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EN EL PAIS DE HOUSSAY, LELOIR Y MILSTEIN

Javier Milei vacía el Conicet, desfinancia la investigación y los científicos emigran

Unos 1580 especialistas abandonaron el sistema nacional. Más de dos años sin aprobar líneas de estudio nuevas. El presupuesto en ciencia más bajo desde 1972.

El sistema científico perdió el 14% de los investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) entre 2023 y 2026; el presupuesto en ciencia y técnica se redujo el 95% en términos reales, y el financiamiento para becas cayó un 39%. Los especialistas formados en el sistema público huyen de la Argentina de Javier Milei.

La cantidad de personas dedicadas a la investigación que trabajan en el Conicet pasó de 11.079 en noviembre de 2023 a 9500 en febrero de 2025 (13,6%). Y falta computar el éxodo de quienes ya están trabajando en universidades de otros países y todavía no oficializaron su renuncia, porque el Conicet les otorga licencia de dos años para perfeccionarse afuera.

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Desde 2024, el Estado entregó la mitad de las becas doctorales y posdoctorales del Conicet. También se redujo un 5% el número de personal estable del organismo, que incluye a administrativos y técnicos.

Conicet sin becarios y Argentina sin investigación

La Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) anunció la baja definitiva de las convocatorias de Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT) 2022, que ya habían sido adjudicadas a más de 1500 propuestas.

De esa cantera surgieron descubrimientos como: el trigo HB4 resistente a la sequía, liderado por Raquel Chan (Conicet-UNL); la vacuna terapéutica Vaccimel contra el melanoma, desarrollada por José Mordoh (Conicet-Fundación Leloir); la vacuna ARVAC Cecilia Grierson contra el COVID-19 (Conicet-UNSAM); los nanoanticuerpos VHH contra rotavirus, de Lorena Garaicoechea (INTA-Conicet); y diversos avances en resistencia antibiótica y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

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“Este gobierno no puso en marcha ni un proyecto de I+D, contra un promedio de 2000 de años anteriores; desaparecieron las becas, no se actualizan los viáticos de los becarios -apenas quedaron 700 con dedicación full time- y los sueldos del sector perdieron más de 45%”, aseguró a Letra P Fernando Peirano, profesor e investigador, economista y expresidente de la Agencia I+D+i.

Javier Milei: que la investigación la haga el sector privado

La Agencia es la principal fuente de financiamiento para la ciencia básica y aplicada en Argentina, pero está paralizada. Su titular es la economista Natalia Avendaño; recién este año se habilitó el primer concurso de proyectos de investigación de dos años -que todavía está abierto- por u$s 10 millones. Son exclusivamente para proyectos en temas de salud, agroindustria, energía y minería, y sólo asociados a empresas privadas.

Avendaño reemplazó a Alicia Caballero, otra economista, quien renunció a los seis meses porque Toto Caputo no le habilitó los fondos internacionales (Banco Mundial, BID y BCIE).

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“Hice todo lo que pude, pero los fondos no fluyen”, dijo Caballero luego de discutir con el secretario de Ciencia, Darío Genua, el mismo que esta semana festejó como un logro de la gestión libertaria la inclusión del microsatélite Atenea, desarrollado por científicos de las universidades públicas de Buenos Aires, La Plata y San Martín (UBA, UNLP y UNSAM), además de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), todos afectados por la motosierra.

La desarticulación del sistema de producción de ciencia básica en Argentina genera el éxodo de científicos formados por el Estado y en plena etapa de producción. El presidente Milei lo anticipó en campaña electoral: “De la investigación, que se ocupe el sector privado”.

El éxodo de cerebros está sucediendo

“Hay muchas más personas con licencia que en otros momentos; actualmente son entre 300 y 400”, dijo a Letra P Jorge Aliaga, secretario de Planeamiento de la Universidad Nacional de Hurlingham y miembro del directorio del Conicet en representación de las universidades.

“Todo el sistema científico está afectado, los salarios y las becas perdieron un 30%”, explicó Aliaga, y agregó que “hay dos problemas: menos becas para investigadores y la demora en el ingreso de nuevas camadas”. Actualmente están ingresando quienes ganaron las becas de investigación de 2023.

El recorte impacta en los proyectos de investigación vigentes. Los centros e institutos que funcionan en las universidades se quedaron sin dinero para insumos, materiales y tecnología: “Tenemos la heladera vacía; no hay reactivos ni drogas para hacer los experimentos, mucho menos para renovar un microscopio”, explicó a este medio un investigador de la Facultad de Medicina de la UNLP.

Universidades y centros de investigación vacíos

Profesores de las universidades advierten que los estudiantes con mejores promedios -los recursos de excelencia- ya no tienen como opción la carrera de investigador, y los laboratorios van quedando desiertos. Además, los investigadores también son profesores, entonces el vaciamiento se potencia.

Pablo Manavella emigró hace dos años al Instituto de Hortofruticultura “La Mayora” en Málaga, España; en Argentina trabajaba dentro del Conicet como investigador principal de biología molecular de plantas en el Instituto de Agrobiotecnología de la Universidad Nacional del Litoral, en Santa Fe.

“Hay muchos investigadores argentinos que vinieron a España; tengo dos colegas trabajando en mi grupo y cuatro más que están en la cola esperando para venirse”, afirmó Manavella a Letra P.

Rubén Spies, profesor titular de la UNL e investigador del Conicet, advirtió el año pasado que en sólo dos años se habían ido 42 científicos y personal de apoyo del Conicet Santa Fe.

Ni los militares recortaron tanto

Un informe a diciembre de 2025, elaborado por el Grupo EPC que dirige el investigador del Conicet-UBA, Nicolás Lavagnino, indica que el sistema de investigación científica perdió 5701 empleos. Eso incluye al Conicet, la CNEA, la Secretaría de Ciencia y Técnica, el Servicio Meteorológico, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la empresa Nucleoeléctrica Argentina (NASA), entre otros organismos.

Según EPC, la inversión pública en ciencia y tecnología perforará su mínimo histórico en 2026: se proyecta en apenas el 0,140% del PBI, una caída real del 51% respecto de 2023, siendo el valor más bajo desde que se registran datos (1972).

“El sistema científico jamás pasó por semejante situación; ni los militares lo desfinanciaron tanto, ni fueron tan violentos como el actual gobierno”, dijo a Letra P el vicedirector de un centro de investigación del Conicet que funciona en la UNLP. En ese centro tenían entre 15 y 18 becarios doctorales y posdoctorales, y ahora quedan cinco.

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Milei no traicionó: durante la campaña presidencial avisó que privatizaría el Conicet y dejaría la ciencia y la tecnología en manos del sector privado. Cuestionó abiertamente la “productividad” de los investigadores, se preguntó “¿qué han generado los científicos?” y advirtió que debían “ganarse el pan con el sudor de su frente”.

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