Tucho Fernández

El guardaespaldas del papa Francisco para la rosca vaticana de octubre

Instalado en Roma, el cardenal tiene una primera misión: repeler la ofensiva ultraconservadora que llega para boicotear la asamblea con aires de reforma que convocó Bergoglio.

Tucho Fernández ya se instaló en el búnker doctrinal que es el Dicasterio para la Doctrina de la Fe como ladero del papa Francisco, a quien deberá cuidarle las espaldas de la ofensiva ultraconservadora que llega a Roma para boicotear el miniconcilio reformador que el papa encabezará a partir del 30 de septiembre; todo tras darle poder cardenalicio junto a una veintena de obispos, entre ellos sus compatriotas el jesuita cordobés Ángel Rossi y el fraile capuchino Luis Dri.

Resistido por cardenales, obispos y sacerdotes de la derecha tradicionalista que no quieren a Jorge Bergoglio y sus reformas, el teólogo nacido en Alcira Gigena comenzó a caminar a paso firme por las oficinas del Palacio del Santo Oficio, situado en el lado sur de la basílica de San Pedro, y marcando el terreno con sus premisas de gestión: "No pido que me amen, sino que simplemente me respeten"; "no pienso romper nada ni empezar de cero"; "nada revolucionario, pero sí decisiones prácticas que considero necesarias".

El prefecto de la doctrina también les recuerda a sus detractores que el papa lo llevó a Roma con un propósito: darle una mirada más social y de diálogo entre fe y cultura desde la base de la teología del pueblo, a una institución vaticana que fue llamada Santa Inquisición y que se caracterizó por controlar, vigilar y castigar. Eximiéndolo también de ocuparse del tema de los abusos perpetrado por clérigos, dado que hay otra sección específica del dicasterio enfocada en esa cuestión.

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Mirada de reojo a Milei

Pese no pertenecer más a la Conferencia Episcopal Argentina por ser funcionario de la Curia romana, Fernández sigue atento a lo que sucede en Buenos Aires y mira de reojo las movidas del león libertario Javier Milei, quien insiste en sus agravios e insultos al pontífice. Desde Roma, el futuro purpurado fue el primer referente eclesiástico en poner en duda la visita de Bergoglio al país si el economista de La Libertad Avanza llegara a la Casa Rosada.

“Seguramente el papa no irá a un lugar donde no le inviten, donde puedan usar o complicar su visita para conveniencias políticas, o donde las autoridades desprecien su presencia”, fundamentó sin nombrar al candidato presidencial en una entrevista reciente con el portal español Religión Digital. Tal como contó Letra P, el Vaticano tiene en agenda el viaje apostólico de Francisco para fines de marzo de 2024 y la primera avanzada organizativa sería para diciembre, sin importar quién sea el ganador de los comicios.

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Carpetazo, miniconcilio y voces diversas

Tucho Fernández reconoce que los ataques contra su persona por su designación en la Santa Sede eran “previsibles” y los consideró, en parte, dirigidos contra Bergoglio. Hasta recibió un “carpetazo” de quienes subestiman su recorrido doctrinal por la publicación de un libro con el título Sáname con tu boca. El arte de besar, con imágenes sugestivas, al que él define y defiende como una “catequesis para adolescentes” e incluye entre los textos menos “peligrosos” de su repertorio teológico, en relación con otros no tan leídos por los grupos reaccionarios.

La primera misión específica que el papa le encomendó a Fernández es ser parte estratégica del grupo de curiales que participarán del Sínodo de la Sinodalidad, que se desarrollará durante octubre en el Vaticano y es considerado el miniconcilio reformador de Bergoglio por la particularidad de temáticas que se pondrán en debate: celibato sacerdotal, ordenación de hombres casados, diaconado femenino, integración plena de las parejas católicas divorciadas en nueva unión, inclusión de personas homosexuales en la vida eclesial, la Iglesia del futuro y la conveniencia o no de crear un ministerio para el cuidado de los "descartados", entre otras.

Bergoglio sinodo
El papa presidiendo una asamblea sinodal

El papa presidiendo una asamblea sinodal

Sorpresivamente, el papa invitó a participar de esa instancia sinodal al cardenal Gerhard Müller, uno de sus críticos acérrimos junto con la línea de ultraderecha estadounidense y autopercibido como guardián de la doctrina verdadera. El purpurado alemán, contrario al camino renovador que alimenta gran parte del episcopado de su país, es también un enemigo de la teología de su sucesor en la congregación vaticana a quien, apenas llegado, le advirtió que “la Iglesia no necesita una nueva fundación o modernización”.

Por decisión del papa, que también invitó al jesuita estadounidense James Martin que coordina una pastoral para personas LGTBQ+, la asamblea sinodal de octubre tendrá la particularidad de que por primera vez mujeres laicas y religiosas tendrán voz y voto en una instancia deliberativa hasta ahora reservada para religiosos y laicos varones. Según datos aportados por el Vaticano, son un total de 383 sinodales, entre quienes hay 54 mujeres con derecho a voto.

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