LEGISLATURA PORTEÑA

La oposición se pelea para ver quién le frena a Larreta el shopping de IRSA

Los K y la izquierda piden por un proyecto de vecinos de Caballito. Los peronistas, los radicales y los socialistas avanzan por su lado. Dudas sobre la posibilidad de abrir una consulta popular.

No fue la tercera. Tampoco la cuarta. El PRO intentará que sea la quinta: Horacio Rodríguez Larreta incluyó como prioridad legislativa una ley para rezonificar un predio de la desarrolladora IRSA que permitirá levantar un centro comercial. El conocido como “shopping de Caballito” acarrea una dura resistencia en la oposición porteña, que se pelea y discute para frenar la iniciativa que es parte de la “herencia” que Mauricio Macri le dejó a su reemplazante.

 

El Gobierno porteño volvió a la carga con esta idea el 15 de septiembre, cuando ingresó al Parlamento capitalino el expediente, tras cuatro intentos frustrados durante la gestión del actual presidente de la Nación. En esta oportunidad, el oficialismo insiste con la rezonificación del terreno lindante al club Ferro pero le exige al holding que preside Eduardo Elzstain, que supo hacer negocios también con el kirchnerismo, la suma de 1 millón de dólares para que la Ciudad pueda financiar la apertura de la calle Bogotá, que linda con los terrenos ubicados sobre la Avenida Avellaneda y las vías del Ferrocarril Sarmiento, en la zona norte del barrio de Caballito.

 

Ese agregado no conformó en nada a la oposición y cada bloque tiene su propia versión de cómo debería encararse la situación. Hasta ahora ningún opositor habló en favor del shopping, pero todos aprovecharon la discusión para cuestionar la cantidad de espacios verdes que posee ese barrio. La Comuna 6 (Caballito) posee 5 metros cuadrados de espacios verdes por habitante, muy por debajo de la marca que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció como “recomendable”: 9 metros cuadrados.

 

El grueso de la oposición plantea que en ese lugar, lindante a Ferro y la estación Caballito del tren Sarmiento, debería hacerse un parque público. Algunos proponen montar un espacio verde, otros agregarle equipamiento cultural y educativo. Sucede que el espacio es privado y que para cumplir con esa idea debería expropiarse ese terreno, una operación que rondaría los 140 millones de dólares, según cálculos de la oposición.

 

La rezonificación que propone el oficialismo fue defendida este jueves en el Salón Montevideo de la Legislatura por el subsecretario de Planeamiento, Carlos Alberto Colombo, en el marco de una reunión informativa de las comisiones de Presupuesto y Planeamiento Urbano. Vecinos y diputados de la oposición explicitaron su rechazo al proyecto en un encuentro, por momentos álgido y tenso, en el que el funcionario que integra el Ministerio de Desarrollo Urbano, que conduce Franco Moccia, fue increpado en numerosas ocasiones. “Caradura”, le gritó un grupo de hombres y mujeres de Caballito, enardecidos por la discusión. Las quejas se multiplicaban y la tensión crecía junto al aumento del volumen del debate, que incluso se sintió en la sala contigua: el kirchnerista Marcelo Saín exponía en el Salón Arturo Jaurteche del edificio y no podía terminar sus frase por la acalorada discusión. Ante los repetidos insultos que atravesaban las paredes de la planta baja de la Legislatura, soltó, sonriente: “Están en el punto álgido de la disidencia”.

 

Los vecinos y los ediles opositores insistieron una y otra vez con una pregunta: cuál es el interés del gobierno de promover el negocio de IRSA en la zona y por qué la propia administración debe explicar el proyecto en cuestión, que la única retribución comprobable para la Ciudad es el compromiso de la compañía de abonar 1 millón de dólares para la apertura de una calle. “Preferimos que hagan un shopping, que genera seguridad y empleo, antes que levanten seis torres”, explican en el macrismo.

 

Los planteos opositores y vecinales bien podrían ser dirigidos hacia Larreta y su jefe de Gabinete, Felipe Miguel, que hace dos meses le adelantaron a la vicepresidenta primera de la Legislatura, Carmen Polledo, y al presidente de la bancada PRO, Francisco Quintana, que a fin de año llegaría, nuevamente, esta discusión. Incluso lo repitieron en una reunión con los legisladores del bloque SUMA +en la Jefatura de Gobierno de Parque Patricios. Los diputados que responden a Martín Lousteau y a la Unión Cívica Radical miraron para otro lado en esa oportunidad; meses después aseguran que no acompañarán el texto. En el Ejecutivo hierven de furia y retrucan con dardos hacia el embajador argentino ante Estados Unidos: “¿Se va a oponer a una ley que pidió el propio presidente?”.

 

La normativa presentada por el Gobierno de la Ciudad posibilita la construcción de un centro de compras con cines, tiendas, supermercados, feria infantil, juegos mecánicos infantiles, museos y un garaje comercial de 50 mil metros cuadrados. La rezonificación se pide porque los terrenos de IRSA no permiten una construcción de estas características. Sería un nuevo shopping en el distrito y uno nuevo para el holding que posee Alto Palermo, DOT, Paseo Alcorta, Patio Bullrich y Distrito Arcos, un centro comercial a cielo abierto ubicado sobre la Avenida Juan B Justo.

 

Las cámaras empresarias y comerciales también se congregaron para rechazar el proyecto. Sin embargo, la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y la Federación de Comerciantes de Buenos Aires (FECOBA) ven con buenos ojos una iniciativa para otorgarle un marco regulatorio a los emprendimientos de centros comerciales a cielo abierto, que tuvieron éxito en municipios como Morón, por ejemplo. Ese texto, que ya circula por los despachos del edificio de Perú 160, fue redactado por el diputado macrista Christian Bauab

 

El sector comercial entiende que el shopping de Caballito viene a presentar una competencia desleal, pero no son pocos los vecinos que advierten que el establecimiento comercial generaría oportunidades laborales al tiempo que brindaría “seguridad” a ese sector del barrio.

 

Un grupo de vecinos redactó un proyecto de ley para que ese terreno sea comprado por la Ciudad y se haga un parque, consensuada entre los residentes de Caballito, la Junta Comunal y el Gobierno porteño mediante la formación de una Mesa de Trabajo y Consenso del Parque, a diferencia del Partido Socialista de Roy Cortina, que propone realizar un “concurso público” para definir el diseño del parque público. El texto lo presentó el diputado kirchnerista Javier Andrade en la reunión de esta tarde y aseguró que la izquierda y las bancadas del Partido Socialista Auténtico y Bien Común apoyan la iniciativa. “En función de esta gran participación”, justificó y pidió avanzar en un consenso para conseguir los 31 votos necesarios para la expropiación (la oposición junta 32 voluntades en total).

 

El dirigente de La Cámpora quiere que el proyecto también cuente con el aval del resto de la oposición pero hasta ahora no recibió devolución. El radicalismo, el socialismo y el Bloque Peronista avanzan con sus propias iniciativas. Todos coinciden en rechazar el shopping y avalar la creación de un parque, pero desconfían del proyecto vecinal porque, sostienen, no garantiza la total representación del barrio.

 

Ante esa duda, un grupo de diputados sugirió llamar a una consulta popular. El primer cuestionamiento vino del oficialismo: este mecanismo no tiene incidencia sobre cuestiones de modificación del Código de Planeamiento. Entonces, se pensó hacer la consulta para que los vecinos voten sobre el destino del predio (no sobre la cuestión normativa) y ahí llegó el segundo reparo, aunque esta vez de la propia oposición: nadie puede garantizar que la mayoría de los vecinos está en contra del proyecto de IRSA, algo que el PRO ya tiene en cuenta.

 

El Bloque Peronista sugirió que sería “apropiado” conocer la visión de la Junta Comunal 6, que posee mayoría macrista. “El Ejecutivo se olvida de consultar a la Junta y la Junta tampoco se mete en la discusión”, atizó la jefa de ese bloque, María Rosa Muiños.

 

“Si se habilita la construcción del shopping, se afecta negativamente a los más de 4000 pequeños y medianos negocios de Caballito y, por último, si nos encaminamos al cambio de zonificación para construir el parque, tendríamos que afrontar esa indemnización de alrededor de 150 millones de dólares”, argumentó el diputado del Frente Renovador Javier Gentilini.

 

En tanto, el diputado de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro cuestionó el “interés” del Poder Legislativo y del Ejecutivo por el tema, al tiempo que sostuvo que la ley “tiene nombre y apellido”, en una clara referencia a Elsztain y el grupo IRSA. El “lilito” también aseguró que la construcción del centro comercial traerá un “colapso de los servicios de agua y electricidad” en la zona.

 

Desde el radicalismo cuestionaron la construcción del shopping haciendo foco en la infraestructura de servicios del barrio. “La infraestructura hidráulica del barrio se encuentra en una situación crítica conforme lo determinó un informe de AySA realizado en el año 2007 a pedido del PE, donde las cañerías presentaban una reducción en su capacidad de entre un 65 y un 80%”, sostuvo Marcelo Guouman.

 

El edil reveló que la infraestructura eléctrica se encuentra en una “situación crítica”.  “El sistema de distribución de energía eléctrica se encuentra seriamente deteriorado, siendo el barrio de Caballito una de las áreas más afectadas como podemos observar durante los meses de verano, y que conforme los datos que las mismas empresas aportan, no sería de pronta resolución en virtud del gran deterioro, la sostenida falta de inversión y las altísimas sumas de dinero que demandaría solo la restauración del servicio a sus estándares normales en las condiciones actuales de la zona”, explicó el diputado.

 

LA ESTRATEGIA. El PRO escasea de apoyos para sancionar esta iniciativa. Históricamente la oposición rechazó la ley y nada garantiza que esa postura se revierta de acá a fin de año.

 

El oficialismo necesita 31 votos y cuenta con 28 ediles dispuestos a acompañar el pedido de Larreta, aunque son varios los que despotrican por el expediente. El PRO dejará que el tema se discuta en las comisiones competentes y despachará la iniciativa para “utilizarla” en el recinto cuando crea que pueda encontrar esos tres respaldos que le falta.

 

Cada uno de los bloques opositores aclaró este miércoles que está en contra del shopping, a excepción de Confianza Pública, que no lo explicitó. No obstante, la bancada de Graciela Ocaña ya le comunicó en privado al oficialismo que rechazará la iniciativa.

 

La última vez que el PRO quiso avanzar con esta ley la propuso en el orden del día de la sesión pero, durante el trámite de la reunión evidenció falta de votos, y decidió reservar el expediente en Secretaría Parlamentaria. Fuentes del bloque macrista adelantaron a Letra P que repetirán ese jugada. Lo mismo estudian para el proyecto relativo al Solar de Santa María, que también pertenece a IRSA y donde la empresa proyecta construir complejos residenciales y oficinas. “Es una o la otra”, repiten en el bloque oficialista.

 

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