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Este viernes el consejo partidario evaluará los casos de aquellos afiliados que terminaron en las filas de Juntos Somos Río Negro. El vicegobernador Pedro Pesatti, el más apuntado.

Por 17/12/2015 20:06

El consejo del Partido Justicialista (PJ) de Río Negro vuelve a reunirse este viernes por la tarde en General Roca con una misión importante: delinear la salida de los “traidores” que se fueron al espacio del gobernador, Alberto Weretilneck, en las últimas elecciones y dejaron en serios inconvenientes al peronismo.

A diferencia de General Roca o San Antonio Oeste (hoy debilitado por la municipalización de Las Grutas), el Frente para la Victoria (FpV) perdió distritos claves como San Carlos de Bariloche (el más grande de Río Negro) y Cipolletti, otra de las comunas importantes del Alto Valle.

La reunión, que forma parte del período de transición que dejó al intendente Martín Soria en la presidencia del partido luego del pedido de licencia que solicitó el senador Miguel Ángel Pichetto, tendrá un momento especial cuando se avance en el análisis de un texto para reclamar oficialmente el pedido de suspensión de los que jugaron en los períodos electorales con Juntos Somos Río Negro (JSRN): el principal apuntado, como se sabe, es el vicegobernador Pedro Pesatti.

Imputado, junto al resto de los peronistas aliados a Weretilneck, de “grave inconducta” y “deslealtad partidaria”, Pesatti –al igual que el resto– tendrá  15 días para presentar su descargo ante el tribunal partidario, según el texto que circula entre la conducción del peronismo al que tuvo acceso Letra P.

Siempre tajante, el titular de la Legislatura buscó bajarle el tono a los rumores de expulsión que se agigantaron a poco tiempo de encolumnarse en el proyecto de reelección del gobernador y destrozar en las urnas a Pichetto. “Acá hubo mucho pejotismo y muy poco kirchnerismo”, le decía Pesatti a este portal mientras le restaba importancia a su salida y consolidaba el armado de JSRN.

Alejandro Palmieri (titular de bloque), Tania Lastra, Ricardo Arroyo, Arabela Carreras y Rubén López son algunos de los que tienen el número puesto para la expulsión.

Esta reunión llega en un momento especial porque el diputado Ariel Rivero reflotó la puja interna que siempre existió entre la familia Soria y el senador nacional. “Me gustaría que vuelva a la presidencia”, dijo Rivero marcando cierto malestar con la conducción y con la idea de retornar a los primeros planos.

Algo de eso se analizó este miércoles por la tarde en Viedma. La Unidad Básica rionegrina fue el escenario para escuchar la bronca de todo el peronismo que sintió la derrota provincial y local el pasado 3 de mayo cuando, en una elección que anticiparía el triste final del kirchnerismo, José Luis Foulkes se quedaría con el municipio ante Juan Manuel Pichetto.   

Por ahora, como la idea de hacerles sentir el rechazo a los detractores, todo comenzará a resolverse mañana.