La experiencia de Miguel del Sel como dirigente de Unión de Santa Fe duró poco más de un año y terminó con una renuncia que expuso la crisis que atraviesa la institución. Detrás de su salida, precipitada por un polémico acuerdo comercial, están los particulares manejos de la conducción de Luis Spahn, quien maneja el club desde 2009.
El rol de Miguel del Sel en Unión
El humorista santafesino se sumó a la comisión directiva del Tatengue en la lista que se impuso en mayo de 2025. Su inclusión fue una estrategia de Spahn para incorporar una figura reconocida que pudiera darle presencia a la institución en ámbitos de los que el presidente prefiere mantenerse alejado.
¿El motivo? El dirigente mantiene una posición de aislamiento en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). No integra el Comité Ejecutivo y ni siquiera viajó a la asunción de su presidente, Claudio Tapia.
“La relación entre Tapia y Spahn se da en las redes sociales. No hay más que eso”, reconoce un colaborador de la dirigencia de Unión.
En ese contexto, el excandidato a gobernador de Santa Fe por el PRO tenía un rol claramente definido dentro de la comisión directiva: ocuparse de las relaciones institucionales. Era la cara pública de la entidad y, entre otras tareas, tenía a su cargo la negociación para renovar la marca que vestirá al primer equipo.
El humorista gestionó un acuerdo y derivó la propuesta a Spahn, quien concentra las decisiones y asume todas las responsabilidades en el club. Fue entonces cuando comenzó a circular la versión de que Del Sel sugería firmar con una empresa que no ofrecía las mejores condiciones para la institución.
Las embestidas contra el integrante del trío Midachi se multiplicaron en pocas horas en las redes sociales, donde la acusación de “ladrón” fue la más repetida. A pesar de la ligereza de las expresiones y del anonimato propio de ese ecosistema, Del Sel terminó por renunciar.
“Miguel (Del Sel) tiene toda una vida de popularidad, reconocimiento nacional e internacional, no tiene por qué comerse estos garrones”, justificó Spahn.
Las consecuencias de la renuncia de Miguel del Sel
La desvinculación del humorista de la comisión directiva no hizo más que profundizar la crisis de Unión. Spahn está al frente de la institución desde 2009 y sostiene un modelo de gestión aún incomprendido en el fútbol argentino.
Quienes conocen de cerca su conducción describen una forma de ejercer el poder marcada por la concentración de las decisiones, la escasa delegación de responsabilidades y una llamativa dificultad para construir relaciones institucionales.
Al presidente tatengue no se lo ve asistir a invitaciones formales, tampoco mantiene vínculos con la política y carece de diálogo con Tapia. Ni siquiera se comunica con la entidad rectora del fútbol argentino para reclamar por un mal arbitraje que haya perjudicado al primer equipo.
La ausencia de Unión en los espacios de poder de la AFA es total. La última vez que se vio a su presidente cerca de Tapia fue en octubre de 2025, cuando en Ezeiza la entidad bautizó el predio donde entrena la Selección como “Lionel Andrés Messi”.
“Es un millonario y con el poder del dinero gestiona el club a voluntad. No escucha a nadie, hace la suya, pero nunca utilizó a la barra del club como fuerza de choque. Gana las elecciones porque la oposición hace campaña diciendo que está todo mal y no es así. El club está lleno de socios, por día pasan once mil personas por la sede, y tiene una escuela modelo (Instituto Privado de Educación Integral)”, apuntan en Santa Fe.
Los escándalos de Luis Spahn al frente de Unión
Unión acumuló más de 40 millones de dólares por la venta de jugadores durante los últimos diez años. Sin embargo, la información que ofrece el club sobre cada transferencia siempre es confusa y, en algunos casos, las operaciones ni siquiera se oficializan, como ocurrió con Maizón Rodríguez, vendido al Krasnodar de Rusia, y Thiago Cardozo, transferido a Belgrano.
En medio de esa falta de claridad sobre las cuentas, Spahn informó durante una asamblea de 2019 que le había prestado a la entidad 5.550.073 dólares. Hasta la fecha se desconoce si ese dinero fue devuelto y, cuando se lo interrogó sobre la situación, el dirigente respondió con evasivas y aseguró que debió destinar más fondos personales para atender las urgencias de la tesorería tatengue.
La situación financiera volvió a quedar bajo discusión después de que la AFA decidiera retener más de cinco millones de pesos de los ingresos por derechos de televisión de Unión, a raíz de un reclamo de Náutico El Quillá por los derechos de formación del jugador Misael Aguirre.
“Unión fue un club que tenía ajustado el presupuesto del equipo a los ingresos por derechos de televisión. Hoy con lo que paga la televisión a los clubes, en Unión se cubren solo los gastos del 50 por ciento del presupuesto de fútbol. Ese es el principal problema”, acota la fuente.
Spahn es una de las personas más ricas de la provincia y nadie duda de su capacidad para realizar préstamos millonarios a la entidad. Construyó su fortuna durante los años 90, al calor del furor de la importación que caracterizó a aquella década y que se replica por estos días. Los productos chinos le dieron una extraordinaria rentabilidad y luego extendió sus negocios a otros rubros, como la construcción y el sector agropecuario.
“Todo el arco político alguna vez intentó sumarlo a algún proyecto. Creo que ni siquiera respondió a las invitaciones”, afirman.
Por su parte, Del Sel dejó inconcluso el proyecto de encontrar un terreno donde construir un predio que permita a las divisiones inferiores entrenar con mayor comodidad. Unión necesita ampliar su infraestructura y en Santa Fe hay expectativas de que durante el actual mandato de Spahn se produzca algún anuncio al respecto, a pesar de los problemas financieros. Porque en Unión los números se acomodan, aunque nadie los entienda.