Stand by

Reforma jubilatoria: quedó frenada por el impacto del tarifazo

El plan era modificar el sistema impositivo y de pensiones. Las declaraciones del titular del PAMI sobre la edad de retiro dejaron la posición al descubierto. Las charlas de la Anses con empresarios.

Hace unas horas, generó sorpresa la declaración del titular del PAMI, Carlos Regazzoni, quien deslizó que aun después de los 65 años hay mucha gente con ganas de seguir trabajando. Y que esa edad es temprana para establecer el fin de la era contributiva y el ingreso al terreno pasivo. Pero, en realidad, el hijo del histriónico artista plástico que transforma en piezas únicas los despojos del ferrocarril estaba blanqueando una intención que el Gobierno tiene casi desde su génesis en el ejercicio del poder federal: establecer una profunda reforma impositiva, acompañada de un replanteamiento del esquema de pensiones, que por ahora está en stand by.

 

Sin ir más lejos, la semana pasada la cuestión surgió en forma espontánea en una reunión que mantuvo el titular de la Anses, Emilio Basavilbaso, con los popes de la Asociación Empresaria Argentina (AEA). Allí, hasta los empresarios pidieron rever el tema, algunos con posiciones más marcadas que otros. Entre los convocados estaban hombres de peso como Cristiano Ratazzi, titular de la Fiat; Luis Bameule, ex dueño de la alimenticia Quickfood; el líder de IRSA, Eduardo Elzstain; Enrique Pescarmona, Aldo Roggio, Sebastián Bagó, de la firma de fármacos, y Jaime Campos, el “hombre sin empresa” que preside la AEA.

 

Basavilbaso se sumó a la discusión con un ejemplo que el Gobierno toma como paradigma. El caso de la provincia de Santa Cruz, donde la gente accede al retiro a los 50 años de edad y se reciben pensiones cinco veces más altas que las de Buenos Aires. Algo similar a lo que ocurre en otros distritos del interior del país. En otros lugares del mundo, de hecho, la edad de jubilación se extiende a los 70 o más años.

 

Los números que maneja el Gobierno respecto al fenómeno de la extensión de edad jubilatoria son varios: por caso, que la vida cada vez es más extensa y que cada año sube tres meses la edad promedio en que la gente fallece. Así, se estudian esquemas de aumento progresivo de la edad de retiro, como, por ejemplo, aumentarla tres años durante los próximos 20.

 

¿Dónde radica la necesidad de un cambio? En que en edades como las establecidas actualmente (65 en hombres y 60 en mujeres) hay mucha gente que cobra del sistema y poca que aporta, más aún en una economía altamente precarizada y con importantes niveles de empleo no registrado.

 

Hoy en día el desafío primario parece estar puesto en cumplir con el pago de los juicios. Una cuestión que depende, en buena medida, de un éxito del blanqueo como meta para que no se desfinancie el Estado.

 

En la otra esquina, el tema suscita problemas futuros: el Gobierno planeaba hacerlo este año para que no coincidiera con la campaña electoral de 2017, la batalla que el macrismo se pone como meta para durar en el Ejecutivo más de cuatro años. El año próximo, una movida semejante quitaría plafón del votos, incluso entre los adherentes a la política de Cambiemos. Y otra cuestión no menor es lo que podría generar esta idea en la cabeza de los jefes de los sindicatos. Ésa es la lucha más dura a la que se enfrenta el proyecto.

 

@leandrorenou

 

 

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