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Cabeza de ratón

Cristina fue la más ganadora de los perdedores del peronismo. Por eso, avisó que sin ella no hay 2019.
Por 23/10/2017 1:01

Con tres millones y medio de votos en el principal distrito electoral del país en el bolsillo y una lista de gobernadores peronistas perdedores, aún derrotada, la noche del 22 de octubre, Cristina Fernández de Kirchner se subió al escenario montado en el estadio de Arsenal para enviar claros mensajes sobre su futuro a la dirigencia pejotista: Unidad Ciudadana llegó para quedarse y la única forma de derrotar a Cambiemos será, sin medias tintas, con una oposición fuerte y real.

“El resto de las fuerzas opositoras no ha resistido el avance del oficialismo y nosotros sí, hemos crecido. Solo Unidad Ciudadana ha crecido. Y emerge como la oposición más firme a este Gobierno. Pero no estamos solos. Hay también otras provincias con claros y firmes liderazgos políticos. Las oposiciones firmes y claras han avanzado en todo el país. La sociedad ha elegido qué modelo de oposición quiere”, lanzó Cristina, con el respaldo de la lista de candidatos de Unidad Ciudadana. 

 

 

En el búnker de Arsenal, el discurso se leyó como un claro mensaje al resto del peronismo. “¿Nos quieren ignorar? Tenemos tres millones y medio de votos. Perdieron todos. ¿No nos van a dejar sentar a la mesa?”, apuntaba un miembro de la mesa chica de la ex presidenta, que recordaba los dichos de Cristina durante la conferencia que brindó en el Instituto Patria, cuando dijo que, después de octubre, iba a ser la propia sociedad la que le impusiera la unidad a la oposición.

Desde que comenzaron a llegar los datos oficiales, la ex presidenta miraba con atención no solo los de la provincia de Buenos Aires sino que puso el foco en aquellos distritos en los que el peronismo se despegó por completo del kirchnerismo, como Salta, donde el frente de Juan Manuel Urtubey perdió por casi 8 puntos frente a Cambiemos. Mientras, por afuera del peronismo provincial, el frente Ciudadano para la Victoria, con Sergio “El Oso” Leavy, obtenía el 22 por ciento de los votos. Algo similar sucedía en Chaco, donde Cambiemos le ganaba por 2 puntos de diferencia al Frente Chaco Merece Más, mientras Unidad Ciudadana alcanzaba el 10 por ciento de los votos. “Con Cristina sola no alcanza, pero sin Cristina no ganan”, repetían en el búnker kirchnerista.

 

 

Desde temprano, en Sarandí se vivía un clima de extrema cautela respecto de los resultados y los boca de urna más optimistas daban a la ex presidenta ganadora por apenas 8 décimas de diferencia. A la ex mandataria no le sorprendió el resultado. Entre los íntimos, en los últimos días la ex presidenta consideraba la derrota como el escenario más probable. Como en Racing, cuando terminó casi sin voz como una metáfora de lo que fue una campaña dura que Cristina se cargó personalmente sobre los hombros, la dirigencia volvió a rescatar su “esfuerzo desmedido y su militancia”.

Cristina llegó pasadas las 19 al búnker montado en el estadio de Arsenal y se refugió en el segundo piso del edificio ubicado al lado del gimnasio. Allí esperó los resultados junto a los demás integrantes de la lista de Unidad Ciudadana, Mónica Macha, Roberto Salvarezza, Horacio Pietragalla, Leopoldo Moreau y al segundo candidato a senador, Jorge Taiana. También estuvo el publicista catalán Antoni Gutiérrez Rubi, asesor estrella de la campaña de la ex mandataria. A diferencia de los que pasó en las primarias de agosto, cuando los intendentes Ariel Sujarchuk, Jorge Ferraresi, Gustavo Menéndez y Leonardo Nardini habían desembarcado en Sarandí, esta vez la única jefa comunal presente en el búnker de Unidad Ciudadana fue la matancera Verónica Magario.

 

 

Para las 20 empezaron a llegar los primeros números. Las mesas testigo de La Matanza dieron un empujón de optimismo: daban 52 puntos para Unidad Ciudadana, 26 para Cambiemos y 10 para 1País. Los 26 puntos de diferencia que anunciaba Fernando Espinoza alentaban al kirchnerismo, que había esperado una victoria holgada en ese distrito en las PASO pero la diferencia había sido menor a la esperada: 46 a 24. La supuesta recuperación inyectaba esperanza en Sarandí a las 20.

La espera se amenizó con rock, cumbia y pop y la arenga de una locutora que animó a la militancia que esperó a Cristina hasta el final. “Si achicamos no nos vamos hasta el final, vamos a contar hasta el último voto”, decían en el entorno de la ex presidenta, que se esperanzaban con una remontada como la de agosto. Pero con el 86 por ciento de las mesas escrutadas, la diferencia de cinco puntos se volvía irreversible. Como en las PASO, la diferencia en los bastiones peronistas era menor a la esperada. En La Matanza, el 52 a 26 esperado se transforma en un 50 a 30 en el escrutinio provisorio.

El kirchnerismo empezaba a reconocer la derrota. Cristina decidió esperar a que hablara la plana mayor de Cambiemos para salir a dar su discurso. Sobre el escenario de Arsenal, leyó su primer discurso como perdedora. “Unidad Ciudadana ha venido para quedarse. Será la base de la construcción de la alternativa a este gobierno. Aquí no se acaba nada, hoy aquí empieza todo”, anunció Cristina, en un mensaje al electorado y también al peronismo, que el lunes empezará a buscar la estrategia para recuperarse de la dura derrota.