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GITANO ABANDONÓ EL GRUPO

Los gobernadores del Norte Grande reciben a Santilli y Ricardo Quintela avisó que pega el faltazo

El riojano no irá a la reunión en Misiones y dejó el WhatsApp de los mandatarios. Agenda federal, PASO y las dudas de siempre sobre la Casa Rosada.

El clima electoral empieza a hacerse sentir en las negociaciones entre la Casa Rosada y los gobernadores. El jefe de gabinete, Diego Santilli, anunció que irá a la cumbre del Norte Grande este miércoles en Misiones y activó la resistencia del peronismo opositor. El portavoz fue el riojano Ricardo Quintela, uno de sus referentes, que ya avisó que no va.

El encuentro estaba pautado desde hace dos meses, cuando los mandatarios norteños se reunieron en la sede del Consejo Federal de Inversiones del centro porteño. Aquella vez Santilli llegó al encuentro de sorpresa y pudo verse con los diez gobernadores. Acordó activar el régimen de zona cálida para subsidiar la tarifa de la electricidad en esos distritos y otros proyectos de infraestructura que, 69 días después, no se cumplieron.

La decisión de Ricardo Quintela y el peronismo opositor

Los reveses que sufrió la Casa Rosada en ese período, que van desde el caso Adorni hasta la derrota en el Senado con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, minaron el poder de convocatoria y negociación de Santilli. El peronismo duro, ese que quiere hacer oposición a fondo al gobierno de Javier Milei, fue el primero en hacerlo notar.

Quintela se encargó de hacer la primera movida. Su entorno avisó que no viajará a Posadas no solo porque no quiere mostrarse con figuras del gobierno, sino también porque cree que el grupo “ya no representa los intereses del Norte Grande”. En La Rioja desconfían del buen vínculo con la Casa Rosada que tienen algunos de sus colegas de región. De hecho, Quintela hasta se fue del grupo de WhatsApp hace algunas semanas.

Otros tiempos: los diez gobernadores del Norte Grande.

El otro referente del peronismo duro en el Norte Grande es el inoxidable Gildo Insfrán. El gobernador de Formosa viene eligiendo el perfil bajo y tiene por costumbre no adelantar sus movimientos, por lo que no dejó trascender si irá o no a Misiones. A pesar del modo sigiloso que adoptó, es lógico no esperar una ayuda determinante de su parte al gobierno.

El tercer elemento es Gerardo Zamora, jefe político de la Santiago del Estero gobernada por Elías Suárez. Si bien no es peronista, forma parte del ecosistema y es una excepción, ya que logró destrabar alguna que otra obra pública del gobierno en su provincia. Sin embargo, tuvo fuertes críticas para los gobernadores “colaboracionistas” en el marco de la campaña para las elecciones municipales de su provincia.

Un riojano de portavoz

Más allá del análisis, queda claro que Quintela es el más duro de los tres. No solo por su decisión de no viajar, sino también por sus últimos movimientos en el peronismo. El riojano viene de intentar una foto que refleje pax peronista entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner. No lo logró, pero sí mostró que es de los pocos con línea abierta con todas las tribus del justicialismo.

Tras haber enfrentado a CFK en la disputa por el control el PJ y bancar en público y en privado a Kicillof como candidato presidencial, Quintela tendió puentes con el kirchnerismo tras la condena a la expresidenta. Ese proceso tuvo como corolario la excursión del jefe de La Cámpora a La Rioja, donde se mostró con los embajadores que todas las tribus enviaron a la provincia en un gesto que validó a Quintela como intermediario.

Ricardo Quintela, Máximo Kirchner y Wado de Pedro, juntos en La Rioja

El riojano tiene, además, una disputa dentro de su provincia que suma otra explicación a su postura. Quintela es el único gobernador que no recibió adelantos de coparticipación, a pesar de ser incluído en el decreto. En su entorno dicen que Santilli se lo ofreció, pero no pudo prosperar por la negativa de Martín Menem. Sin reelección y sin una figura fuerte para sucederlo, Quintela busca la alquimia para que el peronismo se mantenga en el poder de su provincia y que La Libertad Avanza tenga una carta tan importante como la de Menem es un problema que lo diferencia de otras provincias.

Los dialoguistas del Norte Grande

Sin el riojano en la mesa y con el resto del peronismo opositor en veremos, es dable inferir que el resto de los gobernadores se sentirán más sueltos para negociar con Santilli. El jefe de gabinete va con tres temas al tope de su agenda. Primero y principal, la suspensión de las PASO; luego, siguen la reforma de la carta orgánica del Banco Central y la derogación del régimen de zonas frías que la Cámara de Diputados ya aprobó hace casi tres meses.

Que no haya fecha electoral en agosto es el principal deseo de la Casa Rosada en el marco del plan para que Milei obtenga su reelección. Por eso, como contó Letra P, Lule Menem se metió en la negociación con los gobernadores y puso sobre la mesa las candidaturas libertarias en las provincias. Sin embargo, hay gobernadores del peronismo dialoguista como Osvaldo Jaldo que ya avisaron que están a favor de las PASO porque le sirve al peronismo para dirimir su interna.

Los referentes del peronismo dialoguista del Norte Grande con Diego Santilli.

Jaldo forma parte de una alianza táctica con Gustavo Sáenz, Raúl Jalil y Hugo Passalacqua, pero en el tema electoral es el único que se pronunció de manera tan determinante. Jalil, por su parte, avisó que nunca estuvo a favor de las PASO, pero lo condiciona Lucía Corpacci como contrapeso kirchnerista en la conducción catamarqueña. Passalacqua viene endureciendo su postura con la Casa Rosada pero Sáenz, quien busca el visto bueno político y judicial para su segunda reelección, luce abierto a negociar.

Con matices, el ala radical del Norte Grande también parece abierta a una charla. Carlos Sadir suele ser el más duro de los tres mandatarios boina blanca, Juan Pablo Valdés oscila y Leandro Zdero tiene directamente un acuerdo electoral con el gobierno libertario. Ninguno parece negado desde el vamos a la negociación.

Sin embargo, la sensación de que hay cosas que discutir antes de entrar en la reforma política es transversal en los mandatarios norteños. Los reclamos de aquella reunión en el CFI siguen sin haberse cumplido. Un ejemplo es el régimen de zona cálida, que se demora y amenaza con complicar la derogación de zonas frías. Son cuentas pendientes que Santilli deberá encaminar si quiere volver con algún logro desde el Norte Grande.

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