Esta semana la Gobernadora enviará el presupuesto provincial, que podará el presupuesto de la Legislatura, el palacio de la caja y la rosca bonaerense. Endeudamiento y los fondos a municipios.
Un día después de su consagración electoral, donde Cambiemos superó en votos al peronismo K de Unidad Ciudadana, María Eugenia Vidal inició la segunda etapa de su gestión profundizando uno de los puntos centrales de su estrategia política: la austeridad.
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Como había pregonado a comienzos de su gobierno, en diciembre de 2015, cuando anunció la reducción de los cargos políticos y la modernización de la administración para hacer más eficiente el sistema, ahora, dos años después, Vidal se mete en el Poder Legislativo y activa una reducción de su presupuesto.
Aunque la información había trascendido antes de las elecciones, fue el jefe de Gabinete, Federico Salvai, el encargado de anunciarla en los medios.
“La gobernadora le pidió al presidente de la Cámara de Diputados, Manuel Mosca y al vicegobernador, Daniel Salvador, para que en consenso con todos los bloques opositores hagan un ajuste de los gastos legislativos”, afirmó el también jefe de la campaña bonaerense.
La idea de la mandataria es bajar el presupuesto asignado a las cámaras parlamentarias, que se rigen en relación al Presupuesto bonaerense y se fija en la ley de presupuesto de la provincia de Buenos Aires.
Históricamente, el Senado y la Cámara de Diputados recibieron hasta el 1,5 por ciento del presupuesto provincial, para repartir en forma proporcional entre ambos cuerpos. El 60% se destinaba a Diputados, con 92 bancas y una estructura más vasta, y el 40% al Senado, con una formación de 46 senadores y la estructura pertinente.
Según confirmó Salvai, el porcentaje se bajaría a 1,2 por ciento, lo que representaría un ahorro de 2.500 millones de pesos.
El presupuesto asignado a ambas cámaras durante el año en curso fue de 6.500 millones de pesos en total y se esperaba que para 2018 ese valor ascendiera a 9.000 millones.
“La idea es congelar el monto de 6.500 millones”, indicó a Letra P una fuente legislativa, que confirmó que ya está diseñado el presupuesto de ambas cámaras parlamentarias, aunque aún no se puso en la mesa de negociación con la oposición.
Según este texto, la base del ahorro estará concentrada en la reducción de los módulos para la contratación de asesores, que se distribuyen por año a cada legislador.
En el caso de la Cámara baja, se pasaría de 3 mil a 2 mil módulos, que tienen un valor individual de 120 pesos.
También se observaría la planta de cargos políticos, para reducir el número, y se congelarían los valores asignados para becas y subsidios distribuidos a cada legislador.
La propuesta será parte de la discusión integral del presupuesto provincial, que ingresará esta semana a la Legislatura y tendrá varios capítulos fundamentales para la mandataria, como el pedido de autorización de un nuevo endeudamiento y unos retoques a la ley fiscal.
La idea de reducir los gastos del Poder Legislativo, un ámbito siempre cuestionado por la opinión pública, no resulta una novedad.
En 1999, cuando la Alianza para el Trabajo la Justicia y la Educación, conformada por la UCR y el Frepaso, ganó la presidencia de la Nación y avanzó en el Parlamento bonaerense, pregonó la transparencia y el recorte de gastos para marcar diferencias con el peronismo, que había retenido el Poder Ejecutivo provincial.
Tanto Francisco Ferro (UCR), Alejandro Mosquera (Frepaso), y fundamentalmente, Aldo San Pedro (Frepaso), los presidentes de la Cámara baja que ocuparon el cargo de forma rotativa hasta 2001, pusieron en marcha reducciones presupuestarias.
La diferencia fue que ellos eran parte del Poder Legislativo y decidían sobre su propio presupuesto.
“Vamos a desarrollar una gestión austera y activa”, dijo San Pedro, en diciembre de 2000, cuando asumió la presidencia del cuerpo.
Este martes, 17 años después de ese momento, el jefe de gabinete de Vidal repite la misma consigna.