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La senadora había reclamado “restricción” al juego porteño insertando el tema en la campaña intempestivamente. El convenio firmado en 2003 entre Ibarra y Kirchner se termina a fin de año.
Redacción 23/05/2015 11:56

El jefe de Gobierno porteño y candidato presidencial del PRO, Mauricio Macri, encomendó al Instituto de Juegos y Apuestas de la Ciudad de Buenos Aires que le comunique a Lotería Nacional que no se prorrogará el convenio del juego entre la Nación y la Capital Federal, por el cual ambos organismos se dividen las ganancias locales.

La decisión fue informada por el Gobierno porteño a través de un comunicado en el que se informaba el cese del convenio firmado en el año 2003 por el entonces jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, y el presidente de la Nación, Néstor Kirchner.

“El Gobierno porteño no prorrogará el convenio de juego entre la Nación y la Ciudad para no comprometer a la próxima administración con un nuevo convenio cuando faltan seis meses para el cambio de autoridades y, al mismo tiempo, recuperar las potestades, competencias y recursos relacionados con la actividad”, se argumenta en el comunicado de prensa.

Además, se señala como fundamentos: “No comprometer a la próxima administración, la necesidad de consolidar la autonomía porteña y recuperar para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la totalidad de las potestades, competencias y recursos relacionados con el Juego”.

El convenio en cuestión vence en diciembre próximo y la decisión de no prorrogarlo debe ser comunicada con 120 días hábiles de anticipación. Con esta decisión, Macri pone fin a un vínculo estrecho entre la Nación y la Ciudad de Buenos Aires, por lo menos en materia de explotación de juegos de azar, que perduró más de una década.

De todas formas, fue el mismo jefe de Gobierno quien ordenó a sus legisladores porteños a refrendar el convenio en el año 2013, aunque planteó una serie de modificaciones. Ese proyecto se aprobó en una sesión escandalosa el 9 de diciembre y contó con el apoyo ferviente del macrismo y del kirchnerismo. Entre otras cosas, esa addenda del convenio beneficiaba a Cristóbal López porque condonaba la deuda en ingresos brutos a cambio de un incremento en el canon que paga Lotería Nacional.

Eran otros tiempos, era otra la historia. Ahora, el jefe de Gobierno adelantó que romperá ese convenio e inicia un conflicto con Cristóbal López, quien es propietario de los dos casinos flotantes de Puerto Madero y las máquinas tragamonedas del Hipódromo de Palermo.

Con el cese del convenio, Macri le cumplió el deseo a Michetti, que, durante la campaña porteña, insertó el debate sobre el control del juego y exigió “restricciones”. En primera instancia, los dichos de la senadora hirvieron de furia al PRO, pero luego el macrismo tomó el tema.

“Hay que poner absoluta restricción al juego”, lanzó la senadora nacional del PRO Gabriela Michetti abriendo un debate que el oficialismo porteño siempre buscó evitar. Rápidamente, Macri salió a defenderse. En diálogo con Radio Mitre, el jefe de Gobierno aseguró que puso “límites” a los negocios de juegos de azar “desde el primer día” en que se acomodó en el edificio de Bolívar 1.

Horas después, el Instituto del Juego porteño denunció a su par nacional. La riña entre el Instituto del Juego porteño y Lotería Nacional viene desde abril, cuando el Ejecutivo de la Ciudad acusaba al ente nacional de iniciar una licitación sin consultar siquiera al organismo local, que también debe convalidar esa licitación.

Ese proceso licitatorio terminó en la Justicia por pedido de Macri. No obstante, los máximos interesados Según informó La Nación, entre los interesados figuran dos sociedades en las que confluyen Cristóbal López, Federico De Achával, socios en la explotación de tragamonedas en el Hipódromo de Palermo; Cirsa, del Casino Flotante de Puerto Madero, y el grupo Liberman, que opera el Casino de Mendoza.

Si bien el convenio, según informó el Gobierno porteño, caería a fin de año, nada impide que se pueda trabajar sobre uno nuevo. En marzo, según pudo saber Letra P, la relación entre el empresario del juego y quizás el próximo jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, era sólida.