Política

Jornada de tensión y negociaciones en la Legislatura

Por segundo día consecutivo se cayó la sesión en Diputados. Nuevamente el oficialismo no consiguió el quórum necesario para debatir en el recinto, y el paquete impositivo impulsado por el Ejecutivo sigue en veremos. Ni Scioli, ni Mariotto, ni González, ni Ottavis, ni Batakis pudieron destrabar el conflicto. El FAP planteó al mediodía una serie de modificaciones que fueron escuchadas, pero a pesar de amagar con dar inicio a la sesión, el FPV no convenció a ninguno de los bloques opositores. Previo a la confirmación oficial de Horacio González, desde el radicalismo advertían que “no vamos a bajar porque los cambios son sólo hablados y no hay nada escrito”. Marcelo Díaz acusó al oficialismo de “intolerantes” y los responsabilizó de que aún no haya Ley.

Finalmente, la historia tuvo idéntico final que el miércoles. Es cierto que esta vez se amagó e insinuó con que habría sesión, pero los minutos fueron pasando y nadie se animó a confirmar lo que en definitiva confirmó González, a las 21 horas. Fue un deja vú: “no va a haber sesión, no se llegó a un acuerdo con la oposición”. Aunque esta vez, la historia no tiene fecha de continuación y Scioli deberá seguir esperando.

 

La mano venía complicada desde temprano, y nadie tenía certezas de lo que podía llegar a pasar. Los primeros en marcar la cancha fueron los diputados del Frente Amplio Progresista. Es que todo el bloque completo -encabezado por el presidente del cuerpo, Marcelo Díaz- brindó una breve pero concreta conferencia de prensa a las 14 horas, expresando una postura que sería clave y marcaría el camino y el desarrollo de la extensa jornada: “si hoy no hay ley es por culpa de la intolerancia del Frente Para la Victoria. Están mintiendo y difamando, producto de su propia incapacidad. Nosotros hemos intentado hacer que se desdoble la Ley en endeudamiento y en cuestión impositiva; de esa forma acompañaríamos el endeudamiento del Ejecutivo, y la otra parte no”, dijo Díaz.

 

Allí estaba la clave. “Los diputados del FAP señalaron que mantendrán su posición con respecto a la exención del pago de los IIBB por la venta minorista a las cooperativas de consumo y agrícolas, manteniendo de esta forma el tratamiento impositivo acorde a su naturaleza como lo estipula el art. 41 de la Constitución Provincial”, especifica el comunicado, el cual después menciona el resto de los pedidos, que tienen que ver con el desacuerdo del aumento de diversas alícuotas de los IIBB y con la propuesta de realizar un revalúo fiscal fraccionado en 5 años. “Si el oficialismo acepta introducir estas y otras modificaciones que podrán surgir del debate legislativo, los legisladores del FAP estarán dispuestos a bajar y debatir en el recinto la Ley de la Reforma Tributaria”, concluye la gacetilla.

 

Entonces, a raíz de esta postura pública, el FPV volvió a negociar, ya prácticamente olvidándose de los radicales. La ministra de Economía, Silvina Batakis, realizó una serie de modificaciones y cuando parecía indicar que el FAP y el FPV llegaban a un acuerdo… todo se volvió a desmoronar. Incluso hasta se amagó con que el Gobernador saque la Ley por decreto, cosa que no ocurrió. “Que se anime”, se escuchó por los pasillos de la Cámara baja, en tono desafiante.

 

Pasaban las horas y la guerra de versiones lo único que hacía era confundir, a tal punto que se tomaba con gracia la situación, porque nadie sabía qué hacer, ni qué decir. Se sesionaba, después no, después sí, y así hasta que finalmente pasó lo que todos en el fondo sabían que iba a pasar.

 

“Nosotros no vamos a darle el gusto a los kirchneristas; nos quieren engañar con un cambio que no está escrito. No podemos analizarlo ni consultarlo”, comentó un legislador radical a la pasada, indicando que “lo mejor que puede pasar es no sesionar”. La suspensión de la sesión por segundo día consecutivo era un hecho. Más cuando en un rincón de la Legislatura, desde la UCR se acusó al FAP de “arreglar” con el oficialismo, lo cual ocasionó el enojo de los segundos, caldeando aún más el clima, que en ese momento era una mezcla de tensión e incertidumbre.

 

Lo cierto es que las palabras finales de González, bajo la atónita y silenciosa mirada de Ottavis a las 21 horas, dibujaban la situación de desencanto, bronca y desconcierto que atraviesa el oficialismo. Dio la sensación que el FPV no tiene un camino claro; no saben para dónde agarrar. “Hemos tenido propuestas de otros bloques, pero que realmente vulneraban el espíritu de esta ley, sin ningún lugar a dudas. Vamos a seguir trabajando con el Ejecutivo provincial y nacional. Lamentamos profundamente que los otros bloques no nos hayan acompañado”. Y realmente, las palabras del presidente de la Cámara baja bonaerense tuvieron un tinte de lamento; es que siguen sin poder aprobar la ley impulsada por Scioli por segundo día consecutivo, y nadie sabe cómo continuará esta situación.

 

Matías Moscoso.

 

El gobernador Maximiliano Pullaro y el funcionario Julián Galdeano en épocas de campaña, antes de asumir al mando de la Casa Gris.
Buenaventura Duarte y Juan José López Desimoni junto a Gustavo Valdés, Pedro Braillard Poccard y el Jefe de la Policía de Corrientes, Alberto Molina.

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