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El presidente de la Cámara quiere reencausar las relaciones que quedaron dañadas tras el escándalo. Sesiones ordinarias, relación con el peronismo, Iglesias y crítica a la denuncia penal contra los K.
Por 28/12/2017 16:16

Aunque la última sesión del año, en la que se aprobó el Presupuesto 2018, mostró un clima más distendido, el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, pondrá su esfuerzo en los primeros meses del año entrante para tratar de reconstruir los vínculos políticos entre el oficialismo y la oposición que, cree, quedaron dañados en el escandaloso proceso que terminó con la sanción de la reforma previsional.

“Nos tenemos que sentar a conversar de nuevo y tratar de recomponer el clima que teníamos antes de la reforma, que siempre fue bueno. Hay que mejorar la convivencia”, apuntó Monzó en el brindis de fin de año con periodistas parlamentarios. En línea con esa idea, el presidente de la Cámara consideró que “no contribuye en nada” la denuncia penal que hizo un grupo de diputados de Cambiemos, encabezados por Elisa Carrió y Nicolás Massot, contra sus pares del kirchnerismo por los incidentes ocurridos dentro del recinto. “Para mí carece de sustento. No soy partidario de eso. Las cosas se resuelven en una conversación acá”, respondió ante la consulta de Letra P.

 

 

Respecto de la fallida sesión del jueves 14 de diciembre, que se levantó en pleno escándalo por pedido de Carrió, el presidente de la Cámara se mostró arrepentido por su reacción contra el diputado kirchnerista Leopoldo Moreau, a quien le tiró un manotazo mientras éste lo insultaba parado frente al estrado. “No tendría que haber reaccionado así. Me sacó pero después le pedí disculpas”, dijo.

 

 

Respecto de la oposición, Monzó analizó que el kirchnerismo ganó en “volumen político” con el regreso a la jefatura del bloque de Agustín Rossi y la incorporación del propio Moreau, entre otros, a quienes calificó como “buenas espadas” legislativas. Además reconoció que la bancada K casi no perdió diputados y que es “muy sólida” en cuanto a sus posicionamientos, pero afirmó que se verá reducida en número en 2019. “Si las cosas siguen bien para Cambiemos, como parece, ese bloque se va a achicar”, dijo. Y agregó: “Si la alternativa sigue siendo el kirchnerismo, hay Cambiemos para rato. Al resto del peronismo no lo veo bien”.

Sobre el funcionamiento de la Cámara, el presidente del cuerpo aseguró que impulsará la celebración de “más sesiones ordinarias” en 2018, algo que la oposición viene reclamando hace tiempo. La jefa del bloque Federal Unidos por una Nueva Argentina, Graciela Camaño, se lo recordó en la sesión en la que fue ratificado como autoridad. “El presidente debe sentarse los días miércoles y esperar reunir el número para que los diputados podamos discutir los proyectos", le dijo Camaño. “Soy consciente de eso”, reconoció Monzó.

En otra crítica hacia adentro de su espacio, Monzó se refirió a la actitud del diputado de Cambiemos Fernando Iglesias, a quien en varias oportunidades en las últimas sesiones le pidió silencio y calma. La banca de Iglesias se ubica cerca de la Presidencia, por lo que Monzó escucha bien de cerca todos los comentarios de Iglesias. “No me gusta que estén cuchicheando mientras habla otro diputado”, dijo.

 

 

El presidente de la Cámara admitió dificultades en la negociación con el interbloque Argentina Federal, que quedaron evidenciadas en la sesión por la reforma previsional y admitió que, por la misma naturaleza de la Cámara, que prevé que los diputados son los representantes del pueblo, la negociación “es más compleja” que en el Senado. “El diputado vota y después vuelve a su pueblo, a su ciudad, la gente sabe dónde vive, se lo cruza en la calle, tal vez fue intendente…Hay que tener en cuenta esas cosas”, analizó. Y agregó que el escaso apoyo de los diputados del peronismo a la reforma previsional fue “una mezcla” entre estrategia política de los gobernadores y rebeldía de los propios legisladores.

“Era un bloque nuevo, ahora hay que ver cómo se acomoda todo”, dijo Monzó, que sin embargo consideró que fue “un acierto” del Gobierno el hecho de haber enviado el paquete de reformas en noviembre. “Fue correcto. El momento de mandar esto era después de una legitimación electoral contundente como la del mes de octubre. En marzo ya no se hubiera podido”, evaluó. Y vaticinó que en 2018 no se tratarán leyes tan conflictivas como las de fines de 2017.

Por último, Monzó aseguró que el tiempo en que negoció la aprobación de leyes con Sergio Massa fue positivo para Cambiemos y que fue “un error” del líder del Frente Renovador haber apostado a hacer oposición dura. “Para mí, el momento más alto en la consideración pública de Sergio fue cuando estuvo más cerca del Gobierno, como garante de gobernabilidad”, cerró.

Monzó busca reconstruir vínculos en Diputados tras la reforma previsional

El presidente de la Cámara quiere reencausar las relaciones que quedaron dañadas tras el escándalo. Sesiones ordinarias, relación con el peronismo, Iglesias y crítica a la denuncia penal contra los K.

Aunque la última sesión del año, en la que se aprobó el Presupuesto 2018, mostró un clima más distendido, el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, pondrá su esfuerzo en los primeros meses del año entrante para tratar de reconstruir los vínculos políticos entre el oficialismo y la oposición que, cree, quedaron dañados en el escandaloso proceso que terminó con la sanción de la reforma previsional.

“Nos tenemos que sentar a conversar de nuevo y tratar de recomponer el clima que teníamos antes de la reforma, que siempre fue bueno. Hay que mejorar la convivencia”, apuntó Monzó en el brindis de fin de año con periodistas parlamentarios. En línea con esa idea, el presidente de la Cámara consideró que “no contribuye en nada” la denuncia penal que hizo un grupo de diputados de Cambiemos, encabezados por Elisa Carrió y Nicolás Massot, contra sus pares del kirchnerismo por los incidentes ocurridos dentro del recinto. “Para mí carece de sustento. No soy partidario de eso. Las cosas se resuelven en una conversación acá”, respondió ante la consulta de Letra P.

 

 

Respecto de la fallida sesión del jueves 14 de diciembre, que se levantó en pleno escándalo por pedido de Carrió, el presidente de la Cámara se mostró arrepentido por su reacción contra el diputado kirchnerista Leopoldo Moreau, a quien le tiró un manotazo mientras éste lo insultaba parado frente al estrado. “No tendría que haber reaccionado así. Me sacó pero después le pedí disculpas”, dijo.

 

 

Respecto de la oposición, Monzó analizó que el kirchnerismo ganó en “volumen político” con el regreso a la jefatura del bloque de Agustín Rossi y la incorporación del propio Moreau, entre otros, a quienes calificó como “buenas espadas” legislativas. Además reconoció que la bancada K casi no perdió diputados y que es “muy sólida” en cuanto a sus posicionamientos, pero afirmó que se verá reducida en número en 2019. “Si las cosas siguen bien para Cambiemos, como parece, ese bloque se va a achicar”, dijo. Y agregó: “Si la alternativa sigue siendo el kirchnerismo, hay Cambiemos para rato. Al resto del peronismo no lo veo bien”.

Sobre el funcionamiento de la Cámara, el presidente del cuerpo aseguró que impulsará la celebración de “más sesiones ordinarias” en 2018, algo que la oposición viene reclamando hace tiempo. La jefa del bloque Federal Unidos por una Nueva Argentina, Graciela Camaño, se lo recordó en la sesión en la que fue ratificado como autoridad. “El presidente debe sentarse los días miércoles y esperar reunir el número para que los diputados podamos discutir los proyectos", le dijo Camaño. “Soy consciente de eso”, reconoció Monzó.

En otra crítica hacia adentro de su espacio, Monzó se refirió a la actitud del diputado de Cambiemos Fernando Iglesias, a quien en varias oportunidades en las últimas sesiones le pidió silencio y calma. La banca de Iglesias se ubica cerca de la Presidencia, por lo que Monzó escucha bien de cerca todos los comentarios de Iglesias. “No me gusta que estén cuchicheando mientras habla otro diputado”, dijo.

 

 

El presidente de la Cámara admitió dificultades en la negociación con el interbloque Argentina Federal, que quedaron evidenciadas en la sesión por la reforma previsional y admitió que, por la misma naturaleza de la Cámara, que prevé que los diputados son los representantes del pueblo, la negociación “es más compleja” que en el Senado. “El diputado vota y después vuelve a su pueblo, a su ciudad, la gente sabe dónde vive, se lo cruza en la calle, tal vez fue intendente…Hay que tener en cuenta esas cosas”, analizó. Y agregó que el escaso apoyo de los diputados del peronismo a la reforma previsional fue “una mezcla” entre estrategia política de los gobernadores y rebeldía de los propios legisladores.

“Era un bloque nuevo, ahora hay que ver cómo se acomoda todo”, dijo Monzó, que sin embargo consideró que fue “un acierto” del Gobierno el hecho de haber enviado el paquete de reformas en noviembre. “Fue correcto. El momento de mandar esto era después de una legitimación electoral contundente como la del mes de octubre. En marzo ya no se hubiera podido”, evaluó. Y vaticinó que en 2018 no se tratarán leyes tan conflictivas como las de fines de 2017.

Por último, Monzó aseguró que el tiempo en que negoció la aprobación de leyes con Sergio Massa fue positivo para Cambiemos y que fue “un error” del líder del Frente Renovador haber apostado a hacer oposición dura. “Para mí, el momento más alto en la consideración pública de Sergio fue cuando estuvo más cerca del Gobierno, como garante de gobernabilidad”, cerró.