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LA QUINTA PATA | ENTREVISTA

Sabino Vaca Narvaja: Javier Milei "importa la rivalidad Estados Unidos-China" y "debilita el interés nacional"

Argentina, presa del vendaval geopolítico entre las superpotencias. Vaca Muerta, Washington, el virrey Peter Lamelas y la enajenación de la soberanía.

La amenaza de sanciones lanzada por Estados Unidos contra directivos de la principal distribuidora eléctrica de la Patagonia, la cooperativa neuquina CALF, subrayó en qué medida la Argentina y Vaca Muerta quedaron presas de la disputa geopolítica entre la superpotencia establecida y la emergente, China. ¿Qué pierde el país al alinearse con Donald Trump por dogma personalísimo de Javier Milei?

Sabino Vaca Narvaja es politólogo y diplomático, fue embajador en Pekín entre abril de 2021 y diciembre de 2023, y es uno de los máximos especialistas argentinos en China. En entrevista con Letra P, señaló que "una política exterior que sacrifica relaciones estratégicas propias para satisfacer prioridades geopolíticas ajenas termina debilitando el interés nacional que dice defender".

La embestida del embajador Peter Lamelas contra un posible contrato entre la CALF y el gigante de los equipos de telecomunicaciones Huawei para el tendido de una red de fibra óptica y la instalación de un data center en la zona aledaña a Vaca Muerta continuó en los últimos días con una reunión con los directivos de la empresa, quienes pidieron y no encontraron respuesta ni defensa en la Cancillería, la cartera que conduce Pablo Quirno, refugiada en una llamativa prescindencia.

Donald Trump aprieta las clavijas en Argentina

Lo que está en juego son sanciones que empezarían por el retiro o la denegación de visados para viajar a Estados Unidos.

Además de intentar imponerle costos mayores a esa empresa por el pretendido reemplazo de la compañía mencionada por competidoras norteamericanas, a priori menos competitivas en calidad y precio, se erigió en una suerte de guardián de la seguridad de esa cuenca de hidrocarburos no convencionales.

"Estamos decidiendo hoy el futuro de Vaca Muerta y el futuro de Argentina. Por favor, no pierdan esta oportunidad", arengó esta semana, en curiosa primera persona del plural, a una audiencia de empresarios en el Energy Forum de la AmCham.

Lamelas se presenta, naturalmente, como defensor de la seguridad nacional de su país y reitera las acusaciones, nunca probadas, de trasiego de información que circula por las redes que construye Huawei a la inteligencia militar china.

Es más, asimila lo que él define como el interés argentino a lo que la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos establece para todo el hemisferio, "corolario Donroe" mediante: el acceso irrestricto de Washington a los recursos estratégicos de los países de la región, con exclusión absoluta de China.

Argentina, entre los fuegos de Estados Unidos y China

A continuación, los principales tramos de la entrevista con Vaca Narvaja.

–¿La presión de la embajada estadounidense contra la contratación de Huawei por parte de la cooperativa CALF pone en riesgo la relación con China?

–Cuando el embajador Lamelas presiona a una cooperativa argentina por sus vínculos con China y pretende definir qué cosa representa una amenaza para nuestra seguridad nacional, el problema ya no es China: es la soberanía argentina. El "corolario Trump" de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional puede orientar legítimamente la política exterior de Estados Unidos, pero no puede convertirse en la doctrina de seguridad nacional de la Argentina. Nuestra seguridad nacional la definimos los argentinos, no una embajada extranjera.

–El Gobierno se mostró indiferente ante las quejas de los directivos de la CALF. ¿Hay límites en el alineamiento con Estados Unidos?

–Frente a una intervención de esta naturaleza, quien debería fijar el límite es el Gobierno argentino. Una relación estratégica con Estados Unidos no significa aceptar tutelaje. El alineamiento automático de Milei corre el riesgo de confundir cooperación con subordinación y, todavía más grave, de importar una rivalidad entre Washington y Pekín que no es nuestra. Argentina necesita relacionarse con Estados Unidos desde la autonomía, no desde la obediencia.

Vaca Muerta, la gran esperanza de desarrollo nacional para las próximas décadas, quedó inmersa en la disputa global por la hegemonía que Estados Unidos plantea con China.

Vaca Muerta, rehén de una pelea global

–Parecería haber una confusión entre interés particular de un sector de la política nacional, que hoy es poder, e interés nacional. Ya se vio en la reciente crisis con Brasil, que motivó la degradación del vínculo a nivel de encargados de negocios.

–La paradoja es que esa subordinación nos enfrenta precisamente con algunos de nuestros principales socios económicos. Brasil y China son mercados fundamentales para la Argentina y existen con ellos fuertes complementariedades productivas, comerciales y financieras. Una política exterior que sacrifica relaciones estratégicas propias para satisfacer prioridades geopolíticas ajenas termina debilitando el interés nacional que dice defender.

–Argentina se alinea con Estados Unidos, pero, por sus fragilidades financieras, no puede prescindir de China. ¿Qué implica, en este contexto, la renovación del swap cambiario por el equivalente a casi 20.000 millones de dólares?

–El swap con China desnuda una contradicción profunda del propio Milei: llegó al gobierno prometiendo dolarizar la economía y cuestionando nuestra relación con Pekín, pero terminó necesitando renovar un instrumento denominado en renminbi, que China utiliza también dentro de la estrategia de internacionalización de su moneda. No es China la que abandonó sus intereses estratégicos: es Milei quien tuvo que modificar su discurso cuando chocó con las necesidades concretas de la economía argentina.

China, ¿amenaza u oportunidad?

–¿A qué oportunidades renuncia el Gobierno al complejizar la relación con China?

–La contradicción del gobierno de Milei es que mantiene el swap porque lo necesita, pero, por prejuicios ideológicos y alineamiento automático con Washington, desactiva otras dimensiones de la cooperación con China que podrían resultar mucho más transformadoras: infraestructura, inversión productiva, ciencia, tecnología, transferencia de conocimiento y participación de proveedores nacionales. Esas posibilidades no son hipotéticas: la incorporación argentina a La Franja y la Ruta (N. del R.: el proyecto estratégico de comercio inversiones en vigor desde 2013 que ya asocia a China con más de 140 países) contempló financiamiento de infraestructura, inversión directa y participación de proveedores argentinos. Sin política industrial y tecnológica propia, corremos el riesgo de quedarnos con la peor versión de la relación: China asegurándose alimentos, energía y minerales y colocando sus productos, mientras Argentina desaprovecha la posibilidad de utilizar esa relación para agregar valor, desarrollar infraestructura, incorporar tecnología y transformar su estructura productiva. La complementariedad por sí sola no produce desarrollo: hay que gobernarla con una estrategia nacional.

Sabino Vaca Narvaja fue distinguido por el gobierno de China como "Embajador de la Amistad de La Franja y la Ruta" durante un acto reciente realizado en Bishkek, Kirguistán.

Argentina, importadora de tutelas

–La competencia geopolítica entre Estados Unidos y China es muy dura. Sin embargo, cuando la sangre está por llegar al río, se abren entre las dos potencias instancias de negociación. ¿Qué margen tiene Argentina en ese contexto?

–El mayor riesgo es perder autonomía justamente cuando Estados Unidos y China, pese a competir, reconocen su profunda interdependencia y son capaces de negociar y coordinar entre ellos cuando sus intereses lo requieren. Si Argentina convierte la estrategia de seguridad estadounidense en propia, puede terminar pagando los costos de una disputa ajena mientras las dos grandes potencias negocian sus diferencias. Una política exterior inteligente no consiste en elegir quién nos tutela: consiste en recuperar soberanía, no comprar rivalidades ajenas y preservar el mayor margen de maniobra posible para defender nuestros intereses.

–¿Qué busca China en relación con nuestro país?

–El problema no es solamente qué quiere China de la Argentina, sino qué proyecto tiene la Argentina para relacionarse con China. Sin una estrategia nacional de desarrollo, y más aun, sin una estrategia regional articulada con Brasil y el Mercosur, la relación bilateral tenderá a profundizar una matriz primarizada: Argentina exportando alimentos, energía y minerales estratégicos e importando crecientemente manufacturas y tecnología. Los datos del primer semestre de 2026 muestran precisamente la importancia de China, que es el segundo destino de nuestras exportaciones y el primer origen de las importaciones. Al mismo tiempo, registran un déficit bilateral de 3100 millones de dólares. China tiene una estrategia y va a defender sus intereses; la pregunta es cuál es nuestra estrategia.

–Dada la aceptación de presiones de Estados Unidos para excluir a empresas chinas de negocios importantes en el país, ¿qué reacción cabe esperar de Pekín?

China, además, tiene una paciencia estratégica que le permite pensar sus relaciones en horizontes mucho más largos que los de un gobierno determinado. Por eso es razonable esperar que Pekín preserve el vínculo con la Argentina, aun atravesando una etapa de fuerte distancia política. Pero el contraste con Brasil es revelador: China encuentra allí un Estado con estrategia propia, política industrial y una relación de alto nivel, y eso permite que la complementariedad avance hacia inversiones productivas de mayor calidad, asociaciones industriales y cooperación en sectores estratégicos, desde la energía nuclear y el espacio hasta inteligencia artificial y computación cuántica. La diferencia fundamental no está entonces en China, sino en la capacidad de cada país para negociar con ella. Mientras Brasil intenta utilizar el vínculo chino para escalar tecnológicamente, industrializarse y agregar valor, la Argentina de Milei corre el riesgo de quedar reducida al papel de proveedor de alimentos, energía y minerales e importador de manufacturas. China seguirá defendiendo sus intereses con paciencia estratégica; la pregunta es si Argentina tendrá una estrategia propia para defender los suyos.

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