Toto Caputo ratifica que prioriza la inflación y el dólar frente a la reactivación
El ministro de Economía, Toto Caputo, ratificó que el Gobierno seguirá priorizando la estabilidad cambiaria y la desaceleración de la inflación por sobre una recuperación más acelerada de la actividad. A horas de conocerse el IPC de julio, defendió la absorción de pesos, la recomposición del balance del Banco Central y una menor compra de dólares.
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El diagnóstico oficial sostiene que reducir el excedente de pesos en circulación resulta clave para contener la inercia inflacionaria y evitar presiones sobre el dólar. En esa línea, el equipo económico volvió a utilizar las tasas de interés y las licitaciones de deuda como herramientas para retirar liquidez del mercado.
Para el equipo económico, la recuperación de la actividad queda supeditada a la consolidación de un marco de mayor previsibilidad macroeconómica. Por eso, el ministro ratificó que no cederá ante los reclamos de los sectores perdedores que demandan un estímulo al crédito o una mayor inyección de liquidez que ponga en riesgo la desinflación o la estabilidad cambiaria.
Los motivos por los que persiste la inflación
La definición de Caputo sintetizó la estrategia oficial que indica que mientras persistan aumentos de precios, el Banco Central no debería aumentar la cantidad de pesos en circulación. “Si todavía hay inflación es porque todavía hay sobrante monetario, entonces el Banco Central no debería inyectar pesos”, afirmó el ministro este miércoles en la Bolsa de Comercio de Córdoba.
El ministro de Economía, @LuisCaputoAR, en el Ciclo de Coyuntura organizado por la Bolsa de Comercio de Córdoba: “En esta reconstrucción económica estamos poniendo las cuentas en orden y sentando las bases del cambio para que sea sostenido y de largo plazo”.
La consecuencia, según su planteo, es que la autoridad monetaria debe continuar con la recomposición de su balance. El objetivo es reducir los pasivos monetarios y consolidar un esquema en el que la estabilidad cambiaria no dependa de una expansión de la liquidez.
La postura adquiere relevancia porque llega un día antes de que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INDEC) publique la inflación de julio. El Gobierno llega a ese dato con el objetivo de sostener la desaceleración de la inflación, después de que el índice de junio registrara una suba mensual de 1,9%.
Según el ministro, “el equilibrio fiscal se logró en el primer mes de mandato, algo realmente nunca antes visto, y tenemos un orden monetario que nos ha permitido bajar la inflación de niveles del 211% al 34% anual”, remarcó.
El Banco Central comprará menos dólares
La otra pata de la estrategia es la política de acumulación de reservas. Caputo explicó que el BCRA continuará comprando dólares, pero a un ritmo menor, justamente para evitar que esa intervención se traduzca en una expansión monetaria incompatible con el objetivo de bajar la inflación.
“La compra de dólares es un seguro para eventual volatilidad futura (llámese riesgo electoral). Entonces lo está calibrando comprando menos porque ya cumplió su meta anual”, explicó. “Hay un trade off que el Banco Central lo está manejando muy bien, porque sigue comprando, pero a un ritmo menor”.
La explicación se da en un contexto en el que las compras oficiales de divisas se mantienen en niveles reducidos. El BCRA adquirió apenas u$s 12 millones en la última rueda, una de las cifras más bajas desde el inicio del programa de acumulación. En las primeras seis ruedas de agosto acumuló compras por u$s 124 millones, con un promedio diario cercano a u$s 21 millones.
Para Caputo, la menor intervención no implica abandonar la acumulación de reservas, sino calibrarla para evitar un exceso de pesos. El objetivo es no generar una presión adicional sobre los precios o el mercado cambiario. “Y así y todo se está recomponiendo el balance del Banco Central”, sostuvo.
El costo: tasas altas y presión sobre la actividad
La contracara de esta estrategia aparece en el mercado de pesos. La menor liquidez se reflejó en las tasas de la deuda a tasa fija, que la semana pasada aumentaron alrededor de 74 puntos básicos en el tramo corto y 207 puntos básicos en el tramo largo, hasta niveles de 28% y 29% TEA (Tasa Efectiva Anual).
El equipo económico enfrenta así un dilema entre acelerar la recomposición del balance del BCRA y aliviar las condiciones financieras para empresas y consumidores.
En el mercado privado, la percepción es que las tasas en pesos continúan siendo demasiado elevadas. Empresarios plantearon al ministro que la dificultad para financiarse en moneda local los lleva a buscar crédito en dólares.
Al respecto, el economista Carlos Maslatón cuestionó el esquema al considerar que "Caputo es especialista en reprimir la inflación con el tipo de cambio. Para que no suban los precios, endeuda al Estado y paga tasa de interés. Eso es muy recesivo y el país se torna ineficiente".
Caputo reivindicó el ingreso de dólares por exportaciones
El ministro buscó, al mismo tiempo, diferenciar la situación actual de las crisis cambiarias que caracterizaron a la Argentina durante las últimas décadas.
Durante su presentación, el ministro destacó el rol del superávit comercial como pilar de la estabilidad cambiaria y el fortalecimiento patrimonial del BCRA, impulsado principalmente por los sectores primarios y energéticos.
"La balanza comercial está en niveles récord y acá vale la pena detenerse un poco para hacer un par de aclaraciones, porque sí, naturalmente, esto está muy relacionado con las exportaciones actuales de energía y minería que se suman a las del agro, con también las de la economía del conocimiento", sostuvo.
“Que le vaya bien a la energía y a la minería, entre otras cosas, permite que actualmente haya suficientes dólares para que haya estabilidad cambiaria y para que no haya que vivir las locuras que vivíamos hasta hace dos años”, afirmó.
“El plan de estabilización lleva tiempo”
Caputo también reconoció que la estabilización no se traduce automáticamente en una recuperación homogénea de todos los sectores. “El plan de estabilización lleva tiempo, pero no es magia”, sostuvo.
La actividad industrial aparece entre los sectores que todavía muestran dificultades. Según señaló, la industria cayó 10% en los últimos diez años. A eso se suma el efecto de las tasas sobre el financiamiento productivo.
El ministro, sin embargo, defendió el proceso como una transformación de largo plazo y lo comparó con experiencias internacionales. Señaló que programas que considera exitosos, como el de Chile, necesitaron dos décadas para llevar la inflación a un dígito. "Así que vamos bien", se conformó.
En esa mirada, la prioridad continúa siendo consolidar el esquema monetario antes que impulsar una expansión de corto plazo mediante una mayor emisión o una reducción acelerada de las tasas.
Licitación del Tesoro y ratificación del sesgo antiinflacionario
En sintonía con el objetivo de no inyectar pesos a la economía, la Secretaría de Finanzas logró un rollover del 100,26% en la licitación de deuda de este miércoles. El Palacio de Hacienda adjudicó $4,49 billones sobre un total de $6,49 billones en ofertas recibidas. Esto demuestra que el mercado tiene demanda de títulos públicos, pero el Gobierno prefirió no sobrepagar tasa ni emitir de más.
La cifra implica que el Tesoro logró renovar la totalidad de los vencimientos sin inyectar pesos adicionales a la circulación, alineándose con la postura del ministro de evitar cualquier sobrante monetario.
La jornada confirmó la fuerte preferencia del mercado por la deuda a tasa fija en pesos: el 73% del total colocado correspondió a la LECAP con vencimiento el 30 de noviembre de 2026 (S30N6), a una Tasa Efectiva Mensual (TEM) del 2.11% (28.54% TIREA).
En tanto, las opciones ajustables por CER y los instrumentos Dólar Linked captaron montos menores ($0,65 billones y $0,55 billones respectivamente), al reflejar la apuesta de los inversores por la estabilidad del tipo de cambio y el sendero decreciente de la inflación.