Política

Granados demuestra cómo intendentes K se acoplan a su modelo de Seguridad

Letra P.- Luego de reunirse con Jorge Ferraresi en Avellaneda, recibió primero a Darío Díaz Pérez (Lanús) y después a Pablo Bruera (La Plata). El Ministro comienza a recolectar el apoyo de los jefes ultra oficialistas en el Gran Buenos Aires. Este último jueves, tras una nueva reunión del Consejo de Seguridad, había dicho que “no acostumbro a hacer cosas que fracasen”.

Alejandro Granados, criticado por varios sectores del kirchnerismo duro, sigue en su recorrida para instalar el modelo de Seguridad que anticipó el día de su llegada. Desde aquel acto relámpago en la Gobernación, el mandatario de Ezeiza inició un trabajo de hormiga para apaciguar la demanda social que se acrecentó luego de la derrota en 2013.

 

Con un estilo duro, trabajó silenciosamente con los grupos de intendentes más importantes con el único objetivo de darle forma al plan que se formó desde en la tierra que gobierna, sin obstáculos.

 

 

La iniciativa del polémico Pablo Bruera y Darío Díaz Pérez, reconocido por su pertenencia ultra kirchnerista, fue retribuida desde la Provincia, a pesar de que en otros tiempos las relaciones –sobre todo con el intendente de Lanús– no fue la mejor.

 

Sabe lo que es priorizar los problemas más serios que tenemos en nuestros municipios”, aseguró Díaz Pérez, enlistado en el proyecto que pregona el sciolismo, algo que varios jefes comunales realizarán para que en cada partido exista un lugar para instruir a los agentes.

 

Con el acuerdo cerrado, La Plata incorporará 700 efectivos a diferencia de Lanús, que tendrá 473.

 

El primero en dar el paso para que la fuerza local comience a trabajar fue Ferraresi, quien tomó la iniciativa al ser el primer Municipio en adherir a este proyecto, tan criticado desde el massismo como desde el sabbatellismo, espacio que terminó de dar vuelta su postura cuando Scioli sacó por decreto la policía.

 

Fue una decisión valiente”. Así se expresó Ferraresi, quien en diferentes oportunidades marcó distancia del sciolismo, pero que en los últimos tiempos, que coinciden en instancias claves para el futuro, se ha mostrado afín a las decisiones de la administración central.

 

Este paso, junto a referentes díscolos en otros momentos, expone los cambios en varios dirigentes del Conurbano, hoy acoplados a un modelo criticado desde los sectores más progresistas que apoyan a ultranza el modelo Nacional y Popular en la provincia de Buenos Aires.

 

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