ELECCIONES

El delirio PRO en una noche inesperada

El macrismo vivió una jornada impensada, aunque desde temprano había comenzado a festejar solapadamente. Fiesta amarilla en Costa Salguero.

“Es hoy. Es acá. Es ahora. Vamos Argentina. Todos Juntos”, lanzó Mauricio Macri a los gritos y a modo de arenga en el escenario del búnker de Costa Salguero en el que Cambiemos aguardó durante toda la tarde por los resultados de las elecciones generales. La frase, que ya parece un jingle del candidato presidencial, cerró el discurso de veinte minutos con el que, como en cada domingo eleccionario, el líder del PRO clausura la jornada.

 

Papeles de colores a rabiar. Globos celestes, blancos y unos pocos amarillos. El tema “Arriba la vida” de Croni-K y un Macri eufórico exhibiendo sus dotes de bailarín en el escenario del búnker de Costa Salguero. El ritual PRO para culminar la noche de la jornada electoral se cumplía a rajatabla, pero el guión se tuvo que alterar  y el ritual se modificó.

 

Cuando la tropa amarilla se disponía abandonar el complejo, se empezaron a conocer los primeros resultados oficiales. Muchos de los voluntarios y militantes macristas ya estaban a la búsqueda de un taxi sobre la Avenida Costanera Rafael Obligado cuando en el interior del complejo se escucharon, gritos, corridas y todos los funcionarios porteños, Macri incluido, volvieron al escenario desde donde se acaban de despedir.

 

Los números le sonreían y el macrismo pasó de insinuar que estaba ganando la provincia de Buenos Aires  a subirse a los datos provisorios de la Dirección Nacional Electoral y anunciar la victoria. “Ganamos la provincia”, gritó María Eugenia Vidal pasadas las doce horas desatando la locura en los presentes en el búnker amarillo que, desde hace un mes, prendían una vela por la candidata a gobernadora para que “empuje” a Macri al ballotage.

 

Las cámaras de televisión ya se estaban retirando, los empleados del servicio de catering levantaban las mesas pero todos tuvieron que dejar de hacer lo que estaban haciendo. Llantos, gritos ensordecedores, abrazos, aplausos.

 

El PRO festejó a rabiar que, en su primera presentación en la provincia de Buenos Aires, y con el apoyo del radicalismo, se alzó con el triunfo y Vidal reemplazará a Daniel Scioli el próximo diez de diciembre.

 

Antes de la presentación de los resultados provisorios, en el macrismo aseguraban que Vidal ganaría el primer distrito del padrón y chicaneaban al oficialismo. “Terrible derrota. No se animan a cargar ni un dato”, sostuvo un operador amarillo entre risas.

 

Además, desde temprano afirmaban que Macri estaba en el ballotage y enfrentaría al candidato del Frente para la Victoria el 22 de noviembre. Quien lo puso en palabras fue el jefe de campaña nacional, Marcos Peña. “Estamos en el ballotage”, indicó desde el búnker pasadas las 18 horas.

 

Una hora después, el jefe de Gobierno electo, Horacio Rodríguez Larreta, repitió la misma información. Con un look informal, el jefe de Gabinete lanzó a los gritos: “Estamos yendo al ballotage”.

 

En la sala de conferencias, y también en el salón en donde ya estaban algunos militantes PRO, se produjo un silencio incómodo. Los organizadores macristas alertaron a la juventud presente de que era el momento de “motivar” y Larreta repitió: “Estamos en el ballotage”. Ahora sí, los militantes aplaudieron. La orden era clara. Había que motivar a la tropa e instalar un clima triunfalista.

 

Esa orden se repitió durante toda la tarde y se cumplió sin chistar. Nadie daba números pero los dirigentes macristas aseguraban triunfos en importantes municipios de la provincia, al tiempo que pedían “cautela” y no daban declaraciones para “esperar los resultados”. Toda una contradicción propia del nerviosismo reinante en los minutos y horas previas a los primeros números oficiales.

 

Desde temprano, el intendente de Vicente López y jefe de campaña bonaerense, Jorge Macri, dejó trascender las chances de Vidal. “Estamos compitiendo voto a voto con María Eugenia. No aflojen que vamos a ganar”, arengó “el Gordo”.

 

En el medio de las conferencias, las especulaciones y los nervios, un rumor fuerte avanzaba por los pasillos de Costa Salguero. “Estamos ganando 70 municipios”, deslizó un operador amarillo a este medio.

 

Pero para los dirigentes del PRO importaba los nombres de esos municipios. Mar del Plata, Bahía Blanca, Olavarría, Morón, Tres de Febrero, Pilar. Los macristas apostados en Salguero repetían esos partidos una y otra vez, hasta que la propia Vidal los nombró como las nuevas conquistas amarillas.

 

Luego de votar, Macri pasó todo el día revisando bocas de urna en su quinta del partido de Malvinas Argentinas. Almorzó con su esposa, sus hijos, su candidata a vicepresidenta, Gabriela Michetti, y su pareja, Juan Tonelli. Juntos vieron el partido de Los Pumas frente a Australia y, más tarde, compartieron la merienda con Elisa “Lilita” Carrió.

 

Michetti y Vidal llegaron cerca de las 20 a Costa Salguero. Macri aún estaba recluido y apareció en el búnker pocos minutos antes de las 23, cuando su tropa ya pronosticaba una victoria de la candidata a la gobernación.

 

El PRO pasó de asegurar que la pelea entre Aníbal Fernández y Vidal era “voto a voto” a empezar a repetir números propios que dejaron boquiabiertos a más de uno. “Tenemos 544 mesas testigos que nos dan cinco puntos arriba de Aníbal”, contó sorprendido un operador macrista bonaerense.

 

Macri subió al escenario y comenzó su discurso a las 23.13, previa presentación de su compañera de fórmula. “Le vamos a dar la palabra”, dijo Michetti sonriente. En ese mismo instante desde el costado izquierdo del escenario una decena de militantes ingresaba una bandera de tamaño considerable, algo totalmente inusual en el ecosistema PRO.

 

Siempre atentos a la imagen y los gestos de su candidato, buena parte del equipo de comunicación de Macri observaba su discurso por la televisión. “Lo que ha pasado hoy cambia la política de este país”, evaluó el líder del PRO.

 

En un discurso que apenas duró 20 minutos, Macri dejó frases que repitió durante toda la campaña, apeló a los votantes de Margarita Stolbizer, Sergio Massa y hasta a los de Nicolás Del Caño para que lo acompañen en el ballotage frente a Scioli. En ese sentido, marcó que tiene “la esperanza de que se sumen a construir la Argentina”.

 

Al igual que en el domingo de las PASO, el candidato a presidente de Cambiemos se pronunció en favor de las banderas históricas del peronismo, destacó la “lucha por la equidad” del progresismo y el socialismo y deslizó un guiño hacia los sectores rurales que, según diagnostican en el macrismo, fueron claves para la holgada victoria en la provincia de Córdoba. “Necesitamos que sean motores de este país”, sostuvo.

 

“Hay que saltar, hay que saltar, para Mauricio el ballotage”, coreaban los jóvenes PRO que llegaban de a grupos desde la provincia de Buenos Aires.

 

Macri, arremangado a la altura de los codos y con su típica camisa celeste, pidió “salir a la calle con grandeza” mientras las tres pantallas gigantes que tenía tras su cabeza imprimían la leyenda “Gracias. Ahora más juntos que nunca”.

 

Una vez finalizados los últimos festejos y realizados los pasos de baile de rutina en el escenario, el PRO enteró se trasladó a festejar a Asia de Cuba, donde los militantes se congregaron para escuchar a Marcos Peña y cantar a coro "We are the champions", de la mítica banda inglesa Queen.

 

Patricia Bullrich
José Emilio Neder, senador Santiago del Estero.

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