Las valijas de José

¿Sabía López que iba a caer?

En la tarde agitada del martes, hipótesis y especulaciones en busca de una explicación razonable a un disparate difícil de aceptar.

Más pasan las horas y más cuesta creer que haya pasado lo se dice que pasó. No la existencia de ese dinero indefectiblemente negro, sucio. Sino el episodio delirante, grotesco de la aparición del ex funcionario kirchnerista José López revoleando bolsos cargados con varios kilos de dólares -en el imaginario colectivo está esa fantasía de pesar la plata- al interior de un convento. Por eso, en los pasillos de la política se buscaban explicaciones, datos, pistas que permitieran encontrarle algo de razonabilidad al disparate.

 

En esa exploración, algunos se aferraban a una frase de la monja del convento que estuvo con López para sostener la hipótesis de que el ex secretario de Estado hizo lo que hizo porque se sabía cercado. “Me van a llevar preso”, dijo la religiosa que le dijo el hombre, que, describió, estaba en llamativo estado de conmoción.

 

¿Sabía López que iba a caer? ¿Lo empujaron a salir de su casa con esa impresionante fortuna a cuestas? ¿La desesperación lo llevó a suponer que el botín estaría seguro si lo descartaba en un predio religioso -y él también, al desprenderse de ese fierro incandescente-? ¿Quién, en todo caso, lo hizo hacer lo que hizo?

 

Dos datos más que llaman la atención y eran, en el anochecer de este martes agitado, motivo de especulaciones:

 

  • Se decía, en círculos kirchneristas, que López no era hombre de armas llevar. Sorprendía, entonces, que portara una pistola automática, aunque los mismos que apuntaban  esto admitían que tampoco López andaba siempre con 160 bultos con dinero en el auto.
  • La versión oficial indica que el ex funcionario fue descubierto casi por casualidad; que la Policía acudió al lugar alertada por un vecino que se comunicó con el 911 porque le llamó la atención un hombre arrojando bolsos por encima de la pared del monasterio. El ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo, destacó que el primer patrullero de la Comisaría Primera de General Rodríguez tardó apenas tres minutos en llegar al lugar. Y aprovechó para resaltar que tal celeridad fue posible gracias a la incorporación de 300 nuevos patrulleros a la Policía bonaerense. La duda cae como fruta madura: ¿Eficiencia policial o conocimiento previo de los movimientos de López?

Muchas preguntas, ninguna respuesta. Y siguen pasando las horas. Y a la política le resultaba cada vez más difícil aceptar que haya pasado lo que se dice que pasó. 

 

El gobernador Maximiliano Pullaro junto al ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini (izq.), el secretario de Desarrollo Industrial, Guillermo Beccani en la reunión con mineras. 
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