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EN VÍSPERA DE SAN CAYETANO

Termómetro de la pobreza: Jorge García Cuerva alza la voz ante la deuda social de Javier Milei

El arzobispo pone el foco en el hambre. Un informe de la UCA alertó por la indigencia. Movimientos populares preparan una marcha por tierra, techo y trabajo.

En la antesala de la fiesta de san Cayetano, el arzobispo porteño Jorge García Cuerva convirtió el hambre y la pobreza en una interpelación directa al ajuste de Javier Milei. La advertencia eclesial coincidió con datos que frenaron la mejora social y con una nueva marcha por tierra, techo y trabajo.

El prelado, que en 2024 instaló un comedor en la catedral, a metros de la Casa Rosada, evitó mencionar al Presidente y cualquier referencia explícita a medidas económicas. Sin embargo, su homilía del pasado domingo ubicó la responsabilidad colectiva ante el hambre en el centro de la escena, justo cuando en el santuario del barrio de Liniers comenzaba la cuenta regresiva para la celebración religiosa que suele actuar como termómetro de la pobreza, la desocupación y el malestar popular.

Con el relato de la multiplicación de los panes, García Cuerva rechazó la lógica del descarte. Recordó que los discípulos quisieron despedir a la multitud y destacó la respuesta de Jesús: “Denles de comer ustedes mismos”. Para el arzobispo, el mandato impidió convertir la necesidad ajena en un problema privado o en una salida individual.

Su lectura se apoyó en cuatro verbos: desembarcar, ver, compadecerse y sanar. Esa secuencia religiosa adquirió un peso político evidente en una Argentina que discute cifras fiscales mientras miles de familias ajustan su comida. Aquella compasión del texto evangélico, sostuvo, no fue mera sensibilidad, sino una empatía capaz de impulsar acciones contra el dolor de otros.

El mensaje tocó una fibra incómoda para la administración libertaria. “El hambre es un tema demasiado grave como para que cada uno se arregle por sí solo”, planteó el arzobispo. La frase no acusaba de forma explícita a Milei, pero cuestionaba el desentendimiento estatal y social en la “Argentina, tierra bendita del pan”.

El arzobispo también citó al papa León XIV, quien el 30 de junio de 2025 advirtió ante la FAO que producir alimentos no alcanzaba. Se necesitan, reclamó, sistemas sostenibles y dietas sanas y accesibles. La referencia enlazaba el Evangelio con una discusión global sobre distribución, precios, ingresos y acceso efectivo a los alimentos.

León XIV, la paz y una visita poco ceremonial

Tres días después de aquella homilía, el Vaticano confirmó para noviembre la visita apostólica de León XIV a la Argentina. Este miércoles, García Cuerva explicó que el pontífice no llegará para un sector ni para una parcialidad. “El papa visitará a todo el país, a toda la gente”, afirmó.

León XIV saluda al arzobispo porteño Jorge García Cuerva

El arzobispo adelantó que la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) prepararía materiales pastorales para las comunidades. La misión, explicó, consistirá en confirmar la fe, sostener la esperanza y promover la paz. La expectativa eclesial no quedó reducida al protocolo: apuntó a que la visita deje una huella sobre una sociedad atravesada por fracturas políticas y económicas.

En esa clave, García Cuerva recuperó la definición de una paz “desarmada y desarmante” de León XIV. La enseñanza -afirmó- exige revisar los vínculos, el lenguaje público y la forma de procesar conflictos. También advirtió que la visita “no es un parque de diversiones”. El desafío, planteó, será sostener sus frutos después de la partida del pontífice.

El puente entre ambas intervenciones fue claro: la fe no de ofrecer una ceremonia evasiva frente a la crisis. El hambre, la desigualdad y la confrontación aparecen como pruebas concretas para una Iglesia que busca preservar autonomía partidaria -como intentó hacerlo en La Rioja durante el reciente aniversario del martirio del obispo Enrique Angelelli- y que también eleva su tono ante el deterioro de las condiciones de vida.

La pobreza frenó su caída y creció la indigencia

Los últimos cálculos del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) reforzaron esa alarma. La pobreza subió al 30% en el primer trimestre de 2026 y la indigencia, al 6,5%. Frente al último trimestre de 2025, los aumentos fueron de 0,1 y 0,4 puntos porcentuales.

En la comparación interanual, ambos índices todavía quedaron por debajo de los registros de 2025. Sin embargo, el informe subrayó un cambio de tendencia. Entre el tercer trimestre de 2025 y el primero de 2026, unas 1,3 millones de personas ingresaron a la pobreza, en períodos comparables por la ausencia del efecto del aguinaldo.

El estudio enumeró seis causas: alimentos y servicios por encima de los ingresos, menor impulso del empleo, más informalidad, recuperación desigual, actividad económica heterogénea y transferencias sociales con rezago. La informalidad alcanzó al 44,2% de las personas ocupadas. El crecimiento, además, perdió fuerza en sectores intensivos en mano de obra.

Tierra, techo y trabajo volvieron a las calles

Ese diagnóstico dio espesor social a la marcha prevista para este viernes 7 de agosto. La Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), la Confederación General del Trabajo (CGT), las dos CTA y organizaciones piqueteras convocaron a concentrarse en el santuario de Liniers para movilizarse a Plaza de Mayo con las consignas paz, pan, tierra, techo y trabajo.

Marcha de los movimientos populares por tierra, techo y trabajo

García Cuerva será el encargado de la bendición de las herramientas, un gesto que une religiosidad popular y protesta laboral. A diez años de la primera marcha, la herencia de Jorge Bergoglio volverá a las calles. Frente al ajuste, las tres T conservan su potencia: derechos, organización y una demanda que el Gobierno no logró clausurar.

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