Granja Tres Arroyos, la mayor avícola de Argentina, atraviesa una crisis que ya se tradujo en despidos, plantas paralizadas y una deuda de u$s 350 millones. En Entre Ríos, la empresa de Joaquín De Grazia desvinculó a 300 personas y mantiene detenida la producción en otras dos plantas, mientras busca una salida financiera.
En la planta "La China", ubicada en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, Granja Tres Arroyos despidió a 300 trabajadores. Fuentes del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) elevan la cifra a casi 400. Allí están registrados cerca de 900 operarios.
Además, GTA suspendió durante todo agosto la producción en sus plantas del barrio Pinazo, en Pilar, y de Río Cuarto, Córdoba. Los trabajadores aceptaron cobrar el 65% de sus salarios durante el período de inactividad.
En tanto, los frigoríficos bonaerenses que la empresa tiene en Ezeiza y Esteban Echeverría funcionan al mínimo de su capacidad. En el sector advierten que, si la situación no se revierte, la compañía podría terminar en un concurso de acreedores.
Joaquín De Grazia, crecimiento industrial y política
Expertos del sector y fuentes de la administración provincial estiman que la caída de Granja Tres Arroyos es consecuencia de los desmanejos financieros y de las decisiones de negocios de De Grazia, el empresario que mostró su apoyo a la gestión de Javier Milei. "Veo un horizonte extraordinario con el litio y Vaca Muerta, y hay que tener un poco de paciencia", aseguró en una entrevista.
Joaquín de Grazia, el mayor productor de pollos sigue echando trabajadores en Entre Ríos
Captura de redes
En 2019, el empresario aportó fondos para la campaña presidencial de Mauricio Macri. Antes, durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, fue beneficiario del crédito productivo del Bicentenario a tasa negativa.
El telegrama de despido que recibieron los trabajadores en Concepción del Uruguay indica que se trata de una medida “por motivos de fuerza mayor, inconvenientes ajenos a la empresa”, amparada en los términos del artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, y por eso el monto indemnizatorio de cada obrero puede reducirse al 50% respecto de una desvinculación ordinaria.
Walter Barbará, con más de 20 años de antigüedad en esa planta de GTA, recibió el telegrama de despido el lunes: "Estamos viendo qué hacer, ya contesté la carta porque nos quieren echar la culpa a los trabajadores, cuando ellos hicieron mal las cosas. Esto nos golpea a todos y es un efecto dominó para toda la ciudad".
El trabajador aseguró que "esta crisis ya se cobró la vida de un compañero, que murió de un infarto ante la angustia que le provocó quedarse sin sustento".
La planta "La China" permanece cerrada desde mayo y la empresa no paga los salarios de sus 900 trabajadores desde abril. En este contexto, tampoco pudo sostener al 85% de sus granjas integradas, donde los productores crían y engordan los pollos hasta la etapa de faena.
La empresa dejó de enviar alimento a esos establecimientos y acumuló una deuda de al menos cinco meses por el trabajo realizado. Así, el sistema de unas 300 granjas se desarticuló y esas pymes comenzaron a trabajar con otros frigoríficos, como Soychú, la segunda empresa del país en producción y faena de pollos, también radicada en Entre Ríos.
La reestructuración de la deuda que pocos aceptan
En 2022, GTA vendió el 34% de su paquete accionario a la estadounidense Tyson Foods, que provee genética avícola a nivel global y es representada por Tres Arroyos en la Argentina.
GTA todavía busca una salida a través de una reestructuración de su deuda, a partir del plan que la empresa encargó a la consultora financiera VALO Columbus.
Los trabajadores de la planta del Barrio Pinazo en Pilar también están suspendidos en agosto
La mayoría de los acreedores “no están dispuestos a renegociar la deuda con una quita del 75% y el pago restante en cuotas durante 7 años”, expresó a Letra P el dueño de una granja integrada que ya se cambió a Soychú que le paga cada 30 días.
La empresa argumenta que su crisis comenzó con los brotes de influenza aviar que se registraron en Argentina desde 2023 y que provocaron el cierre temporal de mercados internacionales, entre ellos la Unión Europea y China. Eso afectó puntualmente a GTA, que exporta el 35% de lo que produce.
El telegrama de despido que recibieron más de 300 trabajadores de la planta La China, en Concepción del Uruguay
También responsabilizan a los gremios involucrados en el sector, que no aceptaron, por ejemplo, que la empresa elimine el premio por presentismo que se pagaba por fuera del convenio.
El sector avícola está sano. De acuerdo con datos del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), el consumo interno de pollo alcanzó el récord histórico de 49,4 kilos anuales en 2025. Ese año, el sector produjo 2,47 millones de toneladas de carne debido a la faena de 750 millones de aves.
Despidos en medio del diálogo con la provincia
La última tanda de despidos se concretó una semana después de que el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, se reuniera con De Grazia para analizar posibles alternativas. La administración entrerriana exploró la llegada de inversores que pudieran aportar capital fresco a la empresa. Esa posibilidad, sin embargo, chocó con la intención de De Grazia de no resignar capacidad de decisión sobre el futuro de la firma.
En declaraciones a Radio Plaza, el secretario de Trabajo de Entre Ríos, Mariano Camoirano, aseguró que se sienten “defraudados” por la decisión de la empresa de avanzar con una nueva tanda de despidos.
Julio Chamorro, secretario general del STIA en Concepción del Uruguay, aseguró que la empresa pretende pagar el 50% de las indemnizaciones porque argumenta que continúa vigente un Procedimiento Preventivo de Crisis de Empresa (PPCE) que venció en febrero, después de un año de vigencia, y nunca fue renovado.
Entre Ríos, los trabajadores de Granja Tres Arroyos esperan cobrar los sueldos que les deben
Chamorro aseguró a Letra P que “los trabajadores de Concepción del Uruguay no cobran nada hace cuatro meses; cuesta contener la bronca, la angustia y la impotencia porque se ven sin trabajo y en las puertas de un juicio que no saben cómo termina”.
El sindicalista también cuestionó el argumento utilizado para justificar los nuevos despidos: “No tiene sentido que se basen en la figura de despido por 'fuerza mayor', que se relaciona con un terremoto o una inundación. El sector avícola está muy bien. Las Camelias y el Grupo Motta anunciaron inversiones muy importantes; la crisis de Granja Tres Arroyos es el resultado de muy malas decisiones empresariales que exceden a los trabajadores”.
Por su parte, Felipe Carlevaro, responsable del sector avícola de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y productor avícola, advirtió a Letra P que “el sector avícola está bien, la exportación se está recomponiendo, pero es cierto que las granjas que trabajaban para Tres Arroyos se están desarmando y muchos ya brindan servicios para otros frigoríficos”.