Estados Unidos sigue los pasos de Guillermo Dietrich por sus vínculos con China
El exfuncionario macrista crece como representante de la automotriz BYD. En paralelo, hizo lobby a favor de la empresa que perdió la licitación de la hidrovía.
Estados Unidos siguió con creciente preocupación los movimientos de Guillermo Dietrich tras convertirse en representante de una automotriz de China, en un contexto marcado por la apertura de importaciones y por su intervención en el debate sobre la licitación de la hidrovía, dos frentes que despertaron atención diplomática.
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La invasión de vehículos del gigante asiático al mercado argentino tuvo una cara visible. Tras quedar relegado del armado del gobierno de Javier Milei, el exministro de Transporte de Mauricio Macri volvió al negocio automotor y asumió la representación local de BYD, la principal fabricante china de autos eléctricos e híbridos.
El crecimiento de la marca coincidió con la reducción de aranceles y la flexibilización del ingreso de vehículos promovidas por la gestión nacional. En pocos meses, la empresa pasó a disputar el liderazgo en el segmento de los híbridos y se consolidó como una de las principales referencias en el mercado de los eléctricos.
Preocupa a Washington el avance de China
Fuentes vinculadas a la representación diplomática de Estados Unidos siguieron con atención el nuevo perfil empresarial de Dietrich. La inquietud no se limitó a la comercialización de automóviles, sino que alcanzó otros sectores estratégicos vinculados con infraestructura y transporte.
En medio de la disputa comercial entre Estados Unidos y China, el acercamiento del exfuncionario del PRO a compañías del gigante asiático fue interpretado como una señal incómoda. En ese escenario, la representación de BYD apareció como un elemento más dentro de un mapa de intereses que excedió al negocio automotor.
Las mismas fuentes observaron que el desembarco de fabricantes chinos coincidió con un contexto de apertura de importaciones que modificó la competencia para las terminales radicadas en Argentina, pero también para empresas europeas y estadounidenses que abastecen al mercado local.
El lobby por la hidrovía
La licitación para una nueva concesión de la hidrovía constituyó otro de los focos de atención. Según reconstruyeron actores del sector, Dietrich y Macri impulsaron inicialmente la idea de dividir el corredor en distintos tramos para permitir la participación de varias compañías.
De acuerdo con esa interpretación, el objetivo consistía en facilitar que empresas cercanas al macrismo accedieran a los segmentos más rentables de la concesión. Sin embargo, la iniciativa no prosperó. Como sostuvo el propio exministro en una de sus recientes apariciones públicas, “Milei no escuchó a Mauricio”.
deme hidrovía
Privatización de la hidrovía: Jan De Nul se impuso sobre DEME
Con el proceso licitatorio en marcha, Dietrich pasó a cuestionar públicamente distintos aspectos del concurso y coincidió con planteos formulados por la dragadora DEME, competidora de Jan de Nul durante la evaluación de las ofertas. Esos cuestionamientos no lograron respaldo entre los principales usuarios de la vía navegable.
Incluso el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, evitó confrontar con el proceso y priorizó los beneficios que una definición de la concesión podría aportar al comercio exterior y al sector agropecuario.
Las críticas de Dietrich continuaron también fuera del debate público. En ámbitos reservados sostuvo que Servimagnus podía representar un riesgo para los intereses de Estados Unidos, aunque la propuesta tecnológica presentada por DEME contemplaba la utilización de equipamiento de Raythink Tech, una empresa estatal de China, además de software desarrollado por una firma con vínculos con Rusia y el gigante asiático.
Con la licitación ya concluida, la embajada encabezada por Peter Lamelas mantuvo el seguimiento sobre los próximos movimientos políticos y empresariales de Dietrich, cuyo vínculo con compañías chinas y su participación en el debate por la hidrovía pasaron a integrar el radar de Estados Unidos en un momento de fuerte competencia geopolítica entre las dos principales potencias económicas del mundo.