Política

Vetos: Macri desautoriza a Ritondo y complica relación con los k

En lo que va del año 9 leyes fueron rechazadas por el Ejecutivo porteño, varias de las cuales fueron propuestas por legisladores del Frente para la Victoria. También se descartaron normas impulsadas por el PRO.

Por Emilio Dheti/@EmilioDheti. En lo que va del año el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, vetó 9 leyes que habían sido aprobadas previamente en la Legislatura de la Ciudad. Nada nuevo hasta aquí ya que desde que comenzó su gestión en 2007 el líder del PRO le dio mucha utilidad a las facultades que le permiten bajarle el pulgar a las resoluciones que no son de su agrado, lo que generó la reacción de la oposición que lo acusa de abusar de dicha herramienta legal. En total 94 leyes fueron vetadas por el macrismo y 34 recibieron el veto parcial, es decir, tuvieron modificaciones.

 

Lo llamativo, y distintivo, en lo que ocurrió durante 2013 y lo que va de 2014 es hacia donde apuntaron los vetos. Se dieron dos características que valen recrear. Por un lado el jefe porteño sacó de circulación varias de las leyes que, en un año en el que la negociación y los pactos entre los bloques estuvieron a la orden del día, sus diputados habían acordado aprobar junto a los legisladores del Frente para la Victoria que habían elaborado esos proyectos.

 

El kirchnerismo daba quórum y apoyaba algunas resoluciones claves para el macrismo –como la extensión del estacionamiento medido al 45% de la ciudad- y tenía su premio con la aprobación de sus propias normas. Pero después Macri las descartó.

 

Por otra parte se bajaron proyectos que surgieron del bloque PRO. Entre las últimas se encuentra la Ley N° 4884 sobre la “prohibición de venta ambulante de anteojos”; la Ley N°4853 que obligaba a “bares, restaurantes, confiterías y pubs a colocar asientos aptos para personas con obesidad”; y la modificación de la Ley N°4821 que proponía la “creación de un fondo fiduciario para el desarrollo de infraestructura y tecnología” en el Tribunal Superior de Justicia. Vetar las leyes propias es desautorizar a los diputados que ponen el cuerpo en el recinto.

 

Los acuerdos en los pasillos de la Legislatura los realizan pocos emisarios de Macri. Uno de ellos es el vicepresidente primero del recinto, Cristian Ritondo, hábil negociador entre sus colegas. Puertas afuera de Bolívar 1, Patita y Juan Cabandié (hasta diciembre, titular del bloque K) mostraban sus diferencias. Pero hacia adentro las cosas se planteaban bien diferentes ya que las conversaciones entre ambos eran frecuentes y amigables. Con Cabandié fuera de la Legislatura quien heredará ese lugar desde marzo es Gabriela Alegre. Nadie lo dice, pero los vetos a las leyes K tuvieron olor a traición dentro del FpV. A tal punto que puede comenzar a resquebrajar la unidad del bloque cuando haya que acompañar los proyectos del macrismo.

 

Conducta conocida

 

Precisamente a Cabandié pertenecen tres leyes vetadas este año. El último fue el 4 de febrero y descarta la donación que el Gobierno de la Nación le hizo a la Ciudad de un monumento a Arturo Jauretche (Ley N°4880). La anterior, vetada el 13 de enero, es la Ley N°4864 y corresponde a la “declaración de utilidad pública y sujeto a ocupación temporaria del inmueble destinado al funcionamiento de la cooperativa de trabajo Dulce Carola”.

 

La restante corresponde al “otorgamiento de un subsidio al propietario/a de la calle Humboldt 1934 con situación habitacional grave” (Ley N°4861). “Macri tiene la mala costumbre de comenzar todos los años vetando leyes”, opinó el ex legislador en declaraciones a la agencia Télam. “Lo más absurdo es que no sólo veta leyes para las que trabajaron y dedicaron su tiempo los legisladores, sino que el autor de la ley es un diputado del Pro”, agregó.

 

Daniel Lipovetzky, del bloque PRO, fue el autor de la norma mediante la cual se obligaba a los comercios de más de 50 metros cuadrados a colocar sillas especiales para personas con obesidad. “Lo que hay que entender es que la Constitución de la Ciudad no prevé vetos parciales y que, por esa razón, cuando algo no está ajustado se tiene que rechazar en su totalidad”, explicó el ex secretario de Inclusión y Derechos Humanos del Gobierno porteño.

 

Pero se equivoca ya que el artículo 88 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires establece específicamente el procedimiento de veto parcial. La otra normativa del PRO, que rechazó el Ejecutivo, era la impulsada por el diputado Jorge Garayalde que pretendía garantizar que los anteojos legítimos sólo sean comercializados en casas de ópticas o locales habilitados.

 

Lo que ocurrió en los primeros días del año transitó en la misma línea de la política de Macri. Su conducta en relación al veto fue analizada en el Informe sobre inaplicabilidad de las Leyes de la Ciudad, desarrollado por la Mesa Nacional por la Igualdad y el Frente para la Victoria. El mismo analizó los 6233 asuntos considerados por la Legislatura durante la gestión del PRO y las 4128 leyes sancionadas en el recinto desde el 23 de diciembre de 1997 hasta el 29 de febrero de 2012. En las conclusiones los analistas determinaron que, entre el veto, la ausencia de publicación de algunas leyes y la falta de reglamentación de otras, Macri “ha impedido la aplicabilidad del 18% de las leyes sancionadas durante su gestión, convirtiéndose en el jefe de Gobierno que ha provocado mayor porcentaje de ineficacias”.

 

Comparándolo con sus antecesores el informe determinó que, a la fecha de cierre, “Mauricio Macri omitió reglamentar doce leyes cada 100 días de gestión, duplicando la media del período de análisis”. En la lista lo sigue Jorge Telerman, con ocho leyes cada 100 días; con valores inferiores aparecen Aníbal Ibarra, Enrique Olivera y Fernando De la Rúa.

 

Patricia Bullrich, a cargo de la negociación de la reforma laboral. 
Cristina Fernández de Kirchner, en el balcón de su casa, donde cumple prisión domiliciaria.

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