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Se desarrollaba este domingo en Sierra Grande, la localidad del senador. Los planteos del intendente y la oposición. Cortocircuito en el peronismo.
Por 17/12/2017 11:35

Las idas y vueltas del gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, sobre el proyecto nuclear en la región atlántica de su provincia, no frenó el lobby del senador Miguel Ángel Pichetto para que la usina se instale en las cercanías de Sierra Grande, su ciudad. Tras una serie de apariciones claves, influyó en el ámbito político para que avance un referéndum por el sí o el no. Por eso este domingo se desarrollaba una votación no vinculante que aportará un nuevo condimento a la historia que divide a la sociedad. Desde las primeras horas del día, casi siete mil serranos que figuran en el padrón electoral (se utiliza el de las elecciones de medio término) están en condiciones de ir a las urnas. Y en la localidad casi al límite con la provincia de Chubut, la división se manifestó a flor de piel por sí (el oficialismo local alineado a la Casa Rosada) y el no (un sector del PJ y el ex ARI de Magdalena Odarda).

“Queremos saber, a través del voto, su proyección”, respondió a Letra P el intendente de Sierra Grande, Nelson Iribarren. “En función al voto, avanzaremos. La licencia social está ligada a este marco”, insiste. “Sólo tomamos esta herramienta política, institucional. Ya con el tema debatido, respetaremos lo que diga la gente”, sostiene Iribarren que minimiza el aspecto no vinculante de la votación. “Moralmente, sí es vinculante”, repite.

 

Pichetto, el diputado Wisky (PRO) y el intendente Iribarren este domingo.

 

El gran impedimento, tal lo publicara este portal, es la ley provincial que avanzó con algunos reparos por la Legislatura rionegrina. El pasado 1 de septiembre, diputados sepultaron el modelo nuclear que la Casa Rosada había acordado con China, pero dejó una luz de esperanza al no prohibir las plantas de diseño nacional basadas en la tecnología CAREM (Central Argentina de Elementos Modulares) desarrollada por CNEA e INVAP S.E, prestigiosa firma estatal rionegrina.

 

 

“Pensamos igual que Pichetto, nos junta la posibilidad de desarrollo. Es muy bueno para la región y la provincia. Hablamos de 8 mil millones de dólares”, insiste Iribarren y advierte: “Son 8 mil millones contra los 300 millones del Plan Castello, que realmente transforma una región”.

La última gran inversión, recuerda el aliado al PRO, la hizo la ex firma Hipasam. 2 mil millones, para barrios, muelles y otros costos, movilizó a la región atlántica durante años. Pero la crisis fulminó el sueño: cambios en la administración -primero- y una lenta desinversión dejó a buena parte de los habitantes sin trabajo. “5 mil empleados directos, y unos 50 mil indirectos”, sería el resurgir de los vecinos.

OPOSICIÓN. Cuatro sectores dividen a la oposición, tan fragmentada como molesta. El peronismo, hoy en minoría frente a Cambiemos, fue raleado por la actitud de Pichetto que desde noviembre incentivó el referéndum. “Si hay un resultado positivo, se puede abrir un camino de volver a analizar la ley provincial por vía judicial o en un marco de análisis más reflexivo en la legislatura”, le aseguraba el decano de los senadores al diario Río Negro.

 

El voto de Pichetto en la consulta de este domingo.

 

Consultados por Letra P, luego del Congreso partidario en General Roca el último sábado, representantes del partido en Sierra Grande hablaron de las líneas internas bien marcadas ante el particular escenario electoral. “Quedaron muchas divisiones, nosotros no participaremos”, contestó a este medido el ex jefe comunal Renzo Tamburrini (FpV). Al igual que la legisladora peronista Graciela Holtz, reconoce una compleja situación social tras la suspensión de actividades de la Minera china. Igual, advierte que se espera un bajo índice de participación.

El dato llamativo lo marca una ordenanza de los años 90 -todavía vigente- que prohíbe cualquier actividad de esas características en el ejido de Sierra Grande. En junio de 1996, el distrito fue declarado “zona no nuclear” con el fin de evitar cualquier basurero de residuos generados por la actividad. En el artículo 3 de la norma, prohíbe “la instalación de plantas que utilicen elementos atómicos” o “nucleares”.

Pero lo más destacable, además de la firme postura (y que la ordenanza sigue vigente) es la firma de Iribarren cuando era titular del Concejo Deliberante. Hoy, como lo demuestra, la coyuntura -y postura- es bien diferente.

Con el aval de Pichetto, un referéndum nuclear divide a Río Negro

Se desarrollaba este domingo en Sierra Grande, la localidad del senador. Los planteos del intendente y la oposición. Cortocircuito en el peronismo.

Las idas y vueltas del gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, sobre el proyecto nuclear en la región atlántica de su provincia, no frenó el lobby del senador Miguel Ángel Pichetto para que la usina se instale en las cercanías de Sierra Grande, su ciudad. Tras una serie de apariciones claves, influyó en el ámbito político para que avance un referéndum por el sí o el no. Por eso este domingo se desarrollaba una votación no vinculante que aportará un nuevo condimento a la historia que divide a la sociedad. Desde las primeras horas del día, casi siete mil serranos que figuran en el padrón electoral (se utiliza el de las elecciones de medio término) están en condiciones de ir a las urnas. Y en la localidad casi al límite con la provincia de Chubut, la división se manifestó a flor de piel por sí (el oficialismo local alineado a la Casa Rosada) y el no (un sector del PJ y el ex ARI de Magdalena Odarda).

“Queremos saber, a través del voto, su proyección”, respondió a Letra P el intendente de Sierra Grande, Nelson Iribarren. “En función al voto, avanzaremos. La licencia social está ligada a este marco”, insiste. “Sólo tomamos esta herramienta política, institucional. Ya con el tema debatido, respetaremos lo que diga la gente”, sostiene Iribarren que minimiza el aspecto no vinculante de la votación. “Moralmente, sí es vinculante”, repite.

 

Pichetto, el diputado Wisky (PRO) y el intendente Iribarren este domingo.

 

El gran impedimento, tal lo publicara este portal, es la ley provincial que avanzó con algunos reparos por la Legislatura rionegrina. El pasado 1 de septiembre, diputados sepultaron el modelo nuclear que la Casa Rosada había acordado con China, pero dejó una luz de esperanza al no prohibir las plantas de diseño nacional basadas en la tecnología CAREM (Central Argentina de Elementos Modulares) desarrollada por CNEA e INVAP S.E, prestigiosa firma estatal rionegrina.

 

 

“Pensamos igual que Pichetto, nos junta la posibilidad de desarrollo. Es muy bueno para la región y la provincia. Hablamos de 8 mil millones de dólares”, insiste Iribarren y advierte: “Son 8 mil millones contra los 300 millones del Plan Castello, que realmente transforma una región”.

La última gran inversión, recuerda el aliado al PRO, la hizo la ex firma Hipasam. 2 mil millones, para barrios, muelles y otros costos, movilizó a la región atlántica durante años. Pero la crisis fulminó el sueño: cambios en la administración -primero- y una lenta desinversión dejó a buena parte de los habitantes sin trabajo. “5 mil empleados directos, y unos 50 mil indirectos”, sería el resurgir de los vecinos.

OPOSICIÓN. Cuatro sectores dividen a la oposición, tan fragmentada como molesta. El peronismo, hoy en minoría frente a Cambiemos, fue raleado por la actitud de Pichetto que desde noviembre incentivó el referéndum. “Si hay un resultado positivo, se puede abrir un camino de volver a analizar la ley provincial por vía judicial o en un marco de análisis más reflexivo en la legislatura”, le aseguraba el decano de los senadores al diario Río Negro.

 

El voto de Pichetto en la consulta de este domingo.

 

Consultados por Letra P, luego del Congreso partidario en General Roca el último sábado, representantes del partido en Sierra Grande hablaron de las líneas internas bien marcadas ante el particular escenario electoral. “Quedaron muchas divisiones, nosotros no participaremos”, contestó a este medido el ex jefe comunal Renzo Tamburrini (FpV). Al igual que la legisladora peronista Graciela Holtz, reconoce una compleja situación social tras la suspensión de actividades de la Minera china. Igual, advierte que se espera un bajo índice de participación.

El dato llamativo lo marca una ordenanza de los años 90 -todavía vigente- que prohíbe cualquier actividad de esas características en el ejido de Sierra Grande. En junio de 1996, el distrito fue declarado “zona no nuclear” con el fin de evitar cualquier basurero de residuos generados por la actividad. En el artículo 3 de la norma, prohíbe “la instalación de plantas que utilicen elementos atómicos” o “nucleares”.

Pero lo más destacable, además de la firme postura (y que la ordenanza sigue vigente) es la firma de Iribarren cuando era titular del Concejo Deliberante. Hoy, como lo demuestra, la coyuntura -y postura- es bien diferente.