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Tuits y participación en el debate público

Por y 25/10/2017 05:46 PM

Queda atrás un año electoral en el que casi todos tuvimos algo que decir. Desde teléfonos y navegadores, volcamos cientos de mensajes estampados en redes sociales desde los que nos sumamos a la discusión colectiva. La pregunta que sigue latente es si aportar nuestra opinión a la circulación virtual de mensajes es un acto democratizante de mayor intensidad que ejercer nuestro derecho a decir lo que nos plazca en un ascensor o en la cola del supermercado. La respuesta es “no”.

No parece lejana la época en que nos ilusionábamos con ser parte del flujo democrático, interactivo y colaborativo de la información, promovido por las redes sociales. Desafiada por noticias falsas, call centers, bots y trolls, la promesa del gatewatching (productor ciber-urbano que reedita, filtra y co-construye, en pie de igualdad con los medios) queda diluida por una creciente centralidad de la palabra autorizada.

Los mayoristas de la información en las redes sociales siguen siendo los mismos. Twitter comunica masiva y desproporcionadamente información creada por usuarios de “alto rango”. La conversación en torno al hashtag #EleccionesArgentina en Twitter durante los comicios del domingo pasado confirma que no todos los tuits valen lo mismo; opinar en la red no significa per ser que se intensifique nuestra experiencia democrática.

Entre las 17 y las 23.59 del domingo, se generaron 127.000 tuits en la red #EleccionesArgentina. La anatomía de este intercambio de mensajes evidencia el peso relativo de los actores sociales y políticos que allí convergen. Concretamente, sólo veinte cuentas, que generaron el 0,6% de tuits totales, representaron el 67% del alcance potencial, es decir, la totalidad de cuentas que pueden haber visto el contenido, además del tuit original y todos sus retuits. Si ampliamos el foco, la concentración es aún mayor: el 7,5% de los usuarios mayoristas (713 cuentas) explica más del 91% del alcance potencial.

 

Menos del 1% de tuits generaron el 67% del alcance potencial de la conversación

 

En pocas cuentas. El 7,5% de los usuarios que participaron de la conversación generaron el 91,56% del alcance

 

¿Quiénes fueron las 20 principales autoridades de la red #EleccionesArgentina? Con el término “autoridades” nos referimos a aquellas cuentas que tienen un alto número de seguidores.

De estas veinte cuentas que protagonizaron el diálogo político durante los comicios del domingo, diecisiete son medios de comunicación y dos, celebrities televisivas. La conversación sobre las elecciones fue concentrada por los mismos medios tradicionales que las redes sociales reemplazarían por una "voz pública". Claramente, lo que genera tracción es el origen político de ciertos actores o su adscripción a una red estable de relaciones sociales: los dirigentes y funcionarios públicos, las agencias de gobierno, las figuras mediáticas y los medios tradicionales son propagadores de información por el factor de autoridad que detentan más que por el contenido de sus mensajes. En este escenario, Twitter funciona como amplificador de un espacio discursivo convencional más que como generador de una agenda alternativa que disputa narrativas.

 

Las 20 cuentas que más alcance tuvieron y su participación. La Nación e Infobae concentraron un tercio del alcance total

 

La geografía social de las redes está dominada por desigualdades entre los usuarios y por asimetrías en el flujo de la información. En esa arena, las batallas culturales las ganan la mayor difusión y no el mejor argumento. El análisis de los links embebidos en los tuits que promovieron las autoridades consolida la jerarquía mediática de ciertos actores institucionales. Lejos de la mentada diversidad de fuentes, observamos una significativa concentración de los contenidos en los medios de elite. Nueve de ellos explican casi la mitad de los links compartidos.

 

Diversidad de fuentes. Casi el 50% de los links compartidos pertenecen sólo a 9 sitios web

 

El análisis de los links pone de manifiesto el doble valor de la palabra autorizada en la esfera pública. Suena lógico que los usuarios prefieran interactuar con instituciones noticiosas más que con otros usuarios, en contextos de amplia demanda de información. Por cierto, las redes son entidades jerárquicas que dan lugar a un reducido grupo de voces. No sólo existen jerarquías entre los usuarios, sino que los medios de comunicación también tienen estructuradas jerarquías dentro a la propia red y la hacen valer desde sus cuentas institucionales.

 

Los links más compartidos. El porcentaje de participación en los links compartidos muestra una clara concentración en los medios de elite

 

En el caso de las interacciones con contenido que se observan a partir de los retuits, la diversidad es mayor y la particiapción en la conversación, más fragmentada. En efecto, el usuario más retuiteado es una cuenta fake incorporada al circuito con acciones organizadas en forma de call center de Cambiemos.

 

Las 20 cuentas que obtuvieron más retweets

 

El retuit parece no influir en los alcances de forma determinante, y es en donde los usuarios —tanto como los esquemas de call center— parecen tener mayor peso. Esto también evidencia que las interacciones se generan en dos niveles. Uno, de voces autorizadas (medios, periodistas y usuarios de alto rango) que interactúan entre ellas amplificando esas narrativas, y otro en el que las cuentas con menor cantidad de seguidores y menor peso político y cultural dentro de su comunidad genera interacciones que no impactan necesariamente en el alcance.

 

Las veinte cuentas más retuiteadas generan tan sólo el 35% del total de retuits

 

Cuando se trata de acontecimientos institucionalizados y no de conmociones políticas, donde los medios tradicionales toman la delantera en la estructuración de una agenda institucional y legitimada, el diálogo político se encauza dentro de tales límites mientras que las voces reconocidas por el público no son muchas ni diversas. Una serie de eventos críticos recientes —acontecimientos contextualmente dramáticos que invitan a la definición o redefinición colectiva de un problema social— invitó a la sociedad argentina a disputar una narrativa distinta en las redes, generando un volumen de interacciones propias que intentaron ensanchar los corsé temáticos. Pero, aun en esas ocasiones, la clave estuvo puesta en la intervención de voces autorizadas, aunque se propagó más cómodamente en el interior de las propias comunidades.

 

Luciano Galup es consultor en medios digitales.

Natalia Aruguete es investigadora Icep-UNQ y Conicet-UNQ.

Tuits y participación en el debate público

Queda atrás un año electoral en el que casi todos tuvimos algo que decir. Desde teléfonos y navegadores, volcamos cientos de mensajes estampados en redes sociales desde los que nos sumamos a la discusión colectiva. La pregunta que sigue latente es si aportar nuestra opinión a la circulación virtual de mensajes es un acto democratizante de mayor intensidad que ejercer nuestro derecho a decir lo que nos plazca en un ascensor o en la cola del supermercado. La respuesta es “no”.

No parece lejana la época en que nos ilusionábamos con ser parte del flujo democrático, interactivo y colaborativo de la información, promovido por las redes sociales. Desafiada por noticias falsas, call centers, bots y trolls, la promesa del gatewatching (productor ciber-urbano que reedita, filtra y co-construye, en pie de igualdad con los medios) queda diluida por una creciente centralidad de la palabra autorizada.

Los mayoristas de la información en las redes sociales siguen siendo los mismos. Twitter comunica masiva y desproporcionadamente información creada por usuarios de “alto rango”. La conversación en torno al hashtag #EleccionesArgentina en Twitter durante los comicios del domingo pasado confirma que no todos los tuits valen lo mismo; opinar en la red no significa per ser que se intensifique nuestra experiencia democrática.

Entre las 17 y las 23.59 del domingo, se generaron 127.000 tuits en la red #EleccionesArgentina. La anatomía de este intercambio de mensajes evidencia el peso relativo de los actores sociales y políticos que allí convergen. Concretamente, sólo veinte cuentas, que generaron el 0,6% de tuits totales, representaron el 67% del alcance potencial, es decir, la totalidad de cuentas que pueden haber visto el contenido, además del tuit original y todos sus retuits. Si ampliamos el foco, la concentración es aún mayor: el 7,5% de los usuarios mayoristas (713 cuentas) explica más del 91% del alcance potencial.

 

Menos del 1% de tuits generaron el 67% del alcance potencial de la conversación

 

En pocas cuentas. El 7,5% de los usuarios que participaron de la conversación generaron el 91,56% del alcance

 

¿Quiénes fueron las 20 principales autoridades de la red #EleccionesArgentina? Con el término “autoridades” nos referimos a aquellas cuentas que tienen un alto número de seguidores.

De estas veinte cuentas que protagonizaron el diálogo político durante los comicios del domingo, diecisiete son medios de comunicación y dos, celebrities televisivas. La conversación sobre las elecciones fue concentrada por los mismos medios tradicionales que las redes sociales reemplazarían por una "voz pública". Claramente, lo que genera tracción es el origen político de ciertos actores o su adscripción a una red estable de relaciones sociales: los dirigentes y funcionarios públicos, las agencias de gobierno, las figuras mediáticas y los medios tradicionales son propagadores de información por el factor de autoridad que detentan más que por el contenido de sus mensajes. En este escenario, Twitter funciona como amplificador de un espacio discursivo convencional más que como generador de una agenda alternativa que disputa narrativas.

 

Las 20 cuentas que más alcance tuvieron y su participación. La Nación e Infobae concentraron un tercio del alcance total

 

La geografía social de las redes está dominada por desigualdades entre los usuarios y por asimetrías en el flujo de la información. En esa arena, las batallas culturales las ganan la mayor difusión y no el mejor argumento. El análisis de los links embebidos en los tuits que promovieron las autoridades consolida la jerarquía mediática de ciertos actores institucionales. Lejos de la mentada diversidad de fuentes, observamos una significativa concentración de los contenidos en los medios de elite. Nueve de ellos explican casi la mitad de los links compartidos.

 

Diversidad de fuentes. Casi el 50% de los links compartidos pertenecen sólo a 9 sitios web

 

El análisis de los links pone de manifiesto el doble valor de la palabra autorizada en la esfera pública. Suena lógico que los usuarios prefieran interactuar con instituciones noticiosas más que con otros usuarios, en contextos de amplia demanda de información. Por cierto, las redes son entidades jerárquicas que dan lugar a un reducido grupo de voces. No sólo existen jerarquías entre los usuarios, sino que los medios de comunicación también tienen estructuradas jerarquías dentro a la propia red y la hacen valer desde sus cuentas institucionales.

 

Los links más compartidos. El porcentaje de participación en los links compartidos muestra una clara concentración en los medios de elite

 

En el caso de las interacciones con contenido que se observan a partir de los retuits, la diversidad es mayor y la particiapción en la conversación, más fragmentada. En efecto, el usuario más retuiteado es una cuenta fake incorporada al circuito con acciones organizadas en forma de call center de Cambiemos.

 

Las 20 cuentas que obtuvieron más retweets

 

El retuit parece no influir en los alcances de forma determinante, y es en donde los usuarios —tanto como los esquemas de call center— parecen tener mayor peso. Esto también evidencia que las interacciones se generan en dos niveles. Uno, de voces autorizadas (medios, periodistas y usuarios de alto rango) que interactúan entre ellas amplificando esas narrativas, y otro en el que las cuentas con menor cantidad de seguidores y menor peso político y cultural dentro de su comunidad genera interacciones que no impactan necesariamente en el alcance.

 

Las veinte cuentas más retuiteadas generan tan sólo el 35% del total de retuits

 

Cuando se trata de acontecimientos institucionalizados y no de conmociones políticas, donde los medios tradicionales toman la delantera en la estructuración de una agenda institucional y legitimada, el diálogo político se encauza dentro de tales límites mientras que las voces reconocidas por el público no son muchas ni diversas. Una serie de eventos críticos recientes —acontecimientos contextualmente dramáticos que invitan a la definición o redefinición colectiva de un problema social— invitó a la sociedad argentina a disputar una narrativa distinta en las redes, generando un volumen de interacciones propias que intentaron ensanchar los corsé temáticos. Pero, aun en esas ocasiones, la clave estuvo puesta en la intervención de voces autorizadas, aunque se propagó más cómodamente en el interior de las propias comunidades.

 

Luciano Galup es consultor en medios digitales.

Natalia Aruguete es investigadora Icep-UNQ y Conicet-UNQ.