BANCO DE NIEBLA (sic) que consiste básicamente en aguantar la situación y dejar que la persona se desahogue, sin desafiarla”.

 

“Este comportamiento requiere el control de las reacciones emocionales, para lo que es necesario poseer ciertas habilidades de autocontrol y de manejo de la tensión”, sugiere el texto en sintonía con la preponderancia al correcto uso del capital mental que pregona la gestión vidalista, la cual tiene como asesor y cabeza visible para esta empresa al gurú de la neurociencia Facundo Manes. En efecto, esta línea de acción ya ha sido trazada en otros manuales dirigidos a funcionarios de la administración pública provincial.

 

Así, y como un “primer paso”, se recomienda hacer “un esfuerzo por comprender la conducta del individuo y empatizar con él (ponerse en lugar de sus sentimientos y emociones)”. Para ello, se ahonda: “Podemos escuchar activamente sus argumentos, demostrándole tanto con nuestro lenguaje verbal como no verbal, que le entendemos. La escucha activa, además, suele facilitar la liberación de la tensión emocional del potencial agresor”.

 

Ante una “amenaza sutil que no sea explícita” se aconseja: “Lo mejor es no darse por aludido, pues ello aumenta la probabilidad de que el potencial agresor efectúe finalmente un ataque directo”, mientras que, en caso de violencia verbal explícita y directa, se recomienda, en principio, no responder a las provocaciones y permanecer sin sobresaltarse (o al menos aparentarlo)”.

 

En tanto, pide “no llevarle directamente la contraria” al iracundo automovilista y “evitar discutir sus ideas y razones, no criticar su comportamiento, no restar importancia a sus quejas o críticas”.

 

EL PELIGRO DE LOS HOMBROS CAÍDOS. De presentar el sujeto “un ataque de cólera”, directamente se desestima un intento de diálogo: “De nada sirve intentar hablar o razonar con él, en ese estado no puede procesar la información, ni está en disposición de utilizar la lógica”, marca el texto adentrándose por completo en el terreno psicológico y luego de resaltar que el operativo “podrá contar con la asistencia de las fuerzas de seguridad”.

 

Además de las mencionadas recomendaciones referidas al “lenguaje no verbal” para evitar agresiones, también se focaliza en la “postura erecta” que debe tener el inspector: “Mantener el cuerpo erguido pero relajado, es decir, postura segura, pero no altiva. Existen estudios que demuestran que uno de los factores que influye a la hora de que el agresor escoja a su víctima es el aspecto corporal. Por ejemplo, una posición de hombros caídos, mirada baja, da apariencia de inseguridad, lo que aumenta la probabilidad de ser escogida como víctima”.

 

En cuanto a lo verbal, se pide “articular las palabras de forma clara, segura y sin titubeos”, como así también “sostener un ritmo tranquilo y pausado en el discurso”. Amén de todas esas sugerencias, sobre el cierre y en recuadro, el manual recalca: “A efectos de contar con una evidencia precisa de lo sucedido, se recomienda utilizar el celular para filmar este tipo de situaciones conflictivas. Esta acción también servirá como medida disuasiva de posibles agresiones”.

 

CUESTIONAMIENTOS. Más allá del extenso recorrido enfocado en evitar agresiones, el manual también contempla aspectos normativos como la señalética preventiva de dichos operativos de controles móviles de velocidad.

 

 

Así, se establece que “debe colocarse un cartel (señalización vertical móvil), que indique la existencia del puesto de fiscalización de velocidades a una distancia mínima de 500 metros del lugar donde se encuentra el equipo cinemómetro (radar). Asimismo deberá realizarse un enconado, colocando 5 conos cada 10 metros desde el móvil y fuera de la vía de circulación”.

 

El incumplimiento de esta señalización en recientes despliegues de estas características llevados a cabo por la Provincia, ha provocado cuestionamientos múltiples de miembros de entidades de usuarios viales, como así también la divulgación de videos de camioneros (ver debajo) y automovilistas, dando cuenta de ausencias de carteles indicadores.

 

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