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A todo pedal

Toto Caputo ya mira hacia 2027: busca dólares para la deuda y suelta más pesos para reactivar el consumo

Con respaldo de bancos multilaterales y relajamiento monetario, despeja ruido sobre vencimientos y trata de revivir la actividad. La desinflación puede esperar.

Toto Caputo profundiza una estrategia para asegurar dólares y refinanciar deuda con respaldo del FMI, el Banco Mundial y el BID, en un esquema que ya impactó en la baja del riesgo país. En paralelo, flexibiliza la política monetaria para apuntalar la actividad, con alivio de encajes y cambio discursivo sobre la inflación, ahora reconocida como un proceso más complejo.

El ministro de Economía comenzó a delinear una hoja de ruta financiera con la mira puesta en la sostenibilidad hacia 2027, año electoral. Tras el reciente Staff Level Agreement con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Gobierno consiguió el visto bueno para un desembolso de u$s 1050 millones.

Además, obtuvo el aval para avanzar con una estrategia de financiamiento “más sofisticada y diversificada”, según el comunicado oficial. El esquema combina el apetito del mercado local por bonos en dólares con el respaldo de organismos internacionales para asegurar el cumplimiento de los compromisos de deuda.

El riesgo país y la reacción de los mercados

De acuerdo con datos de Portfolio Personal Inversiones (PPI), los mercados reaccionaron con optimismo y el riesgo país retrocedió a la zona de los 520 puntos básicos, en línea con los niveles de la semana.

El esquema combina financiamiento local en dólares y respaldo externo. Por un lado, el Tesoro avanzó con colocaciones de Bonar 2027 y 2028, que ya permitieron captar u$s 1421 millones. Por otro, se activó el apoyo de organismos multilaterales.

El Banco Mundial trabaja en garantías por hasta u$s 2000 millones, mientras que el programa contempla aportes por u$s 500 millones del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), y otros u$s 500 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con el objetivo de cubrir el vencimiento de u$s 4300 millones del 9 de julio.

El propio Caputo confirmó esta línea al celebrar el respaldo del BID: “Esto nos permitirá refinanciar deuda más cara por deuda más barata, reduciendo el costo financiero para todos los argentinos”.

Según el informe de Adcap, esta estrategia apunta a recuperar el acceso a los mercados internacionales y reducir los riesgos de financiamiento en el corto plazo, con spreads que podrían comprimirse hacia los 500 puntos básicos en la parte larga de la curva hasta 2027.

Financiamiento local y apuesta al mercado

El equipo económico también aceleró el uso del mercado doméstico apostando al financiamiento local. Según PPI, en la última licitación del Tesoro la Secretaría de Finanzas recibió ofertas por u$s 392 millones en el Bonar 2027 y u$s 222 millones en el Bonar 2028, completando los montos previstos.

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Max Capital destacó que el éxito de estas colocaciones sugiere que el Gobierno podría superar los u$s 3000 millones de financiamiento local en el año, apalancado en el “apetito por dólares locales” y en condiciones financieras más favorables.

En paralelo, el Banco Central continuó comprando divisas y acumula u$s 5925 millones en el año, el 59% de su meta anual de u$s 10.000 millones.

Giro monetario

En simultáneo con la estrategia financiera, el Banco Central avanzó en una flexibilización de la política monetaria con el aval de los organismos multilaterales, en línea con lo esperado por el FMI.

A través de la Comunicación A 8423, redujo el requisito mínimo de encajes diarios de 75% a 65%, lo que amplía el margen de los bancos para administrar liquidez. Además, eliminó restricciones de plazo sobre los instrumentos elegibles para integrar encajes.

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Según el organismo, estas medidas buscan “reducir la volatilidad de las tasas” y mejorar la previsibilidad del sistema. En los hechos, también apuntan a abaratar el crédito.

A esto se sumó la reactivación del corredor de pases, que fija un piso de tasas en torno al 20% y un techo cercano al 25%. De acuerdo con Max Capital, una mayor participación del Banco Central en este mercado “tendería a bajar las tasas de corto plazo, haciendo la política más expansiva”.

El informe de Adcap señala que el nuevo esquema incorpora metas monetarias trimestrales y reglas más claras, con el objetivo de fortalecer la credibilidad y evitar reacciones abruptas ante shocks.

Más pesos en la economía: crédito y consumo

El relajamiento monetario implica, en la práctica, una mayor disponibilidad de pesos en el sistema. La flexibilización de encajes y la reducción de tasas permiten a los bancos mejorar la remuneración de depósitos y reducir el costo del crédito.

El propio diseño de la normativa apunta a ese objetivo: al habilitar más instrumentos para integrar encajes, se amplía la capacidad de financiamiento del sistema financiero.

Este giro se da en un contexto en el que, según LCG, la economía enfrenta un escenario de estancamiento, con caída de expectativas, menor empleo y una dinámica desigual entre sectores generadores de divisas y sectores intensivos en trabajo.

El cambio discursivo: desinflación más lenta

A pesar del optimismo financiero, la economía real presenta nubarrones. El informe de la consultora LCG advierte que la actividad se estancó y que la legitimidad social se erosiona por la caída del empleo. En este contexto, Javier Milei dio señales de un cambio de discurso respecto a la velocidad de los resultados.

El Presidente replicó en redes sociales un análisis de la periodista Julieta Tarrés, basado en un trabajo del exviceministro de Economía Fernando Morra, que plantea que los procesos de desinflación pueden extenderse durante años.

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Según ese estudio, la inflación podría tardar hasta una década en converger a niveles bajos, en línea con experiencias internacionales.

La referencia marca un contraste con las expectativas iniciales del primer mandatario, que había planteado un sendero más ortodoxo, en el que planteaba períodos rígidos en base a atacar la causa monetaria de la inflación. Ahora, el propio Milei empieza a convalidar un proceso “gradual”.

Entre el corto plazo y 2027

En conjunto, las señales configuran una estrategia que busca resolver los vencimientos inmediatos y, al mismo tiempo, mejorar las condiciones financieras hacia adelante.

Según Max Capital, el mercado mantiene una visión constructiva en el corto plazo, aunque advierte que podría volverse más cautelosa a medida que se acerquen las elecciones presidenciales de 2027.

La combinación de financiamiento externo, emisión local en dólares y flexibilización monetaria muestra un cambio respecto de la etapa más restrictiva de 2025.

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