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REFORMA DE LA CARTA ORGÁNICA

El Banco Central dice que perdió u$s 553.000 millones en 20 años por ayudar al fisco

Santiago Bausili defendió en Diputados el fin del financiamiento al Tesoro y justificó que la gestión de Milei siguió usando utilidades contables del organismo.

El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, defendió en Diputados la reforma de la Carta Orgánica al sostener que la asistencia al Tesoro le hizo perder al organismo el equivalente a u$s 553.000 millones en las últimas dos décadas. Pese a ese diagnóstico, justificó que durante la gestión de Javier Milei continuaron las transferencias de utilidades contables al fisco.

En un plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Finanzas, la cámara baja comenzó a debatir la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. La conducción de la autoridad monetaria sostuvo que el financiamiento histórico al Tesoro deterioró el patrimonio de la institución y defendió la prohibición de cualquier mecanismo de asistencia directa o indirecta al sector público.

Sin embargo, el propio Bausili reconoció que el Gobierno utilizó ese mecanismo durante la actual gestión. "Las utilidades contables son un remanente del pasado. Usémoslas mientras existan", afirmó para justificar los giros realizados al Tesoro.

El vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, también vinculó el deterioro patrimonial del organismo con el financiamiento monetario del Estado y apuntó contra la inflación. "El impuesto inflacionario es una confiscación lisa y llana, porque no es un impuesto legislado. La inflación alta y persistente es siempre un fenómeno fiscal, donde el Banco Central es cómplice", sostuvo.

La defensa de la reforma

"Más de 550 mil millones de dólares en los últimos 20 años son el costo del daño patrimonial al Banco Central por 'un poquito de inflación'. Es el 85% del PBI", puntualizó Werning para justificar la necesidad de limitar el mandato de la autoridad monetaria exclusivamente a preservar el valor de la moneda y eliminar cualquier vía de financiamiento al sector público.

Werning sostuvo que el proyecto busca cerrar de manera definitiva el canal de emisión monetaria destinado a financiar al Tesoro, pero diferenciarlo de la emisión asociada a una mayor demanda genuina de dinero. Explicó que el Banco Central puede comprar dólares e inyectar pesos cuando familias o empresas repatrian ahorros o ingresan divisas para financiar inversiones, porque en esos casos responde a un aumento de la demanda de moneda y no a necesidades fiscales.

"Nosotros queremos cerrar el canal fiscal, pero el otro canal es natural que el Banco Central pueda utilizar herramientas cambiarias", explicó Werning.

En esa línea, el oficialismo defendió la desvinculación entre el gasto público y la emisión monetaria, aunque introdujo matices respecto de algunos instrumentos heredados. Bausili respaldó el uso de las Letras Intransferibles —los títulos no negociables con los que el Estado compensó en gestiones anteriores los retiros de reservas— como un mecanismo transitorio de saneamiento patrimonial.

"La idea es que eso se vaya eliminando, pero usémoslas mientras existan", afirmó Bausili ante legisladores, al justificar la cancelación de deuda del Tesoro mediante el giro de utilidades contables del Banco Central.

Utilidades que siguieron girándose

Sin embargo, mientras la reforma busca eliminar los mecanismos de asistencia al Tesoro, durante la gestión de Milei el Banco Central continuó distribuyendo utilidades contables previstas en el artículo 38 de la Carta Orgánica vigente.

Esa estrategia de saneamiento expone la principal tensión del proyecto oficial: el Gobierno impulsa el fin de la dominancia fiscal, pero en los dos últimos ejercicios la autoridad monetaria giró al Tesoro $36,1 billones en utilidades contables: $11,7 billones en 2024 y $24,4 billones en 2025.

El Poder Ejecutivo sostiene que esas transferencias no constituyeron emisión para financiar el déficit, sino una operatoria destinada a recomprar Letras Intransferibles en poder del Banco Central, absorber pagarés del Estado y reducir la deuda bruta.

Un Banco Central con un único mandato

Para Werning, la experiencia argentina demuestra que ampliar los objetivos de la autoridad monetaria terminó debilitando su función principal. "No le pidamos peras al olmo", resumió al defender que el Banco Central concentre su misión en preservar la estabilidad monetaria y deje de asumir funciones vinculadas con la política fiscal, los ingresos o el empleo, como reclama parte de la oposición.

El funcionario sostuvo que el organismo busca "volver a ordenar el objetivo de la política monetaria", al considerar que exigirle resolver problemas ajenos terminó derivando en "inflación, cepo y pérdida de reservas". "La principal contribución del Banco Central es que la gente sepa cuál es el valor de la moneda que tiene en el bolsillo", afirmó.

Werning también vinculó las restricciones cambiarias con ese desequilibrio monetario. "Las restricciones externas están originadas en una restricción interna, que es el sobrante de pesos", señaló.

Separación entre el canal fiscal y el cambiario

En el tramo final del debate técnico, Werning insistió en que la reforma busca delimitar con precisión qué operaciones corresponden a la política monetaria y cuáles constituyen mecanismos de financiamiento al Tesoro. "Si es el fisco el que demanda pesos, ya cambia la ecuación, porque el fisco tiene que financiar su déficit en el mercado de crédito, no en el mercado monetario", remarcó.

Con ese argumento, las autoridades del Banco Central defendieron que la compra de divisas en el mercado cambiario no constituye una asistencia al Estado, sino una respuesta a una mayor demanda genuina de dinero por parte del sector privado. Esa distinción se convirtió en uno de los ejes técnicos con los que el oficialismo buscará reunir apoyos en el Congreso para aprobar la reforma de la Carta Orgánica.

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