Política

El banquero Brito, víctima de fuego cruzado en la causa Ciccone

Letra P.- No se cansa de repetir que no puso fondos en The Old Found pero todos los caminos conducen a una casi segura indagatoria. Internas en los Tribunales. El drama de su amigo Moneta y el último vaticinio de Moreno.

La última reunión formal que Jorge Brito tuvo con Guillermo Moreno terminó mal. El secretario de Comercio, que se encarrilaba al exilio en la embajada italiana, vivía obsesionado con la colocación de los bonos BAADE. Fue su último proyecto para financiar inversiones productivas. Le pidió al presidente del Banco Macro que consiguiera 25 empresarios dispuestos a poner cien millones de pesos cada uno en el bono.

 

La respuesta no solo fue negativa sino que Brito, conocedor del mercado, le explicó que era imposible que esa herramienta prosperara. El encuentro duró menos de veinte minutos y Moreno se quedó mascullando rabia. Luego agarró el teléfono y le contó la conversación a un ejecutivo de la banca extranjera. Lo último que le dijo el secretario fue: “tendrá mucha guita, pero medio boludo debe ser porque sino no estaría por ir en cana con Boudou”.

 

Ayer, el Ejecutivo se acordó varias veces de las palabras de Moreno. La serie de indagatorias por la causa Ciccone está encarrilando al juez Ariel Lijo hacia los financistas que hicieron posible que The Old Fund se quedará con la empresa, y hay dos nombres que aparecen en lo más alto: Jorge Brito y Raúl Moneta que, a la vez, son grandes amigos.

 

El vicepresidente Amado Boudou, en el escrito que presentó ante el juez Lijo antes de su declaración indagatoria en la causa Ciccone, apuntó la mira hacia Jorge Brito. El banquero se encuentra vinculado al caso por estar asociado a la Cooperativa de Crédito Marítima del Sur Limitada, que fue quien más fondos aportó a la ex Ciccone: 30 millones de pesos entre julio de 2011 y marzo de 2012.

 

Entre Brito y la trama de la ex Ciccone hay otro vínculo. Se trata de Máximo Lanusse, quien pasó de ser gerente de Brito en el Banco Macro a vicepresidente de la imprenta cuando ya estaba en manos de The Old Fund, de Alejandro Vandenbroele.

 

El banquero se muestra tranquilo. A todos los que le preguntan les explica que el no puso fondos en The Old Fund y que solo prestó el banco para las operaciones y para “algún asesoramiento”. Asegura que si el hubiera aportado capital habría procedido igual que Moneta y cuando la empresa se estatizó habría reclamado su parte.

 

Brito quisiera que todo recayera en su amigo “Raúl”, que se encuentra en un estado delicado de salud desde hace meses producto de una extraña enfermedad. Ese estado le impide responder. Pero no será tan fácil. La complejidad de la situación de Brito debe entenderse por la pulseada que se libra en los subsuelos de la causa.

 

El camarista que directamente pidió citar a Moneta y a Brito siguiendo la ruta del dinero es Eduardo Farah, que responde directamente al operador en la justicia, Javier Fernández que a su vez es socio oculto en el estudio jurídico de Dario Richarte que defiende a Boudou a través de Diego Pirotta.

 

El juego le cierra perfecto a Javier Fernández: desvía la causa del vicepresidente y de paso avanza contra dos enemigos. El operador está convencido de que hace tres años, cuando le balearon el auto en Villa Urquiza, el hecho estuvo relacionado con Moneta, que estaba furioso con Fernández por algunos negocios que no salieron como esperaban y en los que también estaba involucrado Matías Garfunkel.

 

A su vez, Brito es amigo de Ariel Lijo pero es íntimo de su hermano Alfredo con quien comparte el gusto por los caballos veloces. Alfredo “Fredy” Lijo es cercano al ministro Julio De Vido y siempre tuvo la aspiración de desbancar a Javier Fernández como operador de la Justicia Federal.

 

La pelea Fredy Lijo-Fernández es solo una de las tantas que rodean a dos grupos de poder que incluyen funcionarios, jueces y empresarios: Ariel Lijo lo detesta y siempre lo detestó a Farah, Garfunkel hizo campaña por la presidencia del club River Plate contra el hijo de Brito y, se sabe, De Vido y Moreno nunca se quisieron.

 

El expediente encuentra a Brito en un equilibrio delicado porque ya en el Gobierno lo señalan como el financista de los sueños presidenciales de Sergio Massa. En paralelo el fiscal Jorge Di Lello comenta por los pasillos de Comodoro Py que busca los datos para citarlo a indagatoria.

 

Brito, como todo banquero adepto a frecuentar el poder desde hace tres décadas, siempre supo cuidarse la espalda. Sindicalistas, funcionarios, integrantes de las fuerzas de seguridad y otros empresarios siempre estuvieron para bancarlo en momentos difíciles, incluso el actual, cuando el mejor servicio podría ser el número de un buen abogado penalista.

 

Javier Milei y Adrián Ravier. 
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