Política

El moyanista Pereyra y la interna política detrás del paro petrolero en Neuquén

Letra P.- El líder del sindicato petrolero que paralizó Renesa es la voz de resistencia a la ley de hidrocarburos que impulsa el Gobierno nacional. Pero, a su vez, mantiene un juego ambiguo con el kirchnerismo y una tensa disputa con el gobernador Sapag, a quien busca desbancar en 2015.

El paro petrolero por los despidos en Refinería Neuquina S.A. (Renesa) cruza enteramente la interna política hacia el corazón de la principal fuerza política de la provincia, el Movimiento Popular Neuquino (MPN), y las trabas en la discusión de la nueva ley de hidrocarburos, impulsada por el CEO de YPF, Miguel Galuccio, y cuya principal resistencia llega del gobernador de Neuquén, Jorge Sapag. El actor principal de este complejo escenario es el senador y líder del sindicato petrolero, Guillermo Pereyra, hombre alineado con la CGT de Hugo Moyano pero de juego ambiguo en el terreno político. Juego que confunde tanto al kirchnerismo como a sus propios compañeros del MPN.

 

YPF denunció ayer que el paro decretado por el Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, cuyo líder es Pereyra, le produjo a la petrolera de bandera pérdidas por U$S 12 millones en el primer día de paro. Según el comunicado, “si se considera que el paro es por 24 horas y que la puesta en marcha de los yacimientos demora unas 48 horas adicionales”, esas pérdidas, como mínimo, se duplicarían. Como si fuera poco, Pereyra adelantó que las medidas de fuerza se extenderán otras 48 horas la próxima semana, mientras busca una salida negociada con el gobierno provincial y el Ministerio de Trabajo por la reincorporación de los 73 despedidos en Renasa.

 

Pero detrás del personaje Pereyra crecen varios aspectos centrales. Uno de ellos es que Pereyra se transformó en el brazo ejecutor de las quejas de Neuquén a la ley de hidrocarburos que diseñaron Galuccio y el secretario Legal y Técnico de la Presidencia, Carlos Zanini. Así le evita el choque a Sapag, quien negocia por lo bajo, y suma puntos como referente político en su provincia, la que quiere gobernar a partir del año próximo.

 

Sapag estuvo en Buenos Aires del lunes al miércoles de esta semana. Se reunió con su par de Chubut y titular de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (Ofephi), Martín Buzzi, buscando consensos para forzar cambios al proyecto de ley petrolera que el Gobierno nacional enviará al Senado en los próximos días. Incluso se rumoreó que el mandatario neuquino llegó a suelo porteño con un escrito que habría entregado a un encumbrado funcionario del Gabinete nacional, con reclamos y “sugerencias” para el articulado definitivo del proyecto.

 

“Mientras Sapag hace lobby y negocia en términos políticos, Pereyra para la refinería y le hace perder plata a YPF”, protestaban fuentes de la negociación por la nueva ley, sugiriendo un posible acuerdo entre Sapag y Pereyra para aplicar la vieja fórmula política de apretar (con el paro) y negociar (con el borrador).

 

Pereyra ingresó al Senado luego de derrotar en la interna del MPN al ala kirchnerista de ese heterogéneo espacio, liderada justamente por el propio Sapag. Pero apenas entró, en la oposición empezaron a mirarlo con recelo: es que tras una campaña electoral de duros mensajes contra el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, el petrolero llegó al Senado y se puso al frente de la defensa del acuerdo con Repsol por la expropiación de YPF. Proyecto que rechazó casi por unanimidad la oposición, a excepción del macrismo.

 

Según fuentes parlamentarias, Pereyra tiene muy buena llegada al presidente del bloque oficialista, Miguel Pichetto. Y versiones de pasillo aseguran que el dirigente sindical coquetea entre el ala oficialista y el ala opositora del MPN. “Si el kirchnerismo le banca la campaña y no le pone un candidato fuerte del Frente para la Victoria (FPV) a pelearle la gobernación, el Gordo gana la interna del MPN y es gobernador”, explican desde Neuquén. Y aunque este escenario hoy asoma complicado, ya que el Gobierno nacional sostiene vías de diálogo con el ala kirchnerista del MPN y mantiene a Nancy Parrilli (hermana del secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli) como referente del FPV en la provincia, el pragmatismo electoral podría hacer que cualquier acuerdo, que hoy parezca lejano, se transforme en realidad.

 

Mientras tanto, Pereyra sigue creciendo públicamente como la principal resistencia de Neuquén a la ley de hidrocarburos. Como Sapag se ve obligado por su cargo a guardar las formas, al menos públicamente, el petrolero aprovecha para desarrollar su perfil y ganar votos en su provincia, embanderando la defensa de los recursos naturales.

 

De hecho, el esquema de juego salta a la vista: este miércoles, Pereyra denunció que “desde Nación amenazan al gobernador Sapag con no refinanciar la deuda provincial y retienen los fondos prometidos para obras en Añelo” sino apoya la ley de hidrocarburos que diseñaron Galuccio y Zanini. El mismo día, el propio Sapag aceleraba los contactos políticos en Buenos Aires para conseguir cambios a la iniciativa.

 

Claro que Pereyra aprovechó la jugada para poner sobre la mesa la lucha que, sabe, tendrá con el propio Sapag el año próximo por la gobernación. En el mismo comunicado que denunció los presuntos aprietes al mandatario, advirtió que “apoya en esta situación al gobernador Jorge Sapag”, aunque “está ansioso por dirimir la interna partidaria”. Como diría una abuela, no da puntada sin hilo.

 

No voy. Alberto Fernández se despidió de su rol de veedor de las elecciones venezolanas.
Nicolás Maduro Guerra.

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