Sin reacción, Macri genera zozobra y temblores en Cambiemos
En el macrismo hay preocupación porque desde ningún área de gobierno se muestran papeles para justificar los contratos del candidato a diputado ni hay respuesta oficial.
El escándalo por las 170 contrataciones directas que distintas dependencias del Gobierno de la Ciudad hicieron con La Usina Producciones SRL mientras uno de sus dueños era el primer candidato a diputado de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires, Fernando Niembro, derivó ayer en una avanzada judicial sobre el Ejecutivo porteño. Sin embargo, pese a la fuerte repercusión mediática del caso en medio de la campaña presidencial, aún se espera alguna respuesta oficial de Mauricio Macri. Pero esa respuesta no llega y en el macrismo ven con preocupación cómo la mancha, lejos de contenerse, sigue creciendo.
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Lo complicado del escándalo con el comentarista deportivo es que surge a pocas semanas de ir a las urnas y cuando las promesas de transparencia y de dejar atrás viejos vicios de la política forman parte, justamente, del discurso proselitista de Macri. Las fuentes consultadas estiman que por estas horas lo que se está haciendo es una revisión completa de esos contratos, para encontrar alguna respuesta pública que entregar a los medios. Pero por ahora, reina el silencio. Pero puertas adentro del PRO coinciden en una afirmación: “la bala entró”.
Hay dos despachos que concentran la mayor atención. Uno es el Ministerio de Ambiente y Espacio Público, que conduce Edgardo Cenzón, que desembolsó varios millones por servicios de auditoría a la empresa de Niembro; el otro es la secretaría de Comunicación Social, a cargo de Pablo Gaytan, por la que transitan las contrataciones por publicidad. “No se puede creer que este tema esté hace una semana en todos los diarios y no hayan mostrado ni un papel”, protestan. “Nadie sabe si hubo un acuerdo entre las áreas involucradas y Niembro –admitió una fuente con despacho en Bolívar 1-. Pero los números son bastante claros”. Los “números” que menciona es el detalle de todos los contratos que circulan por varios medios desde hace días, revelados por el diario Tiempo Argentino. “Nadie se puso a dimensionar los números. Si no, lo hubieran frenado. Es un total descontrol, por falta de control”, agregó la fuente consultada.
La bronca no se circunscribe a los estamentos oficiales que habilitaron los millonarios pagos a La Usina. También llegan al propio Niembro. Si bien ninguno se anima a mencionar a “Chiche” como un “protegido” de Macri, sí admiten que el periodista llegó al PRO de la mano directa del candidato a presidente de Cambiemos. La opinión generalizada es que hubo un aprovechamiento del vínculo para hacer negocios, en paralelo a la relación política. Vínculo que Niembro extendió a su socio en La Usina, Atilio Alberto Meza, quien además de capitalizar monetariamente esos contratos consiguió a su vez una postulación en las listas de Cambiemos.
¿Y LOS PAPELES? El sistema de pagos de cualquier oficina estatal es básico: se contrata a una empresa por un servicio; esa empresa entrega lo comprado o remite documentación de que tal servicio u obra está en marcha y la oficina gubernamental entrega el Parte de Recepción Definitiva (PRD) para que el contratado pueda cobrar. Los PRD se dan a contra entrega del informe, encuesta o auditoría contratada, en los casos de los contratos tomados con La Usina.
“Evitar este sistema 170 veces es imposible”, admiten desde el área de contrataciones de la Ciudad. Hasta ahora, ni La Usina ni ninguna oficina porteña mostró un sólo papel ni uno sólo de los informes, auditorías o servicios de publicidad por los que se contrató a la firma de Niembro. Ni hablar de justificar la urgencia por la que, en todos los casos, se hicieron contrataciones directas. Es decir, sin licitación.
INTERNA. En el macrismo existe una vieja inquina entre Cenzón, uno de los funcionarios cuestionados y que podría terminar siendo parte de la investigación judicial, con Marcos Peña, el secretario de Gobierno de la Ciudad y hombre de máxima confianza de Macri. Sus tironeos vienen de larga data, pero tuvieron su último y más tenso capítulo durante las elecciones de Santa Fe. De hecho, aseguran que Gaytan, dueño de la firma que habilita todos los contratos de pauta publicitaria, es un hombre muy cercano a Cenzón. Y con que esa firma esmerila el poder de Miguel de Godoy, el secretario de Medios de la Ciudad alineado en la interna macrista con Peña.
Entre Peña y Cenzón creció la pelea porque este último, responsable de manejar parte de las finanzas de la campaña de PRO, se oponía a la estrategia política con la que la mano derecha de Macri decidió jugar en Santa Fe. La derrota de Miguel Del Sel y la negativa de Peña a pelear la elección en los Tribunales electorales santafecinos terminó de rebalsar ese vaso. Todas las miradas por el manejo de la campaña y la distancia que hoy existe en la relación con el ex gobernador y candidato a senador nacional, Carlos Reutemann, recaen en una sola persona: Federico Angelini, armador macrista en Santa Fe, cargo al que llegó por decisión de Marcos Peña.
“Los rumores de carpetazos entre ambos vienen desde hace tiempo –explican en el PRO- Y si este no fue el carpetazo, seguramente los dos crean que sí lo fue”.