Después de varios amagues y algunas apariciones silenciosas, Sergio Massa volvió a poner fecha de reaparición pública. Será después del Mundial, una vez que la sociedad haya reconectado con la agenda de actualidad, y la política empiece a calentar motores para enfrentar a Javier Milei en 2027.
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Massa escuchó consejos en los últimos días de quienes lo alientan a volver a hablar en público. “No podés seguir en silencio mientras la gente la está pasando mal”, le dijo hace pocos días un importante empresario, que también le recomendó hablar con un nuevo consultor político local que pueda hacerlo revincular con el electorado. El líder del Frente Renovador trabajó los últimos años con el catalán Antoni Gutiérrez Rubí.
El exministro ya tiene planificadas varias actividades, en las que volverá a hablar sobre economía. La inflación que dejó el gobierno del Frente de Todos y la posterior desaceleración que consiguió el gobierno de Milei le jugó en contra todo este tiempo. Pero Massa se prepara para hablar sobre el nivel de actividad y empleo, además de los dólares que generó y permitió ahorrar el gasoducto Néstor Kirchner -rebautizado Perito Moreno por Milei-, cuya planificación y ejecución se adjudica.
La Fundación Encuentro, que pertenece al Frente Renovador, distribuyó este miércoles un informe que indica que el gasoducto le permitió ahorrar casi diez mil millones de dólares a la Argentina desde que entró en funcionamiento, en 2023. Esto implica un retorno de casi cuatro veces lo que costó. Es parte de los datos que prepara Massa para contraatacar en el discurso público contra Milei, que tiene en el ingreso de dólares de Vaca Muerta uno de sus principales pilares.
Los números de Sergio Massa
Aunque en el peronismo hay quienes avisan que Massa tiene pocas chances de dar pelea en las elecciones porque tiene alto nivel de imagen negativa, los números que analiza el Frente Renovador dicen otra cosa.
Massa entiende que su imagen negativa no es tanto más alta que la que tienen Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof y su imagen positiva es un poco más baja, pero tiene una ventaja sobre ellos que radica en el sentimiento neutro, menos polarizado. Según le indican sus encuestas, la imagen neutra de Massa está en torno a los 20 puntos, casi el doble de lo que tienen Cristina y el presidente Milei.
Según esa lectura, Massa cree que tendría todavía una posibilidad de movilizar al votante que se ausentó en octubre de 2023, cuando la elección presidencial tuvo una de las participaciones más bajas de la historia, con apenas el 77,04 por ciento del padrón. El número lo obsesiona. Con una inflación anual de 120 por ciento, quedó a tres puntos de ganar la Presidencia en primera vuelta. Por eso cree que la hazaña es posible. Más aún cuando mira el deterioro en el apoyo a Milei.
Sus números dicen que la imagen del Presidente se desplomó nueve puntos desde que Manuel Adorni le dijo a LN+ que encontró 500 mil dólares en un pen drive. En el massismo entienden que, para ganar, el peronismo debe ser capaz de movilizar ese rechazo a las urnas.
En público, el cristinismo está subido a la consigna “Cristina candidata” y no escatima en las críticas a Kicillof, por ahora el único jugador parado en la cancha como posible candidato. Massa espera que la expresidenta defina lo antes posible qué postura tendrá frente a Kicillof, si está dispuesta a negociar un acuerdo para que el gobernador sea el candidato del peronismo o, por el contrario, si señalará a otro dirigente como su rival.
El líder del Frente Renovador se anota para dar pelea y planifica su reaparición, ya varias veces postergada. Massa había planificado volver al ruedo en marzo de 2024, con la presentación de un libro que luego tuvo que patear para septiembre de ese año y, finalmente, nunca se hizo. Había calculado que Milei tendría más problemas económicos para ese tiempo y que eso le daría margen para reivindicar sus advertencias del debate presidencial. Todavía no pudo hacerlo, pero el calendario electoral ya no le da más margen de demora.