Javier Milei ejerce el poder renunciando al deber de atender las necesidades de la Argentina real.
La impronta ideológica de Javier Milei, ejecutada por Toto Caputo en lo económico, choca fuerte con las necesidades de una campaña ya lanzada para las elecciones del año que viene. La realidad, siempre generadora de imprevistos para quien gestiona, reclama respuestas que un Gobierno idiosincráticamente abandónico no puede o no quiere proveer. La combinación no parece la más recomendable.
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Las insuficiencias de la gestión, evidentes en muchos aspectos, suelen ser justificadas por un dogma que pretende convertir en virtud el mantra más extremo del laissez faire. ¿Y si la ideología fungiera como un velo de la incapacidad?
Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, desde noviembre de 2023 hasta mayo de 2026 se registró una sensible destrucción del entramado productivo y laboral:
Lo dicho surge con claridad de definiciones de los propios funcionarios sobre varios de los temas más calientes del momento.
El viceministro de Economía, José Luis Daza, dijo días atrás en la Experiencia IDEA Rosario, encuentro realizado en la Bolsa de Comercio de esa ciudad, que "el sector informal ha sido una salvación" para el plan económico, ya que, si el ajuste se hubiese ejecutado "sin un sector informal dinámico", el desempleo habría trepado a más del 20%.
José Luis Daza, hombre clave de Toto Caputo y de Javier Milei en la ejecución del plan económico.
La curiosa salvación, reconoció no obstante, "perjudica al sector formal y dificulta la baja impositiva".
Mi artículo en @ElEconomista_ Indec confirmó que el empleo no registrado llegó al nivel más alto en años mientras se destruyeron puestos formales. El viceministro de Economía la llamó "salvación", pero los datos muestran otra cara: más precariedad, menos productividad y una base… https://t.co/HpK1om6HHP
De semejante sincericidio surge que el Gobierno impone un apretón fiscal draconiano, elogiado por Milei como "el mayor de la historia", pero se desentiende de sus consecuencias.
¿Hubo en los últimos dos años y medio, acaso, alguna respuesta a la creciente informalización del mercado de trabajo, alguna diferente de una reforma que, más bien, tiende a despenalizar relaciones que siempre fueron y deberían seguir siendo consideradas ilegales?
No, porque en el dogma imperante el Estado no se encarga de cosas como establecer una política industrial, una de ingresos y una regulación eficaz del mercado de trabajo. Laissez faire, que sea lo que Dios quiera y que el mercado en negro provea.
Podría presumirse que, en algunos casos, el abandono responde a un proyecto. El último jueves, al hablar en la reunión anual del Consejo de las Américas, el Presidente se jactó de la violenta reducción de los sueldos en el Estado. "¿Alguno de ustedes está en contra de que caigan los salarios del sector público? Vamos, son menos impuestos. Ey, ¡menos hipocresía, vamos!", arengó.
"El desempleo no aumentó, tampoco cayeron los salarios"
Javier Milei afirmó que "el sector privado formal está igual" y puso en duda el cierre de empresas: "Es muy deshonesto mirar solo las que cierran. Es cierto que desaparecen empresas, pero son de una sola persona". pic.twitter.com/XeKrXHpgA0
Habló de médicos, enfermeros, docentes, policías, militares, administrativos... ¿Pretenderá que la narrativa explícita del descarte social le genere los votos que necesita para ser reelecto?
Toto Caputo y la parábola del helado
Resultó toda una postal de época que, cuando las noticias cotidianas dan cuenta de cierres de empresas y destrucción de empleos de calidad, Caputo haya acudido, como muestra de los resultados de su gestión, a la inauguración del último local de una cadena de heladerías.
Caputo visita junto a Pilar Ramírez la sucursal número 100 de la cadena de heladerías Lucciano's
El ministro y la legisladora porteña recorrerán las instalaciones con sus propietarios
En otro tiempo los dirigentes políticos y altos los funcionarios se desvivían por sacarse fotos cortando cintas en grandes obras de infraestructura, autopistas, centrales atómicas o en lanzamientos de satélites.
El presente no tiene corazón: con tomar un helado alcanza.
Javier Milei, ajeno a un "tema de privados"
La elevada tasa de morosidad que involucra a bancos y fintech –empresas con llegada directa al Gobierno– es, en realidad, un drama para alrededor de 5,8 millones de argentinos. Dentro de ese total hay que contabilizar una porción muy importante de personas que tomaron deudas impagables para costear gastos corrientes, devastadas por las políticas oficiales y por una decisión para nada liberal de pisar paritarias y licuar sin pausa jubilaciones mínimas.
La indiferencia como política de Estado tuvo demasiadas muestras recientes.
Comenzó Milei bajando línea el 3 de agosto, cuando dijo en una entrevista que se trata de "acuerdos entre privados", que "no es correcto" que otros contribuyentes corran con el costo de reparar el entuerto y que, a fin de cuentas, a los deudores nadie "les puso una pistola en la cabeza" para aceptar esas condiciones.
"Quienes se endeudan tienen responsabilidad, no les pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo"
Javier Milei habló del récord de morosidad, dijo que "decir que el Estado debe arreglar deudas es pasarle la cuenta a todos los demás" y afirmó: "Son acuerdos entre privados". pic.twitter.com/s4HDDEWkHk
Bajada la línea, llegó el turno del ministro Caputo. Consultado sobre el mismo asunto en una entrevista, repitió que se trata de "un tema entre privados" y añadió que –riesgo moral mediante– "tampoco hay mucho que nosotros podamos hacer ahí".
Según Milei la morosidad récord en las familias es culpa de la gente y según Caputo de los bancos. O sea, de todos menos de ellos. Se ve que la gente y los bancos se volvieron irresponsables en los últimos 30 meses.- pic.twitter.com/GbfvSYvHqh
Tras admitir que les había advertido oportunamente a los bancos sobre las tasas desmedidas que aplicaban, señaló que a los tomadores de los préstamos "tal vez no les quedaba otra o tal vez pensaron que venían las elecciones, que el Presidente se iba y que la inflación los iba a licuar".
| Caputo desliga al Estado de las deudas familiares: “Es un tema entre privados”
El ministro de Economía, Luis Caputo, descartó este viernes cualquier medida de asistencia oficial para las familias endeudadas.
La víctima de una situación imposible resulta, así, retratada como un especulador carente de la virtud del cálculo.
Las entrelíneas de Toto Caputo
Lo más curioso llegó el último jueves 13, cuando un periodista insistió sobre el punto en una conferencia de prensa del jefe del Palacio de Hacienda, haciendo referencia puntualmente a las tasas del 400 y hasta del 700% cobradas por billeteras virtuales.
"Lo del 700%, la verdad que no lo he visto, pero si están eso, obviamente que son tasas abusivas. Hoy no hay nada que les impida a ellos hacerlo, esa es la realidad. No creo, digamos, que puedan mantener un negocio cobrando tasas de ese tipo. Yo creo que las billeteras y esos sectores en general apuntan al crecimiento, ¿no?, a lo que se dice growth. Entonces, si apuntás a cobrar tasas de ese tipo, yo pensaría de este lado que estás en el negocio equivocado. Pero, como dije, es un tema entre privados".
"Tasas del 400% son abusivas, pero no hay nada que les impida hacerlo"
Consultado sobre el costo de los préstamos en pesos en algunas billeteras virtuales, Luis Caputo consideró que "si cobrás esas tasas estás en el negocio equivocado", pero señaló: "Es un tema entre privados". pic.twitter.com/ATxiFrleAJ
La referencia es rica. El presunto desconocimiento de una realidad. La prescindencia de la autoridad ante ella. La inacción regulatoria ante lo que llega a aceptar como "abusivo". El foco en el problema que la situación puede suponer para las empresas y el silencio total sobre lo que afecta a los deudores. Y, sobre todo, la absoluta falta de alusión a las causas que generaron el drama, esto es la propia política económica.
La preocupación de Alejandra Monteoliva
Otra demostración de la indiferencia como política de Estado llegó de parte de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva.
Consultada en una entrevista por el atraso de los salarios de los efectivos de las fuerzas de seguridad y por el impactante incremento de los suicidios en ese universo, pateó la pelota afuera.
El tema "por supuesto que me preocupa y me ocupa (…). Muchas veces nos dicen 'se incrementaron los suicidios en las fuerzas' y yo digo 'sí, por supuesto que sí'. En 2025 hubo un 30% más que en 2024. Pero les cuento algo: se incrementaron los suicidios en el país, ¿sí?, y las fuerzas federales no escapan a esa realidad. La tasa de suicidios de Argentina, que está en el informe que publicamos, es de 22,7 cada 100.000 habitantes", respondió.
"Se incrementaron los suicidios de las fuerzas, sí, pero se incrementaron los suicidios en el país"
Alejandra Monteoliva dijo que "las fuerzas federales no escapan a esa realidad" y aseguró que "en 2025 hubo un 30% más que en el 2024". pic.twitter.com/lB7ZHyOrX4
Si el tema "preocupa y ocupa" a la ministra, entonces hay que volver al problema de la calidad de la gestión.
Es cierto que la tendencia al alza del flagelo data de 2017, pero su empinamiento más reciente genera preguntas y el 30% de incremento de suicidios en las fuerzas, de por sí impactante, es incluso superior al promedio de 22,6% que se registró entre 2024 y el año pasado.
Por último, la alusión a una tendencia que "no escapa a la realidad" del país podría ser aceptable en una simple analista, no en una alta funcionaria de gobierno.
El problema es desesperante:
En 2025 se quitaron la vida 5209 compatriotas.
La tasa de suicidios en el país trepó a 11,8 cada 100.000 habitantes, bien por encima del promedio internacional de 9,1 y más del triple que la tasa de homicidios.
Esa causa de muerte ya supera incluso a los accidentes de tránsito por primera vez en más de 20 años.
@anaiparraguirre: "Por primera vez en 20 años, el suicidio supera a los accidentes de tránsito como principal causa de muerte entre los jóvenes" pic.twitter.com/Q2n5GAXJWZ
Detrás de la indiferencia como política de Estado hay una doctrina: la paleolibertaria a la que adscribe Milei.
El Presidente dejó muchas veces en claro qué roles le asigna al Estado y cuáles excluye.
El 9 de julio de 2024, en ocasión de la firma del Pacto de Mayo, sentenció que "un Estado que le sirve a la sociedad y no a los políticos tiene que tener, además de un peso razonable, funciones claras (…): hacer cumplir la ley y el respeto de la propiedad privada; reprimir y castigar el delito en todas sus formas, asegurar la integridad del territorio nacional con Fuerzas Armadas respetadas y equipadas, y asegurar el acceso a la educación y a la salud de los argentinos". Punto.
Javier Milei, en julio de 2024, le puso la firma al Pacto de Mayo.
En los términos más acotados de la política económica, al hablar el 5 de junio de 2024 en el 10° Latam Economic Forum, postuló: "Soy liberal libertario y creo en la libertad. Entonces, a veces es como que piden cosas que no están dentro del ADN, de lo que uno va a hacer (…). En nuestra concepción, un programa económico tiene tres elementos centrales. Qué es lo que puedo aportar yo desde la macro, que es el ajuste fiscal. O sea, una política fiscal, una política monetaria que básicamente consiste en sanear el balance del Banco Central, y una política cambiaria de sincerar el desastre que teníamos, en el sector externo. Después, eso de estar mirando, toqueteando los precios relativos y que hay que hacer un acuerdo de precios y salarios no está en mi concepción. Eso de andar eligiendo ganadores no está en mi concepción y no se les ocurra pedírmelo porque no lo van a tener. Soy liberal libertario".
Javier Milei, elecciones y la renuncia a la política
Javier Milei, ataviado como el General AnCap (anarcocapitalista).
En verdad, ninguno de los problemas mencionados son ajenos a las propias decisiones oficiales, por más que sean tratados como fenómenos naturales frente a los que nada puede hacer ninguna acción humana.
La creciente informalización del trabajo es producto de un ajuste enorme, como reconoció Daza.
El problema de la mora es hijo de esa situación y de la decisión oficial de pisar los ingresos populares como ancla –perversa– contra la inflación. Asimismo, de la decisión de llevar las tasas a las nubes en la previa de las legislativas del año pasado con el fin de frenar una corrida contra el peso que, también, el propio Gobierno había facilitado al atrasar la cotización de la divisa y rechazar todas las recomendaciones para acumular reservas en el Banco Central.
Tampoco es ajena a la política económica la epidemia de suicidios, desde ya.
Sin embargo, por ahora prima la indiferencia como política de Estado. Tal vez las necesidades de la reelección provoquen un giro, cuando menos discursivo. Las elecciones no sirven solamente para elegir autoridades.