Martín Llaryora prohibió a su staff politizar la visita de León XIV, pero la aprovechará. ¿Se vota en marzo? Cambios de gabinete y un viaje adonde atiende dios.
Martín Llaryora y Manuel Calvo con las elecciones en la mira
Martín Llaryora pidió no especular con las elecciones y trabajar full time para recibir al papa en Córdoba
El gobernador Martín Llaryora sintió como una bendición la confirmación de la visita del papa León XIV a Córdoba en la antesala de las elecciones. La ciudad capital fue elegida como escala del jefe de la Iglesia por una triangulación de elementos: el lobby vaticano del cardenal Ángel Rossi, la infraestructura provincial y la sinergia entre las carteras de seguridad del Panal y la Casa Rosada.
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Sin embargo, la orden que bajó a sus funcionarios fue tajante. A cara de perro, les dijo que no permitiría que se politice el acontecimiento. La perfección debe ser la máxima.
Sabe que hay riesgos devenidos de la masividad del hecho histórico, pero se le abrió una oportunidad única de mostrar el impacto de la economía de los grandes eventos. Una obsesión invisible a diferencia de las obras públicas colosales de su antecesor, Juan Schiaretti, pero no por ello de menor impacto.
La mesa bendecida por el gobernador
Robert Prevost hará el trabajo político que el cordobesismo se autocensura. La doctrina social de la Iglesia, que inspiró al peronismo, y en especial el concepto de justicia social -en el sentido evangélico de la palabra, aunque en política la polisemia del lenguaje es alianza- serán la vertical del mensaje papal en la gira por Uruguay, Argentina y Perú.
“En un clima de época marcado por el individualismo, este papa va a dar un mensaje contrario al de Javier Milei y la derecha internacional. Nosotros predicamos lo contrario”, resumen la oportunidad inédita desde influyentes despachos del Panal, como se conoce a la casa de gobierno cordobesa.
Benditas elecciones: Miguel Siciliano, Martín Llaryora y Daniel Passerini pondrán a punto la ciudad de Córdoba
Contar la parábola del hacer será el objetivo de la mesa política que Llaryora pondrá en funcionamiento para preparar la visita del sumo pontífice a la ciudad, previsiblemente el 10 de noviembre. El jefe de Gabinete, Manuel Calvo, se sentará en uno de los vértices de la mesa con todos los involucrados en la tarea de alcanzar una producción celestial para una oportunidad de poner a la ciudad en la vidriera internacional.
Miguel Siciliano (Vinculación), Juan Pablo Quinteros (Seguridad) y Daniel Pastore (Comunicación) ya tienen un lugar reservado en el bendito comité de Llaryora. Todos de alto perfil, si creen que su suerte electoral se abre de esta circunstancia, se equivocan. Al menos ese es el mensaje apocalíptico que emerge cuando el gobernador pide no politizar la gira de León XIX.
También es cierto que puertas adentro será inevitable. En circuitos encumbrados del gobierno ya se habla de cómo transferir el orgullo idiosincrático del electorado cordobés en votos para el PJ. Es tan intensa la conversación política doméstica que ya sueltan “hay que adelantar las elecciones a marzo”.
Aquellas figuras con un mayor nivel de responsabilidad replican: “Es una pavada pensar que la gente nos va a votar porque vino el papa”, pero también admiten que es una oportunidad para despegar el proceso electoral del nacional y con un resultado favorable, volcarse al proyecto capital, donde hoy manda Daniel Passerini.
Pese a no tener precisiones, trabajarán en la conexión con estos hechos concretos que propician la llegada papal a través de otros recursos propios de la praxis política. Se vienen más cambios de gabinete.
El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, analiza más cambios de gabinete antes de las elecciones
“La orgánica del gobierno está al servicio de la estrategia política”, confirman. A los movimientos que se sucedieron las últimas semanas, que encumbraron a Calvo, dejaron al exintendente de Colonia Caroya Gustavo Brandán a cargo de los intendentes, al exmacrista Gabriel Frizza con las cooperativas y dividió roles entre los ministros Guillermo Acosta (Economía) y Fabián López (Servicios), se viene una nueva tanda de podas de agencias, esas sociedades mixtas que creó José Manuel de la Sota y que escapan a los resortes de control del Estado.
No se sabe cuáles se reunificarán, pero hay apuestas fuertes de que se ensamblarán Competitividad, Innovar y Emprender, Inversión y Financiamiento; y Competitividad. Suena que el área Joven pasará a la órbita de Calvo. No hay una versión uniforme sobre las tres que comandan Darío Capitani (Turismo), Marcelo Rodio (Cultura) y Agustín Calleri (Deportes).
Como se sabe, el reproche de la oposición es fuerte. Y muerto el perro…
Los enroques que hará Martín Llaryora
Este medio sí pudo confirmar de altas fuentes del Panal que se creará una secretaría de Estado nueva para comandar otras empresas estatales como Caminos de la Sierras, a cargo de la concesión de peajes, y la Empresa Provincial de Energía (EPEC). La idea es que sus titulares, Julio Bañuelos y Claudio Puértolas, respectivamente, dirijan este holding. “Puede ser un director de esas áreas también el que conduzca esta nueva secretaría”, matizan.
La señal de austeridad en el gabinete se complementará con una mayor presión a la Casa Rosada para que autorice un nuevo crédito para la Municipalidad de Córdoba, mande los ATN y otros giros contemporáneos con la llegada de Diego Santilli a la coordinación del staff de Javier Milei. También con la búsqueda de que lleguen fondos del sector privado.
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Llaryora abrirá el lunes con autoridades de Mercado Libre que anunciarán inversiones y estará este martes en la Ciudad de Buenos Aires, para participar de la séptima edición del ciclo Democracia y Desarrollo que organiza el Grupo Clarín en el Malba. No tiene en agenda reuniones políticas, pero nadie puede creer que el gobernador viajará sólo para ser parte de los yeites de los grandes medios.
La excusa para acelerar las gestiones será preparar la casa para la visita del papa. ¿Podrá negarse Milei, tan involucrado como el cordobés en gestionar (y capitalizar) la buena nueva? Está claro que nadie rechaza un milagro.