Seguros: el pacto con Liderar dinamitó la relación entre Juan Pazo y su exdelfín Guillermo Plate
El mercado de las aseguradoras vuelve a sacudirse con la pelea entre los funcionarios nacionales. Intervencionismo, alianzas incómodas y denuncias judiciales.
Juan Pazo, la mano derecha de Toto Caputo, vuelve a chocar con Guillermo Plate por el manejo político del mercado de las aseguradoras
La relación entre Juan Pazo, titular de ARCA y ex referente del organismo de regulación de las aseguradoras durante el macrismo, y Guillermo Plate, terminó de volar por el aire por el acercamiento del superintendente de Seguros de la Nación con una de las empresas más cuestionadas del mercado y denunciante de su ex jefe político.
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El quiebre llegó mientras Pazo regresaba de una gira oficial por Europa. Apenas aterrizó, se encontró con que su ex mano derecha no solo tomó distancia definitiva, sino que ahora protegía políticamente a Franco Ortolano, dueño de Liderar Seguros y uno de sus históricos detractores. Hace unos días, Ortolano fue procesados por estafa y asociación ilícita por haber contactado a víctimas de siniestros de tránsito y acordar el pago de indemnizaciones menores a la establecidas por la Justicia.
“La relación entre ellos está terminada. Pazo no esperaba que Plate, que además era su amigo, se cortara solo y se aliara con Ortolano, que fue uno de los principales críticos de su gestión en la Superintendencia”, explicó un actor clave del sector asegurador.
Según esa fuente, Pazo interpreta el movimiento como un intento de Plate por capitalizar la política de racionalización del mercado que él mismo impulsó. Bajo ese esquema, la Superintendencia podía avanzar en la intervención de las aseguradoras en crisis y administrar su patrimonio a través de la figura de liquidación forzosa, incluso en escenarios con sustento técnico discutible.
Ruptura en el mercado de las aseguradoras
El problema, señalan en el sector, es que la continuidad de esa estrategia bajo la conducción de Plate es errática y contradictoria. Mientras se profundizan los controles y las inspecciones sobre algunas compañías —que terminan en inhibiciones, suspensiones o medidas cautelares—, otras parecen gozar de una suerte de blindaje político, aun cuando presentan indicadores similares o peores.
Ese doble estándar quedó en evidencia la semana pasada, cuando la Justicia Comercial le dio la razón a Orbis Seguros en un fallo que cuestiona el accionar legal del organismo regulador. El juez Gerardo Santicchia rechazó el pedido de la SSN para declarar la liquidación forzosa de la aseguradora, y avaló la presentación de su presidente, José Martín Aramburu, para avanzar con un proceso de liquidación voluntaria.
“La compañía cumplió con todos los requisitos y documentación exigida por la Superintendencia para desarrollar su autoliquidación. No se entiende por qué se descartó su propuesta sin justificación formal”, escribió el magistrado en un fallo crítico para el equipo jurídico del organismo.
La bronca de Juan Pazo
Lo que parece una puja técnica encierra, en realidad, una batalla política dentro del ecosistema liberal. Pazo, con fuerte sintonía con Toto Caputo, impulsa una reforma estructural con foco técnico desde ARCA. Plate, en cambio, busca construir un espacio propio con respaldo empresario y territorial, con Ortolano como socio clave.
“La alianza con Ortolano no es solo defensiva. Plate ya no juega para el mismo equipo que Pazo. Necesita blindarse políticamente y sumar operadores con peso propio, aunque incomoden al oficialismo”, señala un exfuncionario con conocimiento directo de la interna.
El distanciamiento ocurre en un momento particularmente sensible: Federico Sturzenegger prepara una profunda reforma institucional que podría incluir la fusión, absorción o disolución de la Superintendencia. En ese escenario, Plate mueve fichas no con estructuras partidarias, sino con actores de peso en el sector, aunque sus antecedentes generen resistencias.