El show de la política

Punto para Tinelli: Macri cedió y recibe al animador en Olivos

El Presidente busca desactivar la controversia con la figura más taquillera de la TV. Una "pelea de egos" donde se cruzan viejas facturas y nuevos negocios que corren peligro si se estira la pelea.

"Siempre hemos tratado de bajar el nivel del quilombo, pero la cosa se termina mañana", explicó a Letra P un funcionario de la Casa Rosada para confirmar que, finalmente, el presidente Mauricio Macri recibirá en la residencia de Olivos al empresario y presentador televisivo Marcelo Tinelli. Ambos dicen ser amigos desde hace dos décadas, aunque los cruces públicos que han mantenido en las últimas semanas hablan de una relación inestable, atravesada por polémicas, cuestionamientos, distanciamientos, reconciliaciones, fútbol, política y negocios.

 

"La relación entre Mauricio y Marcelo no tiene grandes secretos: son dos egos en pugna, y así fue siempre", resumió un hombre "del Presidente" que acompañó a Macri desde los tiempos en que Tinelli, en su caracter de amigo del flamante alcalde, ofrecía el poder de lobby de su productora, y su programa televisivo, para apuntalar el desembarco del heredero más famoso de Franco en la política porteña.

 

En el entorno presidencial reconocen que la invitación del mandatario para recibir a su amigo esquivo es parte de una estrategia impulsada por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, para bajarle el tono a la pelea. "La gente se enoja cuando pierde", chicaneó un funcionario del primer piso de la Casa Rosada para graficar el malestar que estaría viviendo Tinelli. "Estamos en un cambio de época, que comenzó hace muy poco, y Marcelo parece que no termina de aclimatarse: ya no tiene el rating que tenía antes y no debe ser fácil que una parte del público se le enoje cuando le pega a Macri", resumió otro escudero oficial que integra el batallón de periodistas y comunicólogos que diseña el discurso presidencial, ordena su agenda y cuida su imagen. En esas filas, es difícil encontrar alguien que reconozca un solo error de su jefe político.

 

Sin embargo, a pesar de la poca constricción interna a la autocrítica, los hay memoriosos, especialmente entre quienes transitaron la campaña eterna que mantuvo Macri para llegar a la Rosada. "Sería una deslealtad no reconocer que Gran Cuñado fue una herramienta importante para la comunicación de Mauricio, especialmente para caricaturizar a Cristina (Fernández de Kirchner) o a Aníbal Fernández, pero Marcelo se sigue comportando como si nada hubiera cambiado, y la verdad es que el momento es otro", deslizó un funcionario que ahora le cuida las espaldas al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, uno de los políticos "inspiradores" de la nueva edición del programa, donde deambula un clon del alcalde.

 

En el argot del macrismo, el análisis de las audiencias es casi una obsesión. En esa dinámica hay una lectura que por estas horas suma credibilidad dentro de la Casa Rosada, aunque no por eso pierde linealidad. "Marcelo tiene una audiencia importante y buena parte de ese público votó a Macri o en contra de Cristina", pontificó un exégeta del Presidente para graficar a Tinelli como el único perdjudicado de la nueva pelea entre ambos.

 

UN DOLOR DE CABEZA. A pesar de la presunta declinación del rating que tiene Tinelli en el prime time de El Trece y de las relativizaciones que le prodigan desde la Rosada, su enojo resulta corrosivo para la imagen presidencial y para la comunicación pública de un gobierno que necesita aliados clave para afrontar las esquirlas del segundo semestre y de un programa económico atravesado por el ajuste, el desempleo y el aumento de las tarifas de los servicios públicos.

 

En esa tensión política, la narrativa del humor televisivo de Tinelli puede amortiguar parte de los padecimientos populares, pero también puede exacerbar el malestar con la misma artística con la que el animador buscó demoler al kirchnerismo y también intentó erigir a Daniel Scioli como un candidato digerible, desde el centro de un escenario televisivo que Macri ansiaba ocupar.

 

Cerca del conductor de Showmatch deslizan que "lo que más le duele a Mauricio es que Marcelo lo critique al aire y que denuncie a los trolls que empezaron a pegarle todos los días", retrucan desde las oficinas del empresario que compartió negocios con el zar del juego Cristóbal López y que, hasta hace poco, llegó a disputar el control de la AFA. En el fútbol, y en sus negocios relacionados, radica la debilidad de Tinelli, porque el empresario requiere del guiño oficial para poder participar de la reconfiguración total del Futbol para Todos que delinea la Casa Rosada. Un traspié en el Gran Cuñado podría ponerlo en "riesgo competitivo".

 

El Gobierno insiste en negar la existencia de trolls a sueldo para defenestrar enemigos, pero los antecedentes del PRO dentro de la Ciudad lo desmienten: hasta el año pasado, el actual ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, tuvo dentro de la Legislatura porteña un pelotón de tuiteros dedicados a generar videos y mensajes con la misma densidad que los mensajes que incomodan a Tinelli.

 

La cueva que alguna vez reportó a Ritondo no es la única. La especialidad del PRO en el manejo y aprovechamiento de las redes sociales contó con varios pelotones durante la última campaña, especialmente en la provincia de Buenos Aires, donde los arquitectos electorales de Cambiemos aseguraban, a quien quisiera escucharlos, que no iban a ganar los comicios con los métodos del peronismo.

 

Ocho meses después de esos días, considerados una epopeya por el equipo de campaña de Cambiemos, Tinelli no deja de recordarle a su amigo presidente el peso de sus aportes comunicacionales, sin dejar de advertirle que también conoce el lado inconfesable de su estrategia. Un secreto tan guardado como el papel que Marcelo jugó en 2007, cuando Ideas del Sur chequeaba los antecedentes profesionales de algunos periodistas que luego serían convocados para trabajar en el "último diario de papel", slogan del matutino que dirigió Jorge Lanata bajo el nombre de Crítica de la Argentina.

 

Parte de esa historia podría ser repasada este miércoles al mediodía, cuando ambos se reúnan en la residencia presidencial para barajar y dar de nuevo, en una pelea de egos donde los negocios y la audiencia tienen mucha más importancia que los sentimientos.

 

Patricia Bullrich, a cargo del debate de la reforma laboral. 
UCR

Las Más Leídas

También te puede interesar