Política

Granados delegó el poder en la policía y cada vez aparece menos por el Ministerio

El Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Alejandro Granados, se enfocó en el Operativo Sol del verano 2014 pero en el Ministerio las subsecretarías, a cargo del personal civil tienen menos margen de acción y el ex intendente de Ezeiza eligió que los hombres propios de la fuerza se hagan cargo de gestionar diversas áreas. Además, hay un gran desconcierto en buena parte del personal por no saber a quién reportarse ya que Granados va una vez por semana al edificio central en La Plata, mientras digita las acciones desde su distrito.

Cuando Alejandro Granados fue elegido por el gobernador Daniel Scioli, como el nuevo ministro de seguridad bonaerense en lugar de Ricardo Casal, el hasta entonces intendente de Ezeiza llegó a la conducción del ministerio con la decisión de replicar su plan de seguridad de Ezeiza a toda la provincia.

 

En poco más de cuatro meses al frente de la cartera de seguridad, Granados está abocado de lleno al Operativo Sol en la costa atlántica. Para eso, designó 5 mil policías de las escuelas centralizadas incluyendo además a personal del servicio penitenciario. Scioli dijo que es el operativo más grande, aunque esa misma cantidad de efectivos y la modalidad del despliegue es la misma que hubo durante la gestión de Ricardo Casal.

 

Cuando el hoy Ministro de Justicia, estaba a cargo de la seguridad provincial, había dispuesto que los efectivos que formarían parte del Operativo Sol no fueran policías de comisarías, tal como fue uno de los anuncios de Granados.

 

Aunque lo que más llama la atención en el edificio de calle 2 de la capital provincial, es la poca presencia que imprime Granados. El funcionario viaja una vez por semana hasta el Ministerio; los más cercanos dicen que “no le gusta volar” y que “no le gusta el edificio”. Los funcionarios deben viajar hasta Ezeiza para que el Ministro firme resoluciones y demás.

 

Cuando Granados se hizo cargo de la cartera eligió darle más poder a la policía; así fue designada Graciela Cerviño, como a secretaria general de la policía y jefa de despacho del ministro. Cerviño es la esposa del amigo de Granados y ex Comisario Mayor de la fuerza, Juan Carlos Paggi.

 

Osvaldo Zanotti, comisario mayor retirado, fue nombrado en septiembre como Subsecretario Administrativo; también en esos movimientos se incorporaron, a las restantes subsecretarías (Operativa y Logística) Esteban Carrizo, (Subsecretaría de Coordinación) Fernando Jantus, que llegó desde la ANAC a donde trabajó con el hijo del Ministro, fueron algunos nombres que llevo Granados a su gestión.

 

Granados tuvo que enfrentar la negociación con algunos efectivos policiales a fin de año, cuando en los primeros días de diciembre un grupo de infantería de la ciudad de La Plata se acuarteló en reclamo de mejoras salariales y algunos efectivos se plegaron. Fue un grupo minúsculo de una fuerza de 60 mil hombres, pero el hecho obligó al ministro a tener que negociar horas cores, los uniformes y los viáticos entre otros puntos. La decisión fue sin consultar al Ministerio de Economía y en la dependencia de Silvina Batakis trajo más de un dolor de cabeza por la suma total de gastos.

 

Con todo, y replegado en Ezeiza cuando no está al frente del Operativo Sol, Granados no armó un esquema de poder político dentro del ministerio, optó por elegir un puñado de hombres cercanos y prefirió darle más poder a la policía en la toma de decisiones, no en vano varios directores de área que son personal civil están, desde la llegada del ex intendente, sin certezas sobre si serán ratificados en sus funciones o no.

 

malo pero bendecido
Maximiliano Pullaro y el pacto, entre la confianza y la desconfianza.

También te puede interesar