"Es una superviviente". A esta definición llegan distintas fuentes del ecosistema libertario para explicar a Patricia Bullrich. La senadora, con ambiguos sueños electorales para 2027, desafío en público este miércoles a Karina Milei, como ningún otro integrante del oficialismo se había animado a hacerlo.
Las consecuencias políticas, o la falta de ellas, marcarán un antes y un después en La Libertad Avanza (LLA).
¿Por qué la exministra le reclamó a Manuel Adorni que presente su declaración jurada "de inmediato" ante la Oficina Anticorrupción para terminar la novela alrededor de las inconsistencias de su patrimonio? Primero, por lo mismo que lo piden otros integrantes del oficialismo por lo bajo: para poner fin al laberinto discursivo en el que está perdido el Gobierno hace dos meses.
Apenas se animó a secundar a Bullrich el antecesor de Adorni, Guillermo Francos, en Infobae. Circuló que, como represalia, Karina Milei habría pedido desplazarlo del directorio de YPF, pero al cierre de esta nota el exministro coordinador seguía con una silla.
Pero, en segundo lugar, no todo es filantropía en la jugada de la exministra: en el satélite bullrichista admiten que marcar diferencias con los Milei puede ser capitalizado por su jefa el año que viene, si llegara a ser candidata. No es la primera vez que lo hace: el año pasado le pidió explicaciones a José Luis Espert, antes de la caída en desgracia del entonces postulante libertario en Buenos Aires. A diferencia de Adorni, el economista era apoyado exclusivamente por Javier Milei y no por su hermana.
Bullrich también deja trascender su diferencia con el Jefe de Estado y su trato con la prensa. Por ahora, lo hace en privado.
Los tres caminos de Patricia Bullrich
La excandidata presidencial de Juntos por el Cambio tiene tres opciones para 2027, al que imagina su año, y se embarcó en una campaña que incomoda a la secretaria general de Presidencia. Mientras este viernes recorrerá Villa Lugano como aspirante a la Jefatura de Gobierno porteña (boleta que iba a contar con el apellido de Adorni hasta que el ministro subió a su esposa Bettina Angeletti al avión presidencial y se desató la tormenta), a su equipo le jura que no es la opción que más le convence.
Su entorno le dice que si se presentara ganaría caminando, pero ella, así como ocurrió en 2025 cuando obtuvo más del 50% de los votos porteños para ir a la cámara alta, imagina tejer un nuevo acuerdo con el PRO para darle volumen a su potencial victoria. Hay un doble problema: Jorge Macri tiene posiblidad de reelección y a Karina Milei no le interesaría tener al partido amarillo de aliado.
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Karina Milei y Patricia Bullrich.
Para jugar al misterio en la previa del cierre de listas de 2025, a quien quisiera escucharla le repetía que su máxima aspiración electoral sería acompañar a Milei en una papeleta como vicepresidenta en 2027. Pero, eso si la gestión libertaria tienen chances de revalidarse en las urnas. No puede escapar a su análisis, al igual que a la mayoría del Círculo Rojo, que su figura puede surgir como oferta superadora de derecha ante una eventual debacle anarcocapitalista.
El reencuentro de la expresidenta del PRO (otro partido del cual se desafilió en su extensa carrera política) con Mauricio Macri en la cena de la Fundación Libertad de la semana pasada emocionó a no pocos hombres de negocios que sufren el achaque tuitero de Milei y el modelo económico de Toto Caputo. En la Casa Rosada se encendieron las alarmas y hasta en sus pasillos se rumorea que podría haber existido un encuentro privado entre ambos. Nadie se anima a confirmarlo.
El indisimulable malestar de Karina Milei
Su campaña bifronte exaspera a Karina Milei, quien busca encapsularla en la Ciudad para evitar que pegue el salto. Sin Adorni en la cancha, después de destratarla al enviar a Pilar Ramírez a presentarle los proyectos legislativos libertarios al ministro coordinador en su despacho, El Jefe lanzó una pseudobendición a Bullrich con una foto y un posteo en redes que pareció sepultar las chances de su apadrinado.
A Bullrich no le había caído bien el desaire y, si bien agendó un desembarco porteño (que comenzará este viernes en Villa Lugano), antes viajó a Uruguay y a Chile, donde mantuvo una bilateral con el presidente José Antonio Kast en un tour for export como figura nacional, que es como se percibe.
No es lo único que molestó a la senadora, que quedó bastante relegada de la mesa política que organizó Karina Milei para acordar los proyectos que la Casa Rosada enviaría al Congreso (antes del estallido del Adornigate, el Presidente había prometido que serían diez por mes).
La charla con Javier Milei
Fue mientras estaba en el país trasandino cuando Bullrich habló con Milei sobre Adorni. El Presidente apeló a un vericueto dialéctico para contarlo e intentar minimizar el desaire de la exministra. "¿No le molestó lo que dijo la senadora Bullrich recién?", le preguntó el periodista Esteban Trebucq. "En lo más mínimo. Nada que ver. De hecho, yo lo había hablado con ella", respondió el mandatario. "Sabía que Bullrich iba a decir eso", acotó el periodista de LN+. "¿Cómo me voy a sorprender si lo habló conmigo antes de que yo viajara?", fue la respuesta.
Milei intentó, sin demasiado éxito, dar a entender que Bullrich le había adelantado que exteriorizaría su incomodidad por la situación del vocero. En realidad, la senadora le expresó su opinión, no que iría a los medios a comunicarla. Así surge del hilado fino de la desgrabación presidencial,
Es más, horas antes de que lo dijera en A24, el diario La Nación había anticipado que este viernes Bullrich le diría lo mismo en la cara a Milei frente al resto de gabinete en la reunión que convocó Adorni.
Bullrich y Kast
Patricia Bullrich y José Antonio Kast.
Tampoco es del todo cierto que Bullrich "espoileó" (en palabras de Milei) que Adorni presentará anticipadamente su declaración jurada. En Balcarce 50 cuentan que, si bien el vocero tendría todos los números listos (como dijo el Presidente), recién se lo enviaría a la OA dentro de dos semanas o a fin de mes.
El 30 de mayo era el vencimiento original para la presentación, pero un mes antes, cuando el escándalo de Adorni ya llevaba semanas en primera plana, la nueva titular de la OA, Gabriela Carmen Zangaro, puesta por el ministro Juan Bautista Mahiques, firmó la resolución 3 para patear el plazo para el 31 de julio. Es algo que suele ocurrir cada año, pero nunca antes una declaración jurada fue tan esperada como la Adorni.
Bullrich hizo los deberes en parte: el 26 de diciembre de 2025 presentó su declaración jurada inicial ante la OA como senadora con un patrimonio de $223.082.473, menos de lo que el contratista Matías Tabar declaró que le facturó a Adorni por las reformas en la casa en el country Indio Cuá.