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ELIJEN CREER

El otro partido del Mundial: 1248 jugadores y una pasión que también se reza

La mayoría de los futbolistas profesa el cristianismo, aunque el islam tiene una presencia destacada. Ritos dentro y fuera de la cancha. Reglas FIFA.

Estados Unidos, México y Canadá albergarán un Mundial atravesado por expresiones religiosas de todo tipo. Desde selecciones de países de mayoría musulmana hasta celebraciones católicas impulsadas por el papa León XIV, la Copa del Mundo 2026 exhibirá una diversidad de credos inédita en la historia del torneo.

Antes del pitazo inicial de alguno de los partidos, muchos de los 1248 jugadores que participan del torneo ya habrán rezado. Algunos lo hacen en la soledad del vestuario, otros con el equipo entero en círculo, algunos mirando al cielo antes del saque inicial, algunos con una postración en el césped después del gol. Son gestos que no aparecen en las estadísticas oficiales de la FIFA, pero que forman parte del fútbol tanto como el dribling o el fuera de juego.

La edición más grande de la historia de la Copa del Mundo —48 selecciones, 104 partidos, 16 ciudades en tres países— también es la más diversa en términos religiosos. Y ese mapa, trazado a partir de los países participantes, sus tradiciones y sus jugadores más emblemáticos, revela una dimensión del torneo que los relatos puramente deportivos suelen ignorar.

El islam, la gran presencia

El dato más notorio del Mundial 2026 es la masiva representación del mundo islámico. Doce selecciones de países con mayoría musulmana lograron la clasificación: en Asia, Uzbekistán, Irán, Jordania, Qatar, Arabia Saudita e Irak; en Europa, Turquía y Bosnia y Herzegovina; en África, Marruecos, Túnez, Argelia, Senegal y Egipto. Es la representación islámica más alta en la historia de la Copa del Mundo.

El número no es casual. El islam es la religión que crece más rápido en el mundo —a una tasa anual del 1,57% frente al 0,95% del cristianismo—, y la expansión demográfica de África y Asia empuja hacia una mayor presencia en los torneos globales. África, además, tendrá en 2026 su participación histórica más numerosa: diez selecciones del continente, entre ellas varias del África subsahariana con fuerte presencia evangélica y cristiana, como Ghana, Costa de Marfil, Cabo Verde y la República Democrática del Congo.

Pero el mapa islámico no se agota en las selecciones nacionales de esos países. La diáspora complejiza todo. De los 1248 jugadores convocados, 289 no representan a su país de nacimiento. Muchos futbolistas de fe islámica juegan para selecciones europeas: Achraf Hakimi, uno de los laterales más desequilibrantes del torneo, nació en Madrid y juega para Marruecos.

Lamine Yamal, la gran promesa de España, tiene raíces marroquíes y fue el centro de una polémica cuando un sector de hinchas entonó cánticos islamofóbicos en un amistoso previo al Mundial; el propio jugador los calificó de "ignorantes y racistas". La fe cruza fronteras igual que los pasaportes.

Entre los gestos más visibles del fútbol musulmán contemporáneo está la sajda, la postración islámica al suelo —frente en el césped— que jugadores como Mohamed Salah realizan sistemáticamente después de cada gol.

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El otro partido del Mundial: 1248 jugadores y una pasión que también se reza

Incluso Cristiano Ronaldo, quien se identificó siempre como cristiano, realizó ese gesto durante su etapa en el Al Nassr saudí, en lo que algunos interpretaron como una señal de respeto hacia su entorno y otros como algo más profundo. El debate sobre la fe de CR7 llegó al Mundial: es una de las figuras que disputará su sexta Copa del Mundo y su conversación con el islam árabe sigue generando especulaciones.

Los cristianos, mayoría silenciosa

El cristianismo —en sus distintas expresiones— sigue siendo la fe dominante entre los países participantes. La aplastante mayoría de las selecciones de América Latina, Europa, África subsahariana, Estados Unidos y Canadá proviene de sociedades con mayorías católicas, protestantes o evangélicas.

Argentina y Brasil son los casos más emblemáticos del catolicismo en el fútbol. Lionel Messi, que también disputará su sexta Copa del Mundo a los 38 años, se persigna antes de cada partido y ha declarado su fe en múltiples ocasiones. La costumbre de señalar al cielo tras un gol —tan arraigada en el fútbol latinoamericano— es una de las expresiones más extendidas y toleradas dentro del reglamento. En el caso del astro argentino, es una dedicatoria a su abuela fallecida Celia, quien desde pequeño lo impulsó a jugar al fútbol.

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El otro partido del Mundial: 1248 jugadores y una pasión que también se reza

El pentecostalismo y los movimientos evangélicos tienen una presencia creciente en los planteles africanos y latinoamericanos. Selecciones como Ghana, Nigeria, Brasil y Colombia incluyen jugadores que pertenecen a iglesias neopentecostales y que hacen de sus celebraciones momentos de testimonio explícito: cánticos, oraciones grupales, rodillas en el suelo. Algunas de esas expresiones rozan los límites del reglamento —no por su contenido religioso sino por el tiempo que insumen y la gestualidad que pueden tener—, aunque la FIFA raramente las sanciona.

Lo que dice el reglamento (y lo que calla)

. Pero sí regula buena parte de los contextos en que la fe puede expresarse en la cancha. La Ley 4 del IFAB —el cuerpo que dicta las reglas del juego— establece con claridad que el equipamiento "no debe tener ningún eslogan, declaración o imagen de carácter político, religioso o personal", y que los jugadores no pueden revelar ropa interior con ese tipo de contenidos. La sanción puede recaer sobre el jugador o el equipo.

La Ley 12, por su parte, establece que las celebraciones no deben ser excesivas ni causar pérdida injustificada de tiempo, y que ciertos gestos —treparse a la valla, quitarse la camiseta, cubrir el rostro con una máscara— son pasibles de tarjeta amarilla. El reglamento no menciona explícitamente señalar al cielo, hacer la señal de la cruz o arrodillarse en señal de oración, que son los gestos religiosos más habituales y que en la práctica no se sancionan.

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Gianni Infantino y la religión del fútbol

Expertos en derecho deportivo y libertad religiosa señalan la ambigüedad estructural de ese sistema. "Las reglas del fútbol nacieron en Europa", explicó la especialista Jennifer Bryson, del Religious Freedom Institute de Washington. "La palabra 'religión' en esas normas históricamente significó 'cristianismo'. La FIFA todavía está tratando de ponerse al día con el resto del mundo."

Capillas, mezquitas y espacios sin confirmar

México ofrece uno de los ángulos más llamativos de esta dimensión del torneo. Los tres estadios mexicanos que albergarán partidos mundialistas —el Estadio Banorte (Ciudad de México), el Akron (Guadalajara) y el BBVA (Monterrey)— tienen capillas católicas en su interior.

La del Banorte es sencilla: apenas dos reclinatorios y una imagen de la Virgen de Guadalupe con una placa que recuerda su bendición por Juan Pablo II durante su visita de 1999. La del Akron está ubicada junto a los vestuarios, con materiales cálidos y veladores. La de Monterrey honra a la Virgen del Roble.

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El otro partido del Mundial: 1248 jugadores y una pasión que también se reza

Son espacios discretos, de acceso restringido, que forman parte de la infraestructura cotidiana de los clubes. Para el Mundial, estarán disponibles para jugadores y cuerpos técnicos que pasen por esos estadios.

La situación en los 11 estadios de Estados Unidos y en los de Canadá es distinta. La FIFA no ha confirmado salas de oración específicas en esas sedes. La diferencia con Qatar 2022 es notoria: en el Mundial árabe, todos los estadios contaban con espacios multiconfesionales.

Organizaciones islámicas estadounidenses han lanzado campañas para asistir a los seguidores del islam —con guías de mezquitas cercanas a cada sede, opciones de comida halal y recomendaciones para coordinar los tiempos de oración con los horarios de los partidos—, pero la atención institucional de la FIFA a ese universo de creyentes parece, según los registros disponibles, considerablemente menor que en la edición anterior.

León XIV y el fútbol como parábola

En ese escenario, la voz de León XIV llegó en el momento justo. El primer pontífice agustino de la historia dedicó su intención de oración de junio —el mes del Mundial— a los valores del deporte. A través de la iniciativa "Reza con el Papa", pidió que la práctica deportiva "promueva la paz, la fraternidad y la comunión entre las personas" y se convierta en "un espacio de encuentro capaz de unir culturas y pueblos".

La frase que sintetizó su mensaje resonó más allá de los círculos católicos: "Competir sin odiarse, ganar sin humillar, perder sin perderse". León XIV comparó el deporte con una parábola de la vida: el esfuerzo con alegría, la humildad en la derrota, la gratitud en la victoria.

león xiv camiseta mundial

El papa León XIV recibe una camiseta con su nombre

No es la primera vez que el papa habla de deporte en términos espirituales: en abril de 2026, durante un encuentro con atletas olímpicos de los Juegos de Milán-Cortina, señaló que "el deporte debe ser un espacio de encuentro y no una simple demostración de fuerza". El Mundial 2026 le ofrece un escenario planetario para esa convicción.

Cuántas de las 1248 camisetas llevan debajo una fe declarada —cristiana, musulmana, evangélica, judía, animista— es un dato que ninguna base oficial registra. Pero quien observe con atención los minutos previos al silbato inicial, la pausa de un jugador antes de entrar al campo, el gesto instintivo después de un gol difícil, encontrará una estadística que el marcador no muestra: en este Mundial, también se reza.

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