Toto Caputo busca reanimar una economía en la que el crédito en pesos sigue condicionado por tasas elevadas y niveles de morosidad. Por eso, el ministro anunció una flexibilización parcial de los préstamos en dólares para empresas que no generan divisas, con un límite equivalente al 15% de los depósitos en moneda extranjera de cada banco. La apuesta oficial apunta a impulsar inversión y empleo.
La medida busca poner a trabajar los dólares que ya están dentro del sistema financiero y, al mismo tiempo, abaratar el costo del financiamiento para las empresas. Pero abre un interrogante para quienes no tienen ingresos en moneda extranjera: ¿qué ocurre con la deuda si sube el dólar?
Toto Caputo apuesta al crédito para inversión
“Esto apunta a que haya un mayor nivel de crédito. Principalmente en la industria de la construcción, la automotriz, etcétera. Hoy es el timing apropiado porque las tasas en pesos todavía son altas”, afirmó Caputo al presentar la medida en el Palacio de Hacienda, acompañado por el viceministro, José Luis Daza, y el secretario de Finanzas, Federico Furiase.
El ministro puso el foco en un problema que el Gobierno busca resolver desde distintos frentes: existe un volumen creciente de ahorro en dólares, pero una parte importante permanece fuera del sistema financiero.
Según los datos que presentó, los depósitos en dólares del sector privado pasaron de unos u$s 14.000 millones al inicio de la gestión de Javier Milei a u$s 40.000 millones, mientras que los préstamos en moneda extranjera crecieron de u$s 3700 millones a u$s 24.700 millones.
Asimismo, Caputo destacó que la iniciativa se complementa con la Ley de Inocencia Fiscal debido a que habrá mayor crédito destinado a las inversiones.
“La gente pierde plata si tiene la plata debajo del colchón. No le conviene a la gente y no le conviene al país, porque esos dólares si van al sistema financiero los bancos los pueden estar prestando ahora a empresas a una tasa que pueda hacer que esas empresas tengan un negocio más rentable, puedan generar empleo y se dé una dinámica como la que nosotros estamos queriendo lograr”, planteó.
"Macro prudencialmente más razonable"
La flexibilización no implica que las empresas reciban libremente dólares para utilizarlos. El Gobierno mantendrá la obligación de liquidar los créditos en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). Es decir, la empresa toma el préstamo en dólares, pero debe liquidarlo y recibe pesos.
Ese mecanismo tiene una segunda finalidad, que es incrementar la oferta de divisas en el mercado cambiario. Caputo confirmó que la medida podría habilitar un universo potencial de unos u$s 5800 millones adicionales, al tiempo que los dólares de los depósitos se transforman en nuevos préstamos.
“Lo hacemos porque nos parece macro prudencialmente lo más razonable, y además responde a un pedido de las industrias que querían una mayor flexibilidad”, explicó el ministro. Hasta ahora, los bancos podían prestar dólares principalmente a empresas que generaban divisas o que contaban con garantías de compañías con ingresos en moneda extranjera. “Actualmente estamos extendiendo esa posibilidad a todas las empresas”, señaló.
Para contener eventuales riesgos y asegurar la estabilidad del sistema bancario, el Banco Central emitirá la adecuación de la normativa prudencial correspondiente tras la modificación del Decreto 905/02. La entidad monetaria dispondrá que los préstamos a empresas que no tengan ingresos directos o indirectos en moneda extranjera no podrán superar, en su conjunto, el 15% del total de depósitos en dólares de cada entidad.
Santiago Bausili, presidente del Banco Central.
Asimismo, para resguardar la liquidez del sistema, se impondrá un requisito de capital mínimo equivalente al 125% del aplicable a otras financiaciones comparables y los bancos deberán evaluar la capacidad de pago de los deudores frente a escenarios de devaluación.
El riesgo de descalce
El punto más delicado aparece para las empresas cuyos ingresos están nominados en pesos. Una compañía puede conseguir una tasa en dólares más conveniente que la de un préstamo en moneda local, pero quedará expuesta a que sus obligaciones crezcan en pesos si el tipo de cambio aumenta.
El economista y director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Hernán Letcher, cuestionó el marco legal de la disposición al señalar que la Ley de Presupuesto de 2009 (artículo 63) exige pasar por el Congreso para modificar los destinos del financiamiento en moneda extranjera. Además, remarcó las consecuencias de habilitar endeudamiento en dólares a firmas con ingresos en pesos.
“Focalizar el crédito en dólares a aquellos que generen divisas resguarda el riesgo de descalce de monedas. Un préstamo en dólares tomado por alguien que no genere las divisas para pagar el capital y los intereses tiene un efecto procíclico en el mercado cambiario, por lo que aumenta aún más la volatilidad y la presión sobre el tipo de cambio”, advirtió.
En la misma línea, el exdirector del Banco Central Jorge Carrera advirtió sobre el riesgo de que empresas con ingresos en pesos asuman deuda en dólares. “La tasa puede ser más baja, pero a cambio el deudor asume el riesgo cambiario”, planteó.
Carrera señaló que una eventual depreciación podría elevar rápidamente la carga de deuda de compañías que no generan divisas y, en un escenario adverso, aumentar la morosidad bancaria. Su argumento es que un riesgo que inicialmente parece privado puede terminar transformándose en un problema sistémico si afecta simultáneamente a empresas y bancos.
Escapar de las tasas en pesos
La decisión también expone una de las dificultades que enfrenta el programa económico. El Gobierno quiere impulsar la inversión sin resignar el control monetario y cambiario. Con tasas en pesos todavía elevadas, el crédito tradicional resulta caro para proyectos cuya rentabilidad no alcanza para absorber el costo financiero.
“Las tasas en pesos todavía son altas y hacen que para muchos los negocios le sean más dificultosos de hacerlos rentables”, reconoció Caputo.
Por eso, el Gobierno busca una alternativa en los dólares. El problema es que el costo financiero menor no elimina el riesgo, sino que lo cambia de lugar y lo coloca sobre el balance de la empresa.
El dólar, la condición para que funcione
La pregunta que queda abierta es cuánto apetito tendrán las empresas por tomar una deuda en dólares cuando sus ingresos son en pesos. Para que la ecuación cierre, la estabilidad cambiaria se vuelve determinante, ya que una tasa en dólares inferior a la de pesos puede resultar atractiva mientras el tipo de cambio permanezca relativamente estable, pero una corrección cambiaria puede multiplicar el costo de la deuda.
Fuentes ministeriales sostienen que el escenario actual permite avanzar porque los depósitos en dólares crecieron fuertemente y el sistema financiero cuenta con una masa de ahorro que puede transformarse en crédito. El BCRA, a su vez, busca limitar el riesgo con el tope del 15%, mayores requerimientos de capital y pruebas de capacidad de pago ante saltos cambiarios.
Caputo apuesta a que el mecanismo genere inversión, empleo y actividad sin depender de una baja inmediata de las tasas en pesos. “Creemos que es una medida que va a ser excelentemente bien recibida por todas las industrias. Va a generar mayor crédito, mayor empleo y va a ayudar a reactivar la economía”, concluyó.