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Economistas menos pesimistas hablan de un 2,5%, pero se alejan del 3,5% con el que sueña Nicolás Dujovne. El dólar, otro frente que inquieta.
Por 12/03/2018 13:31

La sequía que afecta a la zona agrícola núcleo ya condiciona la marcha de la economía para lo que resta del año, con consultoras y economistas líderes recortando sus pronósticos de crecimiento y, de la mano de eso, interrogándose sobre posibles dificultades en términos fiscales y cambiarios. Del crecimiento de 3,5% establecido en el Presupuesto aprobado por el Congreso, las proyecciones caen, según los analistas, hasta un piso del 2%.

La consultora Ecolatina acaba de recortar a 2% su previsión de expansión económica para 2018, que contrasta con el 2,5% que sostenía hasta ahora y con el 3 a 3,5% del que sigue hablando el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

 

 

“La sequía está teniendo un impacto mayor que el esperado. La última estimación de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires ya habla de una cosecha de 42 millones de toneladas de soja”, le dijo a Letra P Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina, la consultora fundada por Roberto Lavagna. Esa cifra supone un 22% menos que la estimación anterior a la campaña y está casi un 27% por debajo de la precedente.

“Cuando medimos el impacto de la sequía de modo agregado, incluyendo una menor molienda, lo pecuario debido a la falta de pasturas, la merma esperable en la demanda de transporte, el encarecimiento de alimentos alternativos para los animales, la eventualidad de menores ventas de camionetas y maquinaria, llegamos a un recorte del crecimiento del PBI de 0,7 punto”, agregó el economista. “En cambio, juegan parcialmente a favor la consolidación de las condiciones de crecimiento de Brasil y el arrastre estadístico del año pasado”, completó para justificar el recorte de medio punto porcentual.

 

 

La de Ecolatina es una corrección fuerte. Las hay mayores y menores en el universo de economistas, pero lo saliente es la tendencia general a un deterioro de las expectativas.

Pablo Castagna, director de Portfolio Personal, también estimó en diálogo con este medio que “la sequía podría afectar negativamente el PBI en medio punto. Claro que la suba de los precios evitó que el impacto fuese aún peor. Si el crecimiento de la economía para este año se esperaba entre 3 y 3,5%, con este nuevo escenario hay que pensar en un rango del 2,5 al 3%”.

Fausto Spotorno, economista jefe de la consultora Orlando Ferreres, indicó que “esperamos para el año un 2,5% o incluso un poco menos. Nuestra proyección nos daba 3% hasta hace seis meses, y el factor que más nos hizo ajustar las proyecciones fue la cosecha y que el arrastre estadístico del año pasado terminó siendo un poco menor al esperado”. Recordemos que 2017 cerró en un 2,8%, por debajo de las expectativas del mercado.

La ex ministra de Economía bonaerense Silvina Batakis es más pesimista. “Me resulta difícil creer que el crecimiento supere el 2%”, dijo. “Y si se considera ese número en términos per capita, estamos cada vez más pobres, a lo que se suma la concentración de la riqueza que se está dando”, agregó.

De acuerdo con la economista, este “va a ser un año complicado para la gente, porque a los efectos de la sequía sobre el crecimiento hay que sumar que los salarios van a evolucionar por debajo de la inflación y de los aumentos tarifarios que el Gobierno quiere apurar para evitarlos el año que viene, que es electoral. Esa caída del consumo también va a complicar el Producto Bruto”.

Batakis introdujo otro factor con potencial para ponerle un techo a la economía: las paritarias, que el Gobierno se empeña en cerrar por debajo del 15% y sin cláusula de ajuste automático en caso de que, como se espera, la inflación vaya mucho más allá.

“Que el incremento salarial en términos reales pueda llegar a ser negativo puede terminar afectando el consumo”, reconoció Castagna.

Sigaut Gravina prevé que “el brote inflacionario (actual) vamos a traer un primer semestre más frío en términos de consumo masivo. Pero paritarias como a de los empleados de comercio tienen una particularidad. Se acaba de anunciar un 15% con revisión en enero, pero en enero último cobraron la última cuota del acuerdo del año pasado. Entonces, más que un 15%, el año parten de un 22%, algo más parecido a la inflación que se espera”.

Spotorno coincidió. “Creo que al final, los salarios van a subir cerca del 20 o del 21%, no el 15% que se está anunciando. Entonces no lo veo tanto como un factor de ajuste”. Pero advirtió: “En el sector público sí, porque ahí es donde las paritarias van a ser más agresivas porque es donde hay que recortar gastos”.

Otro factor de tensión seguiría siendo el dólar. El analista financiero Christian Buteler le dijo a Letra P que en términos de demanda “las cosas van a seguir igual, con una constante presión de la parte compradora, que no es preocupante pero sí constante. La sequía del campo pega; ahí tenés un driver importante, porque todos esperamos que desde mediados de marzo empiecen a entrar los dólares de la cosecha y este año no lo van a hacer en la magnitud a la que estamos acostumbrados”.

La lluvia parece estar ensañada con la Argentina. Primero, se ausentó la de las inversiones. Ahora lo hace incluso la que el campo espera con avidez.

Por la sequía, recortan al 2% el crecimiento del año

Economistas menos pesimistas hablan de un 2,5%, pero se alejan del 3,5% con el que sueña Nicolás Dujovne. El dólar, otro frente que inquieta.

La sequía que afecta a la zona agrícola núcleo ya condiciona la marcha de la economía para lo que resta del año, con consultoras y economistas líderes recortando sus pronósticos de crecimiento y, de la mano de eso, interrogándose sobre posibles dificultades en términos fiscales y cambiarios. Del crecimiento de 3,5% establecido en el Presupuesto aprobado por el Congreso, las proyecciones caen, según los analistas, hasta un piso del 2%.

La consultora Ecolatina acaba de recortar a 2% su previsión de expansión económica para 2018, que contrasta con el 2,5% que sostenía hasta ahora y con el 3 a 3,5% del que sigue hablando el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

 

 

“La sequía está teniendo un impacto mayor que el esperado. La última estimación de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires ya habla de una cosecha de 42 millones de toneladas de soja”, le dijo a Letra P Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina, la consultora fundada por Roberto Lavagna. Esa cifra supone un 22% menos que la estimación anterior a la campaña y está casi un 27% por debajo de la precedente.

“Cuando medimos el impacto de la sequía de modo agregado, incluyendo una menor molienda, lo pecuario debido a la falta de pasturas, la merma esperable en la demanda de transporte, el encarecimiento de alimentos alternativos para los animales, la eventualidad de menores ventas de camionetas y maquinaria, llegamos a un recorte del crecimiento del PBI de 0,7 punto”, agregó el economista. “En cambio, juegan parcialmente a favor la consolidación de las condiciones de crecimiento de Brasil y el arrastre estadístico del año pasado”, completó para justificar el recorte de medio punto porcentual.

 

 

La de Ecolatina es una corrección fuerte. Las hay mayores y menores en el universo de economistas, pero lo saliente es la tendencia general a un deterioro de las expectativas.

Pablo Castagna, director de Portfolio Personal, también estimó en diálogo con este medio que “la sequía podría afectar negativamente el PBI en medio punto. Claro que la suba de los precios evitó que el impacto fuese aún peor. Si el crecimiento de la economía para este año se esperaba entre 3 y 3,5%, con este nuevo escenario hay que pensar en un rango del 2,5 al 3%”.

Fausto Spotorno, economista jefe de la consultora Orlando Ferreres, indicó que “esperamos para el año un 2,5% o incluso un poco menos. Nuestra proyección nos daba 3% hasta hace seis meses, y el factor que más nos hizo ajustar las proyecciones fue la cosecha y que el arrastre estadístico del año pasado terminó siendo un poco menor al esperado”. Recordemos que 2017 cerró en un 2,8%, por debajo de las expectativas del mercado.

La ex ministra de Economía bonaerense Silvina Batakis es más pesimista. “Me resulta difícil creer que el crecimiento supere el 2%”, dijo. “Y si se considera ese número en términos per capita, estamos cada vez más pobres, a lo que se suma la concentración de la riqueza que se está dando”, agregó.

De acuerdo con la economista, este “va a ser un año complicado para la gente, porque a los efectos de la sequía sobre el crecimiento hay que sumar que los salarios van a evolucionar por debajo de la inflación y de los aumentos tarifarios que el Gobierno quiere apurar para evitarlos el año que viene, que es electoral. Esa caída del consumo también va a complicar el Producto Bruto”.

Batakis introdujo otro factor con potencial para ponerle un techo a la economía: las paritarias, que el Gobierno se empeña en cerrar por debajo del 15% y sin cláusula de ajuste automático en caso de que, como se espera, la inflación vaya mucho más allá.

“Que el incremento salarial en términos reales pueda llegar a ser negativo puede terminar afectando el consumo”, reconoció Castagna.

Sigaut Gravina prevé que “el brote inflacionario (actual) vamos a traer un primer semestre más frío en términos de consumo masivo. Pero paritarias como a de los empleados de comercio tienen una particularidad. Se acaba de anunciar un 15% con revisión en enero, pero en enero último cobraron la última cuota del acuerdo del año pasado. Entonces, más que un 15%, el año parten de un 22%, algo más parecido a la inflación que se espera”.

Spotorno coincidió. “Creo que al final, los salarios van a subir cerca del 20 o del 21%, no el 15% que se está anunciando. Entonces no lo veo tanto como un factor de ajuste”. Pero advirtió: “En el sector público sí, porque ahí es donde las paritarias van a ser más agresivas porque es donde hay que recortar gastos”.

Otro factor de tensión seguiría siendo el dólar. El analista financiero Christian Buteler le dijo a Letra P que en términos de demanda “las cosas van a seguir igual, con una constante presión de la parte compradora, que no es preocupante pero sí constante. La sequía del campo pega; ahí tenés un driver importante, porque todos esperamos que desde mediados de marzo empiecen a entrar los dólares de la cosecha y este año no lo van a hacer en la magnitud a la que estamos acostumbrados”.

La lluvia parece estar ensañada con la Argentina. Primero, se ausentó la de las inversiones. Ahora lo hace incluso la que el campo espera con avidez.